EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Metro de Madrid lanza una licitación por más de un millón de euros para instalar puntos de conexión satelital Starlink en doce puntos de la red subterránea.
- ¿Quién está detrás? La empresa pública dependiente de la Comunidad de Madrid contrata a la firma de Elon Musk y a Inmarsat para asegurar comunicaciones de emergencia.
- ¿Qué impacto tiene? Los 70 teléfonos vía satélite comprados tras el apagón de 2025 podrán usarse dentro de los túneles, con autonomía eléctrica de 24 horas ante futuros ceros de tensión.
Metro de Madrid acaba de lanzar un contrato de más de un millón de euros para blindar las comunicaciones bajo tierra. El objetivo es dotar a la red de doce puntos de acceso a la constelación Starlink, de la compañía aeroespacial fundada por Elon Musk, y así poder utilizar los 70 teléfonos vía satélite que adquirió tras el apagón masivo que dejó 230 trenes parados el 28 de abril de 2025.
Aquella mañana, un cero de tensión en la red eléctrica nacional dejó sin energía a las instalaciones del suburbano madrileño. Cuando se fue la luz, 44 trenes quedaron atrapados en el interior de los túneles y alrededor de 150.000 viajeros tuvieron que ser desalojados casi a oscuras y sin que los sistemas de comunicación convencionales funcionaran. La empresa pública se quedó sin canal de voz ni datos con los maquinistas en el momento más crítico.
Por qué Metro necesita ahora cobertura satelital subterránea
Para evitar repetir aquel colapso, en junio de 2025 Metro adquirió un lote de 60 teléfonos vía satélite al operador británico Inmarsat. Pero la compra tenía un problema de fondo: estos terminales solo funcionan en espacios exteriores, libres de obstáculos y donde la antena pueda apuntar directamente al cielo. Bajo un túnel de metro, su operatividad es nula.
La solución que ahora licita Metro consiste en instalar en superficie, en doce puntos estratégicos de la red, terminales de conexión Starlink capaces de recibir la señal del satélite y distribuirla mediante cableado hasta los andenes y los puestos de mando. Así, los teléfonos satelitales podrán registrarse en la red y mantener comunicaciones de voz estables incluso cuando la cobertura móvil colapse.
Un millón de euros, líneas Inmarsat y autonomía de 24 horas
El presupuesto base de licitación es de 1,02 millones de euros (IVA no incluido) y el contrato se divide en dos lotes. Además de los equipos Starlink, la adjudicataria deberá suministrar diez nuevos teléfonos vía satélite — que se unirán a los 60 ya existentes —, líneas de telefonía satelital de Inmarsat con 20 horas de conversación mensual cada una y los elementos auxiliares necesarios para garantizar autonomía eléctrica de al menos 24 horas.
Ese último punto revela hasta qué punto el apagón de 2025 ha condicionado el diseño técnico: los nuevos equipos de comunicación deben funcionar sin sobresaltos durante un día entero aunque vuelva a caer la tensión de red. El coste anual de mantenimiento de los canales satelitales se estima en 110.500 euros al año, según los cálculos recogidos en los pliegos de la licitación.
Lo que nace de aquel día sin luz es una medida de supervivencia operativa: Metro ya no quiere ni un solo tren parado en un túnel sin que el puesto de mando pueda hablar con su conductor.
Pero el contrato de comunicaciones es solo una pieza de un plan más amplio. La empresa dependiente de la Comunidad de Madrid también ha trazado un plan de acción a cuatro años para poder mover los trenes varados durante un cero de tensión. La idea es instalar entre cuatro y cinco puntos de generación interna capaces de inyectar alrededor de 20 megavatios a la red de tracción, de forma controlada y degradada, para arrastrar los convoyes hasta la estación más próxima. Antes, no obstante, será necesario renovar plantas de energía en cuartos de comunicaciones y asegurar la red de datos.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
La lectura estratégica de esta licitación va más allá del dato económico. Por primera vez, un gran operador de transporte público español recurre abiertamente al ecosistema de Elon Musk para resolver un fallo de infraestructura critica. La decisión conecta con una realidad que muchos gestores de movilidad urbana llevan tiempo susurrando: la dependencia absoluta de la red eléctrica y de la cobertura móvil terrestre deja al transporte subterráneo en una situación de vulnerabilidad extrema.
El precedente más cercano en Europa es el del metro de Londres, que tras varios incidentes con apagones instaló sistemas redundantes de comunicación por radio dedicada, pero sin recurrir a órbitas bajas. Madrid apuesta por Starlink, una tecnología que hasta hace poco se pensaba para zonas rurales o catástrofes naturales, y la mete dentro de un suburbano. Si la fórmula funciona, podría replicarse en Barcelona o Bilbao, donde también hay tramos subterráneos extensos. El viaje de la medida es dual: financiero, porque el millón de euros es un gasto que el suburbano va a asumir con cargo público, pero también regulatorio, porque la dependencia de un proveedor estadounidense para una infraestructura esencial abre preguntas sobre soberanía digital que Bruselas ya se está haciendo.
El dato que resume la noticia es la inversión de 1,02 millones antes de IVA para dotarse de cobertura que no falló por falta de antenas, sino porque en abril de 2025 no había resquicio para hablar con los trenes. La prisa con que Metro ha pasado de comprar los teléfonos — en junio de 2025 — a licitar los puntos de conexión — ahora, en mayo de 2026 — sugiere que la compañía no quiere esperar al próximo susto. Y que, aun con sus contradicciones, Starlink se ha ganado un sitio en la letra pequeña de la movilidad madrileña.




