Ibex 35: caída del 0,97% el 1 de junio lastrada por el petróleo a 96 dólares y la tensión geopolítica

El selectivo español pierde los 18.200 puntos en una sesión marcada por el repunte del crudo y el bloqueo de las conversaciones de paz en Oriente Próximo. La volatilidad regresa a los mercados europeos tras semanas de cierta calma.

El Ibex 35 perdió los 18.200 puntos este 1 de junio tras dejarse un 0,97% en una sesión marcada por el repunte del crudo hasta los 96 dólares por barril y el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Próximo. La suspensión de las conversaciones de paz y las amenazas de Irán dispararon el precio del Brent más de un 7% en la jornada, contagiando a las bolsas europeas.

El selectivo español no fue el único damnificado. El resto de plazas del Viejo Continente también cerraron en rojo, con caídas que en algunos casos rozaron el 1,5%. La volatilidad regresó de golpe después de varias semanas de relativa calma, recordando a los inversores que la geopolítica sigue siendo el principal factor de riesgo en 2026.

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El Brent a 96 dólares paraliza las compras

El petróleo Brent, de referencia en Europa, alcanzó los 96 dólares el lunes, un nivel que no se veía desde principios de año. El detonante fue el bloqueo de las negociaciones de alto el fuego en Oriente Próximo, junto con declaraciones desde Teherán que elevaban la probabilidad de una escalada militar en la región. La renta variable española se vio arrastrada por el temor a un encarecimiento generalizado de los costes energéticos.

Los sectores más expuestos al consumo, como el turismo y el transporte aéreo, acusaron el golpe con mayor intensidad. Las aerolíneas cotizadas en el Ibex, que ya venían de un primer trimestre flojo, sufrieron descensos superiores al 2%. Mientras tanto, los valores energéticos, habitualmente beneficiados por un crudo caro, apenas lograron mantenerse planos, lastrados por la aversión al riesgo que dominó la sesión.

En la renta fija, el movimiento fue hacia la seguridad. El bono español a diez años redujo su rentabilidad hasta el entorno del 3,2%, mientras que el bund alemán marcaba nuevos mínimos en el día, señal inequívoca de que el dinero buscaba refugio.

La ‘prima de riesgo geopolítico’ vuelve al primer plano

Hacía semanas que los mercados aparcaban las tensiones de Oriente Medio, confiando en que la diplomacia acabaría imponiéndose. Pero la realidad, una vez más, ha devuelto la prima de riesgo geopolítico al foco. La jornada del 1 de junio dejó claro que basta un giro en las conversaciones para que el crudo se dispare y arrastre a los índices.

Las amenazas de Irán, combinadas con la falta de avances en el proceso de paz, generaron un cóctel que los operadores no estaban dispuestos a digerir. El VIX, indicador del miedo en Wall Street, repuntó con fuerza, y en Europa los índices de volatilidad hicieron lo propio. La incertidumbre se impuso a unos fundamentales macroeconómicos que, en realidad, no han cambiado significativamente en los últimos días.

Con el crudo en 96 dólares, la ecuación para las bolsas europeas vuelve a ser sencilla: o baja la tensión en Oriente Medio o las caídas seguirán ganando terreno.

Un escenario que recuerda a 2022, pero con matices

No es la primera vez que el Ibex 35 se ve zarandeado por el precio del petróleo. En 2022, la invasión rusa de Ucrania disparó el crudo hasta los 130 dólares y hundió a los mercados durante semanas. Sin embargo, la situación actual difiere en un aspecto clave: los bancos centrales ya no están en plena retirada de estímulos. El BCE mantiene los tipos en el 3,75%, pero con un discurso más acomodaticio, y eso amortigua, al menos en parte, el impacto de las crisis energéticas sobre la financiación empresarial.

Además, el tejido productivo español ha demostrado en los últimos años una capacidad de adaptación al encarecimiento de la energía que antes no existía. La mayor penetración de renovables y los contratos de largo plazo han reducido la dependencia inmediata del gas y el petróleo en algunos sectores. Aun así, un barril por encima de los 95 dólares durante varias semanas erosionaría los márgenes de muchas compañías del continuo, especialmente las vinculadas al transporte de mercancías y a la industria química.

Creo que la sesión del 1 de junio es un aviso más que un punto de inflexión. La volatilidad va a seguir instalada mientras no se despejen las incógnitas geopolíticas. El Ibex 35, que llegó a marcar máximos anuales en mayo por encima de los 18.500 puntos, pierde ahora fuelle y pone a prueba su capacidad para aguantar por encima de los 18.000 enteros. La próxima referencia será el dato de inflación de la eurozona que se publica a finales de semana: si sorprende al alza, la presión vendedora podría intensificarse.

El primer día de junio deja así un sabor agridulce. La dependencia del crudo, lejos de disiparse, vuelve a recordar a los inversores que la estabilidad es frágil. Y que, en este tablero, la geopolítica siempre tendrá la última palabra.


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