El Ministerio para la Transición Ecológica ha resuelto provisionalmente la segunda convocatoria de su programa REPOTEN 2, destinando 512 millones de euros a la modernización de 149 instalaciones renovables antiguas. La resolución, publicada este mes de mayo, selecciona 80 proyectos de repotenciación eólica y 69 de tipo hidroeléctrico, distribuidos por 16 comunidades autónomas.
El listado preliminar, gestionado por el IDAE, da luz verde a inversiones que renovarán aerogeneradores obsoletos y centrales hidroeléctricas de hasta 50 MW de potencia. El objetivo es doble: aumentar la producción de electricidad verde sin ocupar nuevo terreno y reducir el impacto ambiental de instalaciones que en muchos casos superan las dos décadas de funcionamiento.
Reparto territorial y tecnológico de las ayudas
De los 512 millones asignados, la mayor parte se reparte entre 80 iniciativas eólicas y 69 centrales hidroeléctricas. El reparto territorial alcanza a 16 comunidades autónomas, según la nota del MITECO, aunque la propuesta de resolución no detalla los porcentajes por región. La diversidad geográfica refleja la voluntad de equilibrar el despliegue de la repotenciación más allá de las zonas tradicionalmente eólicas.
La convocatoria REPOTEN 2 se enmarca dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, con financiación europea Next Generation. El IDAE ha aplicado criterios de circularidad y mejora ambiental: los proyectos debían incluir planes de gestión de residuos de los equipos sustituidos, así como medidas de integración paisajística y protección de la avifauna.
Menos huella ambiental y más megavatios con la repotenciación
La repotenciación eólica consiste en sustituir aerogeneradores antiguos –normalmente de menos de 1 MW de potencia unitaria– por máquinas modernas de 4 a 6 MW que multiplican la producción en el mismo emplazamiento. Esa ventaja evita la tramitación de nuevos parques y reduce la presión sobre el territorio. En el caso de las centrales hidroeléctricas, las ayudas financian renovaciones tecnológicas que mejoran la eficiencia turbinando el mismo caudal y, al mismo tiempo, incorporan medidas como escalas de peces o caudales ecológicos.
El programa exige además que al menos el 70% de los materiales de los equipos retirados se reciclen, lo que alinea la renovación con la economía circular. Los antiguos aerogeneradores, con palas de difícil reciclaje, representan un reto logístico que la convocatoria aborda por primera vez con exigencias concretas.

Análisis: ¿El impulso que necesita la renovación del parque eólico español?
España cuenta con uno de los parques eólicos más longevos de Europa. Según datos de la Asociación Empresarial Eólica, más de 8.000 MW de potencia eólica instalada datan de antes de 2005, un volumen que en los próximos años perderá eficiencia y requerirá inversiones de calado. La repotenciación no es solo una opción, sino una necesidad si se quieren mantener los niveles actuales de generación renovable.
En mi opinión, los 512 millones de REPOTEN 2 son una señal clara de que el Gobierno reconoce esa urgencia, pero el auténtico cuello de botella no es la financiación. La tramitación administrativa de las sustituciones sigue siendo compleja, sobre todo cuando los nuevos aerogeneradores son más altos y necesitan ajustes en las servidumbres aeronáuticas o en las autorizaciones de Red Eléctrica. Además, en comarcas con alta densidad eólica, la sustitución de máquinas choca a veces con la oposición vecinal, cansada de décadas de convivencia con los parques.
La primera convocatoria de REPOTEN, en 2024, movilizó unos 380 millones y dejó fuera proyectos que ahora podrían tener una segunda oportunidad. Este nuevo listado es provisional: el sector está ahora en un periodo de alegaciones de diez días hábiles. Una vez resueltas, el IDAE comunicará la adjudicación definitiva, que se espera para el otoño de 2026. A partir de ahí, los beneficiarios dispondrán de plazos ajustados para ejecutar las inversiones y cumplir con los hitos del Plan de Recuperación.
La repotenciación se perfila como la gran asignatura pendiente del despliegue renovable español. Sin ella, el riesgo de apagón eólico es real, y no por falta de viento, sino por envejecimiento del parque. El dinero ya está sobre la mesa. Ahora falta que los promotores puedan transformarlo en megavatios limpios antes de que los plazos europeos aprieten.




