EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Las obras de desdoblamiento del Trambesòs entre Glòries y la Rambla de Poblenou obligan a cortar las líneas T4, T5 y T6 desde julio.
- ¿Quién está detrás? El Ayuntamiento de Barcelona y la Autoridad del Transporte Metropolitano (ATM) impulsan un proyecto de 32,5 millones de euros.
- ¿Qué impacto tiene? La T4 se restaurará en septiembre, pero las T5 y T6 seguirán sin servicio hasta la primavera de 2027. Se prepara un plan alternativo de autobuses.
El tranvía de Barcelona sufrirá a partir de julio un corte de larga duración en las líneas T4, T5 y T6 a causa de las obras de desdoblamiento entre Glòries y la Rambla de Poblenou. La afectación no será igual para todas: mientras que la T4 recuperará la normalidad en septiembre, las otras dos líneas permanecerán interrumpidas hasta la primavera de 2027.
Líneas afectadas y calendario de los cortes
El proyecto, que ejecutan Comsa y FCC con un presupuesto de 32,5 millones de euros, tiene como objetivo eliminar el cuello de botella que sufren las líneas T5 y T6 en la Gran Via, donde comparten una sola vía en ambos sentidos. Las obras obligarán a cortar las tres líneas a partir de julio, pero la T4 podrá reanudar el servicio en septiembre, cuando los trenes vuelvan a circular por la Diagonal en el lado Besòs de Glòries y continúen sin interrupción hacia Verdaguer.
Para las T5 y T6, el parón se prolongará mucho más: deben desdoblarse las vías y reurbanizar todo el lado mar de la Gran Via, trabajos que el consistorio sitúa en la primavera de 2027. El nuevo trazado forzará a estos convoyes a realizar un giro por la calle Ciutat de Granada antes de tomar la Gran Via, creando una intersección con la T4 que obligará a cruzar el paseo central de la Diagonal.
La unión del tranvía por la Diagonal hasta Francesc Macià disparará los pasajeros y hace urgente el desdoblamiento, pero el rodeo por Ciutat de Granada añade curvas tan cerradas que peligra el tiempo comercial del servicio.
Plan alternativo: autobuses lanzadera y refuerzo de otros medios
El Ayuntamiento de Barcelona ya prepara un plan alternativo de transporte para minimizar las molestias de un corte tan prolongado. La programación de los trabajos concentrará en los meses de verano las intervenciones más invasivas sobre el espacio urbano entre Glòries y la Diagonal, de modo que en septiembre el tráfico peatonal y de vehículos en la calle Badajoz y en la Diagonal recupere cierta normalidad. Aunque aún no se han detallado las rutas, se espera un refuerzo de los autobuses lanzadera y un aumento de la frecuencia en las líneas de metro más cercanas, como la L4 de la red de Metro de Barcelona.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El corte del Trambesòs es, ante todo, un peaje urbanístico necesario para coser una red que durante años ha funcionado a medio gas en su extremo sur. Con la futura conexión de la red tranviaria por la Diagonal —que unirá las actuales líneas del Trambaix y el Trambesòs— la demanda de pasajeros se multiplicará, y mantener una sola vía compartida en la Gran Via se convertiría en un colapso anunciado. Por eso la inversión de 32,5 millones, que financian el Ayuntamiento (23,3 millones) y la Generalitat a través de la ATM (9,2 millones), no es un mero mantenimiento: es la condición para que el tranvía pueda absorber los viajeros que dejarán el coche cuando la ZBE y la peatonalización avancen.
El impacto inmediato lo vivirán los vecinos del Poblenou y del Besòs, que pierden dos de sus tres líneas durante casi un año. La T4, la más utilizada, volverá en septiembre, pero la T5 y la T6 —que conectan con barrios densamente poblados como La Mina y Sant Adrià— quedarán aisladas del tranvía hasta bien entrado 2027. La promesa de un plan de autobuses alternativo suavizará el golpe, pero la experiencia de cortes anteriores en la red de Metro o en las Cercanías de Barcelona invita a la cautela: los desvíos suelen alargar los tiempos de viaje y saturar las líneas de superficie en horas punta.
La asociación Promoció del Transport Públic ya ha advertido de que los giros excesivamente cerrados por Ciutat de Granada obligarán al tranvía a circular a muy poca velocidad, lo que podría anular parte de la ganancia teórica de capacidad. Es una contradicción técnica que no ha pasado desapercibida para los expertos consultados por este medio: se gana ancho de vía pero se pierde fluidez. Aun así, el proyecto global mantiene el respaldo institucional porque, sin desdoblar, el cuello de botella en la Gran Via amenazaría la viabilidad de la futura línea unitaria.
Las obras arrancarán en julio y el primer termómetro llegará en septiembre, cuando la T4 retome la marcha. Si el plan alternativo funciona y los semáforos y pasos peatonales mejoran como prometen los estudios técnicos, Barcelona habrá dado un paso silencioso pero firme hacia un tranvía con capacidad de metro. Si no, la primavera de 2027 se hará muy larga.




