Bitcoin ha cerrado la sesión del 2 de junio con una caída del 4,51%, hasta los 70.753,72 dólares. El volumen de negociación se ha disparado un 50% por encima de la media de los últimos 30 días, una señal inequívoca de que los vendedores dominaron la jornada. Otra vez soportes rotos.
La media móvil de siete días (SMA-7), situada en 74.174,97 dólares, ha quedado pulverizada y ahora actúa como resistencia inmediata. Detrás del batacazo hay dos fuerzas que conviene desmenuzar.
Los detonantes de la caída: liquidaciones y macro
Los contratos perpetuos —el instrumento favorito de los operadores apalancados que no tienen fecha de vencimiento— fueron el epicentro del seísmo. En apenas 24 horas, el interés abierto creció un 8%, sobre todo en el lado corto, es decir, en apuestas bajistas. Cuando el precio empezó a flojear, muchas de esas posiciones se liquidaron de forma forzosa, acelerando la hemorragia.
Las tasas de financiamiento, ese pago que los vendedores deben hacer a los compradores cuando el mercado se inclina a la baja, se volvieron negativas en los principales exchanges. Para el inversor de a pie, esto significa que el mercado respiraba pesimismo y que ese pesimismo se retroalimentó.
A la tormenta técnica se sumó el viento macro. Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense a diez años repuntaron, y eso suele restar atractivo a activos de mayor riesgo como bitcoin. Mientras la deuda pública ofrezca más rentabilidad sin asumir apenas volatilidad, parte del dinero abandona el cripto.
Niveles técnicos: el soporte de 68.450 dólares, clave
El gráfico de cuatro horas no deja lugar a dudas: mínimos cada vez más bajos. El RSI, uno de los indicadores más seguidos para medir la sobrecompra o sobreventa, se sitúa en 38 puntos. No está aún en zona de pánico, pero se acerca. El MACD, otro termómetro de tendencia, expande su histograma negativo, confirmando la presión bajista.
Los niveles que vigilan los analistas son tres. El primer suelo está en 70.122 dólares, una zona de soporte inmediato que se testeó sin éxito. Por debajo, el verdadero cortafuegos se encuentra en 68.450 dólares. Si ese suelo cede, el camino hacia los 62.000-66.000 dólares quedaría despejado. Por arriba, la SMA-7, en 74.174,97 dólares, se ha convertido en la primera resistencia a batir.
Según las mesas de análisis, los escenarios más probables se reparten así: uno neutral (45% de probabilidad) que apuesta por un movimiento lateral entre 68.500 y 74.000 dólares; uno bajista (30%) que llevaría a bitcoin a la franja de 62.000-66.000 dólares; y uno alcista (25%) que, impulsado por nuevas entradas en ETF, podría catapultar el precio hasta los 78.000-82.000 dólares. El volumen, un 50% por encima de la media, presiona los soportes con fuerza.
La caída del 4,5% no es un accidente aislado: el mercado llegó sobrecargado de apuestas bajistas y la subida de los bonos del Tesoro fue la cerilla que encendió la mecha.
¿Es momento de preocuparse o de acumular? La visión de Merca2
Conviene tomar perspectiva. Bitcoin acumula un retroceso del 43,91% desde su máximo histórico de octubre de 2025. En ciclos anteriores, correcciones que superaban el 50% no fueron raras antes de que el activo volviera a subir. Eso no es un consuelo, pero sí un recordatorio de que la volatilidad extrema forma parte del ADN de este mercado. En esta redacción hemos visto suficientes ciclos como para no dejarnos arrastrar por el pánico ni por la euforia.
A pesar de la sacudida, los ETF al contado en Estados Unidos siguen sumando: la semana pasada captaron entradas netas de 180 millones de dólares. El inversor institucional no ha salido corriendo. Y en el frente on-chain, las salidas de bitcoin desde los exchanges hacia carteras privadas aumentaron un 12%, un movimiento que puede leerse como distribución (venta) o como acumulación preventiva. Los datos no permiten decantarse todavía.
En Merca2 creemos que, a corto plazo, la cautela es la mejor aliada. Quien tiene una posición de largo plazo probablemente hará bien en ignorar el ruido diario; si se busca un punto de entrada, esperar a que el precio se estabilice por encima de los 70.122 dólares parece sensato. Pero insistimos: esto no es un consejo financiero, sino una lectura de los datos y de la historia. La paciencia, en este escenario, vale más que la prisa.




