EE.UU. cierra la brecha que permitía a China acceder a miles de chips de IA de Nvidia y refuerza el bloqueo

La administración Trump endurece su veto a los semiconductores avanzados de Nvidia para cortar el acceso de Pekín a través de terceros países. La medida refuerza la guerra tecnológica entre ambas potencias.

La administración Trump acaba de dar un paso más en su guerra tecnológica contra China. El domingo 31 de mayo, el Departamento de Comercio de Estados Unidos anunció el cierre de una laguna legal que permitía a empresas chinas acceder a miles de chips de inteligencia artificial diseñados por Nvidia. Me detengo en esta medida, que refuerza el bloqueo a los semiconductores más avanzados del planeta y estrecha el cerco sobre Pekín en un momento de alta tensión bilateral.

El cierre de la brecha: cómo operaban las empresas chinas

El nuevo endurecimiento responde a la explotación sistemática de un vacío jurídico. Según el documento del Departamento de Comercio al que ha tenido acceso Reuters, las filiales de compañías chinas situadas en terceros países, especialmente en Malasia, estaban adquiriendo los procesadores Blackwell de Nvidia sin necesidad de licencia. Ese resquicio habría permitido que, durante la actual presidencia de Trump, cientos de miles de chips de IA llegaran a manos chinas.

Publicidad

Entre los datos que manejo para contextualizar esta brecha, destaco tres elementos:

  • La laguna surgió después de que la propia administración Trump decidiera en mayo de 2025 no aplicar una norma de los últimos días de Biden que exigía licencias para restringir el acceso global a los chips de IA estadounidenses.
  • Un experto consultado por Reuters estima que cientos de miles de unidades de los procesadores más avanzados podrían haber sido desviadas hacia el gigante asiático desde entonces.
  • El propio documento oficial admite que “las compuertas se han abierto silenciosamente”, una expresión que evidencia la magnitud del flujo no controlado.

“Las compuertas se han abierto silenciosamente.” — Documento del Departamento de Comercio de EE.UU., visto por Reuters, 31 de mayo de 2026

Nvidia, que ostenta un casi monopolio en el diseño de chips para IA y se ha convertido en la empresa más valiosa del planeta con una capitalización bursátil superior a los cinco billones de dólares, declaró que las nuevas directrices no alteran su actividad porque ya está obligada a obtener licencias para exportar sus productos. Sin embargo, el episodio revela una gestión errática de la política de exportaciones: apenas dos semanas antes, Trump había autorizado la venta del H200, el segundo chip más potente de Nvidia, a gigantes chinos como Alibaba, Tencent y ByteDance. Pekín, lejos de celebrarlo, dio la espalda a la oferta y redobló su apuesta por la autosuficiencia.

Lo que significa este refuerzo para la guerra tecnológica

Lo que observo aquí es una paradoja estratégica. Washington quiere asfixiar a China privándola de los chips más avanzados, pero la prohibición acelera la respuesta interna del rival. Compañías como DeepSeek ya han creado modelos de IA generativa que funcionan con chips de Huawei fabricados por SMIC, ambos gigantes locales. Pekín ha restringido además las importaciones para reducir su dependencia, y esa estrategia empieza a dar frutos. De hecho, China se niega ahora a comprar más semiconductores a Nvidia, mientras Trump intentaba simultáneamente autorizar nuevas exportaciones. El resultado es un desacoplamiento tecnológico que daña a ambas partes: a corto plazo, China pierde acceso a la mejor tecnología; a largo, Nvidia ve cómo se le cierra el mayor mercado potencial.

Considero que esta nueva vuelta de tuerca refuerza la línea dura de Trump en vísperas de su visita a Xi Jinping y deja claro que, pese a los gestos de acercamiento, la confrontación tecnológica sigue siendo el eje central. La guerra de los semiconductores no se libra ya solo en el terreno de los aranceles, sino en el control meticuloso de cada eslabón de la cadena de suministro.

🌍 El impacto en España y Europa

La escalada de la guerra tecnológica entre EE.UU. y China no tiene un impacto directo sobre el Euríbor ni sobre las hipotecas variables españolas. Sin embargo, la dependencia europea de los semiconductores avanzados para sectores como el automotriz o la maquinaria, junto con el creciente gasto en inteligencia artificial, podría verse afectada si las restricciones se amplían. Las empresas del IBEX 35 que compiten en IA dependen de proveedores como Nvidia y de la estabilidad de las cadenas de suministro. Una mayor fragmentación tecnológica elevaría los costes de adopción de la IA en Europa y retrasaría la digitalización de la economía española. El BCE vigila de reojo el impacto de la geopolítica en la inflación, y los cuellos de botella en la industria de semiconductores suelen traducirse en precios más altos para bienes de consumo duradero, algo que podría reflejarse en los índices de precios de la eurozona.


Publicidad