La exposición segura al sol no se improvisa y, sin embargo, muchos guardamos ese protector solar acabado a medias para el siguiente verano. La OCU advierte que esta práctica común entraña riesgos para la salud de tu piel, pues un producto viejo puede haber perdido eficacia sin que lo notes a simple vista.
Seguir usando un envase tras meses guardado puede parecer un ahorro, pero la OCU subraya que protegerse bien del sol es esencial. El esfuerzo de desechar y reemplazar ese bote antiguo se convierte en una inversión en tu salud cutánea, evitando daño acumulado y accidentes dermatológicos evitables.
4Estado del envase y sellado
La OCU advierte que un envase dañado, agrietado o mal cerrado facilita la entrada de aire y bacterias. Esto no solo contamina el contenido, sino que acelera la oxidación de los filtros solares. Un envase estropeado es sinónimo de riesgo cutaneo…
Revisar la integridad de la tapa y el cuerpo del bote es tan importante como observar el producto. Si percibes residuos en el cierre o deformaciones en el plástico, mejor desecharlo directamente y evitar complicaciones como irritaciones o quemaduras.



