Si antes era fundamental lavarse bien las manos antes y después de realizar cualquier tipo de actividad, ahora esto está más presente que nunca. Sin embargo, parece que nuestra piel tampoco está preparada para ese lavado excesivo y podría llegar a padecer algún tipo de problema a largo plazo.
Cuando se descubrió el jabón, aunque ahora sea un producto que tenemos tan normalizado, todo cambió en el mundo. Las muertes y epidemias debidas a infecciones e intoxicaciones se redujeron hasta límites insospechados por su poder desinfectante. Y ahí nació una nueva era. Desde que se publicaron sus importantes propiedades, nos hemos acostumbrado a usarlo en todo momento. Aunque, eso sí, como siempre, el exceso nunca es bueno para nada.
Cuando nos lavamos las manos eliminamos las bacterias, parásitos, hongos y otros restos contaminantes. No obstante, cuando este lavado se vuelve demasiado excesivo, podemos llegar a sufrir algunos contratiempos. Descubre los problemas de piel que tendrás si te lavas mucho las manos.
3Problemas de la flora intestinal y afeamiento de la piel
Sí, aunque parezca que no existe relación entre ambas, lo cierto es que la flora intestinal necesita que haya bacterias y hongos en nuestras manos, de los buenos, para poder regenerarse ella misma. Una asepsia excesiva de la epidermis provocará que este aporte al intestino sea demasiado bajo. Y puede tener otro tipo de consecuencias, pues la flora intestinal se encarga de controlar el sistema autoinmune de nuestro organismo.
Podemos también calificar como problema una razón que, en realidad, es puramente estética. Pero que existe. Hablamos del afeamiento de esa zona en el caso de que el jabón actúe demasiadas veces por ella. El uso del jabón desprotege las manos ante la evaporación del agua de la epidermis.
En caso de que desaparezcan los demás aceites aislantes, otros factores externos y naturales como el sol o el aire seco harán que el agua se evapore con mayor facilidad. Esto provocará que la dermis se vuelva un conjunto de células muertas y resecas que se romperán con mayor frecuencia y que, además, pierdan turgencia. Esto es algo que puede ser permanente, en el momento en que aparezcan las arrugas en esta zona del cuerpo.



