En el último informe de Morgan Stanley se analiza la evolución reciente del mercado del crudo: el banco plantea que la Organización de Países Exportadores de Petróleo y sus aliados (OPEP+) está llevando a cabo una estrategia de ajuste fino de la producción, con el objetivo de adaptarla a un ritmo de demanda más débil previsto para los primeros trimestres del año. En otras palabras, el grupo de productores estaría moderando la oferta para evitar un exceso de petróleo en el mercado mundial, una situación que podría presionar los precios a la baja y poner en riesgo los ingresos de los países exportadores.
Hasta comienzos de noviembre, la OPEP+ había estado incrementando de forma gradual su cuota de producción en unos 137.000 barriles por día cada mes. Este aumento responde a la reversión progresiva de los recortes voluntarios que el grupo anunció en abril de 2023, los cuales sumaban un total de 1,65 millones de barriles diarios. Dichos recortes fueron adoptados en su momento para sostener los precios durante un periodo de debilidad económica global y de incertidumbre energética, pero ahora el grupo intenta equilibrar la recuperación de su producción sin generar un nuevo exceso de oferta.
A pesar de estos ajustes, Morgan Stanley mantiene sin cambios sus previsiones de crecimiento de la oferta mundial de petróleo. El banco sigue anticipando que el mercado presentará un superávit moderado de crudo en los próximos trimestres, aunque interpreta la maniobra de la OPEP+ como una muestra clara de que sigue ejerciendo un fuerte control político sobre la producción. Es decir, el grupo intenta gestionar los equilibrios del mercado a través de decisiones coordinadas, en lugar de dejar que sea el propio mercado quien se autorregule mediante los precios.
La OPEP+ quiere evitar un hundimiento del mercado del crudo
El informe también señala que existen indicios de que la OPEP+ está reduciendo de manera efectiva su ritmo de extracción, más allá de lo que reflejan los datos oficiales. Morgan Stanley advierte que, aunque es difícil conocer con precisión cuántos barriles se están produciendo realmente, las discrepancias entre las cifras declaradas y las estimaciones independientes se han ampliado de forma notable en los últimos meses.
Antes de la reversión de los recortes voluntarios de 2023, las diferencias entre fuentes productoras eran pequeñas, inferiores a 0,5 millones de barriles diarios. Sin embargo, el banco observa que con el paso del tiempo estas divergencias se han ampliado, y estima que en 2025 podrían alcanzar un margen de más de 2,5 millones de barriles por día, reflejo de la falta de transparencia y de la complejidad del cumplimiento de las cuotas.
Además, el estudio resalta una brecha cada vez mayor entre las cuotas oficiales asignadas por la OPEP+ y la producción real de petróleo. Entre marzo y octubre de 2025, el grupo elevó sus cuotas en 2,6 millones de barriles diarios, pero en la práctica la producción efectiva apenas aumentó 0,5 millones. Este desfase, según Morgan Stanley, evidencia una falta de coherencia entre los compromisos públicos y la realidad operativa. En otras palabras, aunque sobre el papel la OPEP+ afirma aumentar la oferta, en la práctica mantiene una política más prudente para sostener los precios.
El objetivo final de esta estrategia sería evitar un hundimiento del mercado del crudo. Al mantener un ritmo de producción más bajo del que permitirían sus cuotas, la OPEP+ busca limitar la acumulación de inventarios y sostener un precio mínimo que preserve la rentabilidad de los países miembros. De acuerdo con las previsiones de Morgan Stanley, el precio del Brent pasaría de 57,5 dólares por barril a 60 dólares durante la primera mitad de 2026, mientras que para la segunda mitad de 2027 el banco prevé un repunte más firme hasta los 65 dólares por barril, una vez que el mercado alcance un equilibrio más claro entre oferta y demanda.
En definitiva, Morgan Stanley interpreta las decisiones de la OPEP+ como una maniobra táctica, orientada a mantener una oferta controlada a corto plazo para favorecer una estabilización de los precios a medio y largo plazo. Es decir no una simple reacción coyuntural, sino de una estrategia calculada para reforzar la posición del grupo en el mercado global del petróleo y asegurar que los precios del barril se mantengan en niveles que permitan sostener la inversión y la estabilidad fiscal de los países productores.





