El capítulo 238 de Valle salvaje va a ser prueba de ser más que un simple capítulo de transición. La ficción, que ha sabido mantener en vilo a sus seguidores a través de tramas familiares, de romances imposibles y de secretos heredados, va a dar ahora un giro de guion que va a ir más allá de los nacimientos de sus personajes principales. Lejos de ser un relato fijo, la serie muestra su auténtico poder en el hecho de sorprender al espectador cuando parece que ya está todo dicho.
LA ALIANZA QUE NACE DEL RESENTIMIENTO EN VALLE SALVAJE

El núcleo de este episodio tardío de la figura de Victoria, mujer doliente por dentro y quien se ha obsesionado por aferrarse al poder como única tabla de salvación. Su delicada salud se ve resentida tras la confesión del duque referente a Adriana, pero su astucia la mantiene aún intacta. Victoria no solo lo se limita a sufrir, sino que convierte su dolor en una herramienta para llevar a Úrsula a su propio juego.
La relación de cercanía de las señales de confianza no es más que un cálculo frío y pervertido; Victoria quiere que Úrsula sea la cómplice, pero ella le da un golpe bajo: toca la herida emocional más profunda de su rival y logra que esa herida se vuelva la razón de su debilidad. Lo que se presenta como una alianza es, en cambio, un pacto envenenado que resulta letal para ambas.
Si para el espectador se abre un horizonte incierto, en el que la desconfianza ya existente entre ellas se convierte en un elemento de la dinámica más bien explosiva que traen con ellas: la lealtad queda convertida en una simulación; entre manipulación y resistencia se aprieta un terreno movido en el que cualquier movimiento puede ser una traición irremediable.
LA FERIA COMO ESPEJO DE TENSIONES OCULTAS

Como la relación entre Victoria y Úrsula establece una alianza sombría frente a la feria – sin embargo – la feria se vuelve el paisaje donde lo festivo se transpone en tragedia. Martín, Francisco y Pepa llegan juntos a lo que tiene que ser un día de fiesta, pero pronto se dan cuenta de que sus estados de ánimo no se encuentran en sintonía. Lo que se planteaba como un encuentro cordial se convierte en un campo de batalla de sentimientos, en el que la competencia por el amor va desgastando la amistad.
El guion hace jugar un fuerte contraste: mientras que el color, la música y el bullicio de la feria dan la alegría del festín, las miradas entre los tres personajes dibujaron un triángulo signado por el resentimiento y la suspicacia. El conflicto latente se hace explícito en micro – gestos, en frases aparentemente inocentes que van revelando las grietas de la relación a tres.
La fiesta en «Valle Salvaje», que debe servir para mostrar unidad entre las personas e implicar la celebración de su comunidad, viene a interpretarse finalmente como un reflejo de la fragilidad de los lazos que unen a las personas. La plaza pública, el espacio urbano, viene cuando menos a realizar la función de una metáfora de lo privado, desde lo que ocurre con estas dos visiones festivas, no destilan la alegría, sino lo que asoma con fuerza son la crudeza de sentimientos mantenidos a la rastra.
BERNARDO PREPARA UNA AMENAZA O ALIANZA

Conjunto a darle protagonismo a otro personaje en «Valle Salvaje», Bernardo, el antiguo delirio, el antiguo miedo, después de varios capítulos, decidiéndose da un auténtico giro a la historia. Avisa al duque su marcha, y lo que podría sonar a paz pactada, se da la vuelta y, a su vez, lo que se percibe a través de su despedida es una amenaza, un retorno que viene a confirmar en el futuro tormentas.
La base de este acto lo podemos encontrar en el plan que urde con el propósito de deshacerse del tirano José Luis, un plan que ya le había confiado a Mercedes, pero que ahora parece haber llegado a un punto de no retorno. Al anunciar su marcha, Bernardo no rompe con el pasado: lo reivindica con más fuerza. El mensaje que le hace llegar al duque no es el de un hombre vencido, sino el de un competidor que aún le queda en la mano alguna carta por jugar.
La amenaza de Bernardo sumerge la trama ya tensa en el mundo de los conflictos personales, en un mundo hoy más peligroso si es que esto fuera posible. Las familias Salcedo de la Cruz y Gálvez de Aguirre constituyen un conjunto precario, la amenaza de Bernardo hace que el mundo ya problemático del Salcedo de la Cruz y Gálvez de Aguirre permanezca inabarcable.


















































