“Un concepto con elementos brasileños y de tandoori indio”. Así describía Andrew Ferren en The New York Times la experiencia de comer en Amazónico, el icónico restaurante del Grupo Paraguas, allá por 2017. En apenas un año, el restaurante había logrado colarse en la célebre lista de 52 lugares para visitar ese año que el medio norteamericano publica cada enero, disparando su notoriedad y multiplicando casi por tres su facturación. Hoy, sin embargo, uno de los restaurantes TOP de Madrid —y auténtica gallina de los huevos de oro del conglomerado— afronta un crecimiento más complejo que nunca.
Y es que, si se comparan las cifras entre 2017 y 2019 con las comprendidas entre 2021 y 2024 —las últimas cuentas depositadas por el grupo a través de la sociedad El Gourmet de Jorge Juan— la diferencia es clara. En los primeros ejercicios tras la apertura de Amazónico en 2016, los ingresos crecieron a un promedio del 61,2%, mientras que en los más recientes ese porcentaje apenas supera el 21%.
Es cierto que el efecto del boom inicial de 2017 pesa mucho, como también lo hace el rebote pospandemia. Aun así, si se eliminan de la ecuación los años 2016-2017 y 2021-2022, el resultado sigue siendo similar: un crecimiento medio del 14% entre 2017 y 2019 frente a un tímido 7% entre 2022 y 2024. Además, el aumento de facturación entre 2022 y 2023 fue el menor desde su inauguración —excluyendo 2020— con un 4,2%. En 2024 avanzó algo más, hasta el 10,4%, pero gracias a la apertura de un nuevo local.
Los increíbles márgenes de Amazónico
Esa es precisamente la principal vía del grupo para seguir incrementando su facturación: abrir nuevos espacios vinculados al universo Amazónico. En 2023 llegó Destilería Amazónico, cuya apertura en mayo permitió impulsar los resultados de 2024 al operar durante todo el ejercicio. Antes, en 2019, el grupo había inaugurado The Jungle Jazz Club, un espacio ubicado en la planta baja del restaurante y concebido para ofrecer una experiencia musical que fusiona jazz con ritmos latinos, caribeños y africanos, acompañado de una carta sofisticada y un ambiente distintivo.
No obstante, el verdadero valor añadido del concepto Amazónico está en sus márgenes, extraordinarios incluso dentro del sector de la alta restauración. Estos han seguido mejorando a medida que se añadían espacios como el club de jazz y la destilería. En 2024, el margen bruto de El Gourmet de Jorge Juan superó por primera vez el 70%, mientras que el margen de explotación alcanzó niveles récord y el margen neto sobrepasó el 20%. Un desempeño que mejora la rentabilidad de gigantes como Apple y se acerca al rendimiento operativo de Nvidia.
Para sostener estos márgenes, el grupo ha combinado un concepto elitista, precios elevados y una estructura financiera articulada a través de distintas sociedades que no siempre resulta fácil de rastrear. En 2023, por ejemplo, la sociedad El Gourmet de Jorge Juan tenía registrados préstamos por casi 10 millones con Comienzos Siglo XXI, una de las firmas mediante las que se controla el grupo. También mantenía un millón adicional en créditos con Dream International, sociedad radicada en Holanda y también perteneciente al conglomerado. Un año después, en 2024, todos estos préstamos fueron cancelados tras el reparto de 10,7 millones en dividendos.
Amazónico y el Grupo Paraguas: una estructura financiera compleja
Aunque las operaciones entre Amazónico —o, más propiamente, El Gourmet de Jorge Juan— y Comienzos Siglo XXI o Dream International son relevantes, la auténtica pieza clave en la financiación del grupo es Mosela Investments. Situada en el centro del organigrama, se ubica por encima de las empresas operativas y por debajo de las dos sociedades dominantes.
En su balance figuran casi 30 millones de euros en créditos a empresas del grupo. Un capital destinado principalmente a la expansión internacional del concepto Amazónico. Ya se abrieron dos restaurantes en años recientes —Amazónico UK, en Londres, y Amazónico Restaurant, en Dubái— ambos con resultados sobresalientes, especialmente el del Golfo Pérsico, que en 2024 obtuvo beneficios superiores a los 10 millones, prácticamente el doble que España. Ahora, la compañía está centrada en replicar el modelo en Miami, proyecto iniciado en 2022 y para el que cerró un préstamo de 15 millones el año pasado.
El Grupo Paraguas también avanza en otras inversiones relevantes, como el proyecto Metrópolis. Se trata de la remodelación integral del emblemático edificio del mismo nombre, en la esquina de Gran Vía con Alcalá, reconvertido en un hotel boutique de lujo con spa, club privado y varios restaurantes. Para esta operación se han constituido hasta cuatro sociedades —cada una para un ámbito distinto del negocio— y la inversión, canalizada en gran medida a través de Mosela Investments, asciende ya a varios millones. A ello se suma The Umbrella Wines, la firma vinícola del grupo, que acumula una inversión de 4,6 millones.
Al final, Amazónico no es solo un restaurante: es un símbolo de cómo la alta restauración puede convertirse en un imperio. Sus márgenes y su ambición internacional revelan una verdad incómoda: detrás del éxito deslumbrante late una estructura financiera tan sofisticada, que a está lista para la próxima expansión.





