Anabel Pantoja ha vuelto a hacer las maletas, esta vez por una razón muy distinta a las habituales escapadas románticas o compromisos televisivos. Cansada del calor y de las tensiones acumuladas en las últimas semanas, la sobrina de Isabel Pantoja ha decidido marcharse lo más lejos posible de Canarias, donde reside desde hace años, para reencontrar algo de paz junto a su pareja David Rodríguez y la pequeña Alma. La influencer ha optado por dejar atrás tanto los focos como las polémicas familiares, como la situación legal que aún rodea a su hija o el incómodo episodio que protagonizó durante la boda de su amiga Susana Molina. En medio de este caos emocional, Anabel ha optado por el norte de España, buscando el frescor de Tremp, una localidad leridana donde no solo se ha refugiado, sino también ha acompañado a su cuñado en un evento muy especial: su jura de bandera en el Ejército de Tierra.
2Anabel Pantoja guarda silencio
A pesar del bullicio que sigue rodeando su apellido, Anabel ha optado por el silencio y el refugio en su entorno más íntimo, algo que no siempre ha sido habitual en ella. Mientras muchos esperaban que volviera a pronunciarse tras las críticas por su comportamiento en la reciente boda de su amiga —donde su espontaneidad fue interpretada por algunos como una falta de respeto—, la influencer ha preferido dejar pasar la tormenta refugiándose en un pueblo del Pirineo catalán. Allí, lejos de Canarias, de Madrid y de cualquier plató, ha podido vivir unos días familiares, tranquilos y con una temperatura más amable que la del archipiélago, al menos hasta que el domingo, tal como ha anunciado, toque emprender el viaje de regreso.
Este desplazamiento, aunque breve, ha sido simbólicamente muy significativo. Anabel parece haber necesitado ese aire limpio que no ha podido encontrar en los últimos meses entre procesos judiciales, escándalos públicos y roces familiares. Con la compañía de David, que se ha mantenido como un pilar estable a su lado, y de su hija Alma, la influencer ha vivido una especie de paréntesis en su rutina habitual. Una pausa en medio del caos, con la esperanza de volver con fuerzas renovadas para afrontar lo que venga, que no parece ser poco. De momento, ha optado por el silencio y la distancia como sus principales aliados. Y puede que, por una vez, sea la mejor decisión.



