La pandemia del coronavirus ha afectado de lleno al sector inmobiliario, pero la sed de los inversores no cesa y siguen apostando por nuevos proyectos. En cuanto a las ciudades más jugosas para el capital extranjero, Madrid ocupa el octavo puesto, mientras que Barcelona cae al 13 en la tabla.
El informe Tendencias en el mercado inmobiliario en Europa 2021, elaborado por PwC y el Urban Land Institute, al que MERCA2 ha tenido acceso, incluye un año más su ranking con las perspectivas de inversión en 31 grandes capitales europeas. En esta edición, Berlín centra el foco de atención de los inversores, gracias a la estabilidad de su mercado de oficinas y el menor impacto inicial de la pandemia en la economía alemana, que sitúa a cuatro ciudades en el top ten: Frankfurt (4º puesto), Hamburgo (6º) y Múnich (7º).
La segunda posición del ‘top ten’ lo ocupa Londres, a pesar del Brexit, seguida de París, lo que demuestra el atractivo que todavía despiertan dos de los mercados más líquidos del inmobiliario europeo. El proyecto Gran París y los Juegos Olímpicos de 2024, son los grandes activos de la capital francesa.
A la hora de seleccionar estas grandes ciudades, los inversores destacan las siguientes características: la conectividad del transporte, la actividad económica, el tamaño y la conectividad digital.
Para Itziar Mendizabal, responsable del sector Inmobiliario en PwC, “la pandemia ha acelerado tendencias que ya veníamos viendo en el sector, como la digitalización y la construcción sostenible, y los fondos europeos son una oportunidad única para dar un paso adelante y transformar definitivamente la industria. Una ocasión que no deberíamos desaprovechar”.
TELETRABAJO Y E-COMMERCE
Según los expertos, la pandemia ha transformado la forma en la que vivimos y trabajamos, y está provocando cambios estructurales en el inmobiliario europeo. La aceleración de tendencias que ya se vislumbraban en años anteriores, como el teletrabajo, las compras online, y la digitalización, están golpeando el corazón de la industria hasta conformar un sector sustancialmente distinto, repleto de desafíos, pero también de oportunidades.
Esta es una de las principales conclusiones del informe. Los expertos coinciden en que 2021 será un año que seguirá marcado por la evolución del covid-19, y por la capacidad de los gobiernos para combatir las sucesivas olas de contagio y desplegar las vacunas. Hasta el punto de que la epidemia ha dejado en un segundo plano otras cuestiones, hace poco muy presentes, como el Brexit o la inestabilidad política internacional.
El documento muestra una caída de la confianza en la evolución del sector y en las perspectivas de rentabilidad de los negocios: el 44% espera que el retorno de sus inversiones disminuya en 2021. La precaución es la actitud predominante en una industria que, a pesar de todo sigue siendo atractiva para la inversión y de las pocas capaces de generar rentabilidades en el actual contexto de tipos de interés cero o negativos.
CAPITAL ABUNDANTE
La liquidez seguirá abundando en el mercado, aunque está en modo reposo, por la pandemia. Seguimos estando ante un mercado comprador pero existe una falta de activos prime o de calidad en los que invertir.
El estudio revela el fuerte impacto que han sufrido algunos segmentos de la industria -como el de oficinas, el hotelero o el retail-, que tradicionalmente, han venido conformando su columna vertebral.
Según los ponentes, estos activos podrían empezar a mostrar su obsolescencia, en favor de otros nuevos, muy relacionados con el desarrollo tecnológico, con el residencial, y con ámbitos, hasta ahora, poco reconocidos en el inmobiliario. Prueba de ello es que, entre los diez tipos de activos favoritos de los inversores, los relacionados con la digitalización, como los centros de datos, logísticos, o las torres de telecomunicaciones, tienen mucho protagonismo. También destaca el apetito de los inversores por el sector residencial y, especialmente, por la vivienda asequible y social.
Los cambios que se adivinan en el uso de los espacios van a provocar una carrera en la industria por reposicionar los activos inmobiliarios hacia aquellos segmentos más rentables, resilientes y flexibles, en donde la gestión es, cada vez, más importante.





