Administrar el dinero de forma mas consciente parece algo lógico, sin embargo, no es lo habitual y, por eso, ha surgido el minimalismo financiero. Esta alternativa que busca gastar menos, a la vez que coincide tu economía con tus prioridades y valores, busca mejorar la calidad de vida eliminando lo que no necesitamos.
¿Qué es el minimalismo financiero?
El minimalismo financiero, como tal, representa una filosofía consistente en la eliminación de los gastos innecesarios y la inversión en solo lo que en realidad nos aporte valor. De este modo, aunque no supone reglas radicales ni privarse de todo, invita a los consumidores a reflexionar en qué gastan su dinero.
De esta manera, el minimalismo financiero prioriza lo esencial, va en contra del consumo impulsivo, aboga por no acumular tantos bienes y ensalza la calidad sobre la cantidad. Todo ello con un enfoque que pretende un mayor control de nuestra economía.
Razones para practicar el minimalismo financiero
Al igual que el minimalismo aplicado al estilo de vida, el minimalismo financiero comparte varios aspectos y objetivos como reducir el estrés y proporcionar tranquilidad. Por eso, se enfoca en el principio de vivir mejor con menos.
Al hacerlo, apuesta por fomentar la capacidad de ahorro, tomar mejores decisiones, evitar deudas y disfrutar de lo que de verdad tiene valor para nosotros. Simplifica y promueve la educación financiera y el consumo responsable.
Adoptar, por tanto, esta filosofía consta de una serie de pasos que requieren mantenerlos en el tiempo.
1. Análisis de gastos
Para empezar a practicar el minimalismo financiero hay que saber en qué nos gastamos el dinero. El objetivo es encontrar aquellos gastos que no son necesarios y que no necesitamos en realidad. Suscripciones, gastos recurrentes, juegos de azar… todo lo que en verdad no aporte un valor real o útil debe ser analizado para determinar si se elimina o no.
2. Tener claras las prioridades
Como el minimalismo financiero consiste en gastar mejor y no tanto en gastar menos, saber en qué queremos invertir nuestro dinero es crucial. Por ello, tenemos que identificar lo que es importante para nosotros y priorizar esos objetivos. De este modo, si los tenemos claros, nos será mejor orientar los gastos hacia ellos.
3. No consumir tanto
Como ya hemos dicho, el minimalismo en el estilo de vida y el minimalismo financiero comparten una idea en común: no consumir tanto.
Así, cuando vayamos a comprar algo, es aconsejable detenernos y preguntarnos si realmente lo queremos, nos va a resultar útil o si en verdad lo necesitamos. Esperar antes de lanzarnos a comprar lo primero que nos llama la atención es una de las formas más inteligentes de evitar gastar de más.
4. Menos cuentas y finanzas más sencillas
Si tenemos muchas cuentas o tarjetas, es muy probable que no tengamos un verdadero control sobre nuestros gastos. Por ello, si unificamos estas cuentas o automatizamos pagos, por ejemplo, gestionaremos nuestro dinero con mayor facilidad.
5. Ahorrar con consciencia
Si a la vez que no compramos de manera impulsiva, ahorramos de manera consciente, pronto nos veremos con un buen dinero guardado al que darle un propósito. De esta forma, también dispondremos de un fondo para emergencias o para proyectos personales en el futuro.
6. Calidad antes que cantidad
Otro de los cambios que implica el minimalismo financiero en nuestra mentalidad es fijarnos en lo que compramos. Muchas veces es preferible invertir más en algo que nos va a durar mucho tiempo que irnos a lo barato y, a medio plazo, terminar gastando más dinero del que teníamos planeado.
7. Ver las finanzas desde otro punto de vista
El minimalismo financiero se enfoca en el consumo responsable, por ende, exige que veamos las finanzas con otro punto de vista.
No se trata de tener más, sino de que lo que poseamos sea lo mejor para nosotros. Tampoco debemos movernos en las restricciones, sino pensar que somos libres para priorizar y utilizar nuestro dinero en aquello que concuerda con nuestros valores y modo de ver la vida.





