El giro de la inflación y el contraataque crítico
En su último análisis, Juan Ramón Rallo desmonta el relato que daba por fracasado el plan económico de Javier Milei. Durante semanas, la oposición insistió en que la inflación repuntaba y la actividad se hundía. Pero los datos de abril de 2026 mostraron una fuerte caída de la tasa interanual, lo que obligó a los críticos a cambiar de discurso. Según Rallo, el nuevo argumento es que la inflación baja porque la economía está muerta: una moderación de precios «de cementerio» donde nadie produce ni consume. Pero los números de marzo, publicados poco después, lo desmienten de forma rotunda.
Récord histórico de actividad económica
El índice de actividad desestacionalizado de marzo de 2026 se situó en el nivel más alto de toda la historia argentina. Rallo destaca que jamás el país había producido tantos bienes y servicios. En términos intermensuales, el indicador avanzó un 3,5%, una cifra que supera lo que economías como la española crecerán en todo el año. Eso sí, el propio Rallo matiza que parte del salto se debe a la recuperación de la fuerte caída de febrero, pero al mirar la variación interanual el crecimiento fue del 5,5%, un dato muy sólido.
Además, la expansión no se limitó al campo o la energía. Todos los sectores, salvo la administración pública —que cayó un 1,2%—, registraron aumentos. La agricultura creció un 18%, la pesca un 30,9%, la minería un 16,3%, la industria manufacturera un 4,6%, la construcción un 7,6%, y sectores como el comercio, las finanzas o la hostelería también mostraron signos positivos. Rallo subraya que esa diversidad desmiente que la recuperación sea solo un espejismo de unos pocos motores.
‘Jamás la economía argentina ha producido tantos bienes y servicios como en la actualidad’.
— Juan Ramón Rallo
Exportaciones en niveles nunca vistos
Otro de los récords que Rallo señala es el de las exportaciones. En abril de 2026, Argentina vendió al exterior mercancías por 8.900 millones de dólares, la mayor cifra mensual de su historia. La media móvil de doce meses también está en maximos historicos, lo que indica que el impulso exportador no es un hecho aislado. Para el analista, este dinamismo revela una economía más competitiva, pese a las críticas sobre un tipo de cambio supuestamente atrasado, y al mismo tiempo genera un superávit exterior que facilita la acumulación de divisas.
El Banco Central compra dólares a ritmo de récord
Precisamente la acumulación de reservas es el tercer hito que Rallo pone sobre la mesa. En 2024, bajo el gobierno de Milei, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) ya había comprado 18.710 millones de dólares, una cifra sin precedentes. Pero en lo que va de 2026, hasta el 18 de mayo, las compras ya superaban los 8.200 millones, lo que sitúa el ritmo mensual por encima del récord anterior. Y lo más llamativo, explica Rallo, es que el BCRA emite pesos para adquirir esos dólares, pero el tipo de cambio se mantiene estable e incluso se revaloriza puntualmente a favor del peso.
La demanda de pesos, clave de la estabilidad
Para Rallo, la explicación radica en la creciente demanda de moneda nacional. El equilibrio fiscal y la credibilidad que ha ganado la deuda pública han disparado la confianza en el peso. Esto resulta especialmente notable porque los tipos de interés en Argentina son negativos —oscilan entre el 20 % y el 22 % anual, mientras la inflación supera el 32 %—, lo que normalmente provocaría una huida hacia el dólar. Sin embargo, la demanda de pesos se ha disparado, sobre todo tras superarse el pánico de mediados de 2025, cuando la posibilidad de un regreso del peronismo desató una depreciación, un repunte inflacionario y una subida de tipos que golpeó a la economía a finales de ese año y principios de 2026. Rallo insiste en que el «riesgo peronismo» ya ha quedado atrás y que, si se mantiene la disciplina presupuestaria y se avanza en las liberalizaciones, la inflación seguirá a la baja y el crecimiento al alza.
Un giro con profundas implicaciones
El mensaje que Rallo transmite es tan inusual como contundente: un ajuste fiscal severo no solo no ha destruido el tejido productivo, sino que lo ha revitalizado. Los datos de actividad, exportaciones y reservas internacionales muestran que la economía argentina está más viva que nunca. Para los inversores, el panorama abre oportunidades en sectores como el energético, las finanzas o el agro, aunque Rallo advierte de que el mayor riesgo sigue siendo político: si el peronismo volviera, el escenario podría revertirse con rapidez. De momento, el experimento de Milei bate récords y deja a sus críticos sin argumentos sólidos.
A continuación, el análisis completo de Juan Ramón Rallo:





