Tres fechas han marcado el devenir de Prisa: el pasado 15 de noviembre se certificó en Junta de Accionistas la caída en desgracia de Juan Luis Cebrián, que era humillado en público por el representante de su máximo accionista, Joseph Oughourlian (Amber Capital): “No se va, le hemos cesado. Él se resistía a marcharse. El cáncer de esta compañía ha sido el exceso de personalismo”.

El 31 de diciembre, Manuel Polanco relevaba en la presidencia del grupo editor de la Cadena SER y ‘El País’ a Cebrián, que se llevaba una jubilación dorada (casi 9 millones de euros de jubilación) a cambio de conformarse con una Fundación cuyo poderío él pretendía extender hasta la línea editorial del “periódico independiente de la mañana”. Pero los nuevos inversores, tras la ampliación de capital de 563 millones de euros, no escucharon sus cantos de sirena, tal y como se evidenció este martes. Y es que las tres decisiones más importantes tomadas anunciadas ayer en Prisa Radio van en contra de los intereses del exdirector de ‘El País’.

La primera afecta a su hija Eva, que tal y como adelantó MERCA2 el pasado 1 de diciembre tenía los días contados al frente de la división musical de Prisa Radio tras haber sido incapaz de frenar la sangría de oyentes de Los 40 Principales. Vicent Argudo, máximo responsable de la estrategia digital de la SER y la citada emisora musical hasta 2015, ocupará desde hoy su silla.

prisa

Juan Luis Cebrián se queda sin voz ni voto en Prisa Radio

Prisa ha cerrado la ampliación de capital que inició el pasado 25 de enero. Los accionistas han cubierto los 563 millones de euros que...

Tampoco le ha sentado demasiado bien a Juan Luis la decisión de recuperar al histórico Daniel Gavela, que se cayó del jurado de los Ondas tras la venta de Cuatro a Mediaset y había rechazado dos ofertas del capo emérito de Prisa para acabar recalando en el Grupo Ganga. Ya saben la famosa frase convertida en doctrina: “El que se va de Prisa no vuelve”. Y sin embargo el mítico directivo releva ahora a Vicente Jiménez, que recibe un premio de consolación tras su infatigable labor al frente de la SER como coordinador de las hermanas latinas radiofónicas del grupo.

Viento de Monzón

La pasada semana MERCA2 adelantaba que Cebrián se había quedado sin voz ni voto en Prisa Radio y ayer se notó con fuerza. Pero no solo en la división radiofónica ha recibido duros varapalos el eterno número dos de Jesús de Polanco: Prisa también confirmó el fichaje de Javier Monzón, ex de Indra, como nuevo vicepresidente no ejecutivo.

Recuerden que toda la prensa económica se lanzó en tromba en octubre para lanzar que iba a relevar a Cebrián, situación que acabó con una bronca en una cafetería adelantada por ‘OK Diario’ donde el todavía presidente de Prisa habría acabado con un sonoro enfado: “¡No me toquéis más los cojones!”, espetó antes de tomar un café en Moncloa con Mariano Rajoy y antes de desayunar con Felipe VI y Juan Carlos I en Zarzuela (tal y como desveló ‘El Confidencial’).

Alierta en la recámara 

Por último, Manuel Mirat (nuevo CEO de Prisa), volvió a hacer una demostración de fuerza al rescatar a otro histórico de Prisa, Pedro García Guillén, que demostrará sus prestigiosas labores de gestión en Prisa Radio como consejero delegado de esta división. La decisión llegó en un día en el Fernando de Yarza deslizó en público la fusión entre Henneo, cercana a Alierta, con Vocento y Prisa, nueva casa de Don Pedro y casa deseada por Don César, que durante dos años compartieron secretos en Telefónica y que ahora podrían reencontrarse si cristaliza una operación tan ambiciosa como poco creíble.

Y decimos poco creíble porque Henneo, que es cierto que ha demostrado liquidez con sus operaciones en Madrid al adquirir ’20 Minutos’ y ‘LaInformación.COM’, tendría severas dificultades para acometer el proyecto dorado con el que César Alierta sueña con jubilarse tras haber perdido el favor y el mando en Telefónica. La operación maña suena bien y quizás las fusiones sean imprescindibles para la supervivencia de varios holdings mediáticos, pero si las lidera un grupo como Henneo más que una sorpresa sería un milagro.