Plasencia es una de las grandes desconocidas de España. Está considerada como la capital del norte de Extremadura y es un destino turístico muy importante, más de lo que imaginamos. Plasencia es conocida como la Perla del Norte o la Perla Del Valle y es un lugar muy interesante debido a su historia y sus monumentos.
A continuación vamos a conocer algunos de los monumentos más importantes de Plasencia, la gran desconocida de Extremadura. No te lo pierdas si quieres visitar los lugares más interesantes de esta ciudad extremeña.
El Palacio de Congresos y Exposiciones de Plasencia

Inaugurado en el año 2017, el Palacio de Congresos y Exposiciones de Plasencia tiene un diseño futurista y pretendía aumentar la oferta relacionada con el turismo de negocios en Extremadura. Es obra de los arquitectos José Selgas Rubio y Lucía Cano Pinto, y se ha diseñado y preparado para diferentes usos, entre ellos, congresos, auditorios, teatro y ópera.
Tiene una superficie total construida de 11.388 metros cuadrados y dispone de un auditorio principal con hasta 1.000 localidades, una sala de 300, divisible en tres de 100, una zona de exposiciones y otra de hostelería. El acceso al edificio es muy curioso ya que se ha construido como si fuese un barco fondeado en un muelle de granito con una pasarela en rampa de color naranja que da paso a un pórtico.
Es un edificio muy moderno que destaca entre el paisaje y el resto de los monumentos de Plasencia, que son mucho más clásicos.
Casa de las dos Torres o Palacio de Monroy

La Casa de las dos Torres, o Palacio de Monroy, es el palacio más antiguo de la ciudad. Se comenzó a construir en el siglo XIV y fue construido por el abad de Santander, Nuño Pérez de Monroy, de ahí su nombre. Tiene un estilo arquitectónico gótico y, como dato curioso, en una de las torres se exhibe el escudo nobiliario de los Caravajales.
En la actualidad, para acceder al castillo, se utiliza una puerta monumental orientada hacia la plaza de la localidad de Monroy, aunque en su momento la principal fue otra situada hacia levante, protegida por dos cubos o torres cilíndricas a sus costados. Entre ellas añadieron una galería porticada así como otros elementos que, además de defensivos, eran señal de ostentación de los moradores así como un aumento del confort de ellos.
Es de acceso libre, por lo que si pasas por Plasencia, es uno de esos lugares a los que siempre recomendamos ir.
Catedrales de Plasencia

En España hay pocas ciudades que puedan presumir de tener dos catedrales, y Plasencia es una de ellas. Es cierto que es la más pequeña de ellas, pero puede decir que tiene dos catedrales. Lo curioso es que se encuentran pegadas la una a la otra, pero tienen estilos totalmente diferentes.
La catedral vieja de Plasencia es de estilo romántico, mientras que la nueva catedral de Plasencia tiene un estilo gótico plateresco, que cuenta con una impresionante portada. Se puede acceder a ambas catedrales de forma totalmente gratuita. Eso sí, la catedral vieja se encuentra en estos momentos cerrada, por lo que solo podrás pasar a la nueva, que no tiene ningún desperdicio.
Parador de Plasencia

El magnífico Parador de Plasencia forma parte de un imponente conjunto de edificios, en el cual se incluye también el Palacio del Marqués Mirabel. El parador antiguamente era el convento de Santo Domingo, fundado en el siglo XV, aunque también se le conoce con el nombre de convento de San Vicente Ferrer.
¿Lo mejor de este parador? Que puedes alojarte en él si lo deseas. Es realmente toda una experiencia y es que no todo el mundo puede decir que se ha alojado en un edificio con tantos años de antigüedad. Además, en los paradores de España siempre intentan mantener una estética parecida a la de la época, por lo que será todo un sueño.
El Palacio de Mirabel

El palacio del Marqué de Mirabel es otro de los edificios históricos de Plasencia. Se empezó a construir también en el siglo XV, donde antes se levantaba el antiguo barrio judío de la ciudad. Para poder disfrutar del interior es necesario acordar una visita previamente, lo cual se puede hacer directamente en la portería del edificio.
Es otro de estos edificios emblemáticos que merece la pena conocer, sin duda alguna. Visitarlo será, además, una experiencia única e increíble, como todo lo que encontramos en Plasencia, una de las mejores ciudades para hacer turismo de toda España y, en especial, de Extremadura.
Teatro Alkázar

El famoso Teatro Alkázar es uno de los edificios más jóvenes de Plasencia y, a pesar de ello cuenta casi ya con un siglo de historia a sus espaldas. ¡Casi nada! En su distinguida fachada vemos reflejado el peculiar estilo de los años 20 del siglo pasado, y supone un curioso contraste dentro de lo que es el casco histórico de Plasencia. A pesar de su nombre, durante gran parte del siglo XX funcionó más como cine que como teatro.
Visitarlo supone un auténtico espectáculo y es precisamente por eso por lo que recomendamos entrar y disfrutar de él. Al igual que el nuevo Congreso, este teatro destaca en la estampa de Plasencia.
Plaza Mayor de Plasencia

A pesar de que no es un edificio como tal, la Plaza Mayor de Plasencia es un lugar idílico para descansar y tomar unos buenos platos extremeños. Es imposible visitar Plasencia y no pasar por esta Plaza Mayor. Aquí encontramos varios bares y restaurantes en los que se podrá disfrutar de la gastronomía de lugar.
Hay que tener en cuenta que la cultura de una ciudad también se aprende a través de su gastronomía, y la de Plasencia no tiene ningún desperdicio. Desde las migas hasta la carne y es que si por algo son famosos en Extremadura es por su buen comer.
Ayuntamiento de Plasencia

El Ayuntamiento de la ciudad se ubica en uno de los lados de la Plaza Mayor. Aunque es un edificio pequeño de dos plantas, tiene carácter y estilo propios. Destacan el bonito escudo en esquina del emperador Carlos I, y la pequeña torre del reloj, donde cada hora el abuelo Mayorga hace sonar la campana.
El Ayuntamiento se puede contemplar desde cualquier terraza de la Plaza Mayor, así que podrás contemplarlo mientras degustas unas buenas migas con un buen vino de la tierra, que no tienen desperdicio.
El abuelo Mayorga de Plasencia

Esta curiosa figura en lo alto del ayuntamiento se ha convertido prácticamente en un símbolo de la ciudad de Plasencia. En realidad la figura que vemos hoy en día no es la original, ya que han existido distintas versiones a lo largo de la historia. Su origen no está del todo claro, aunque se cree que la primera se puso allá por el siglo XV.
Así que no puedes pasar por Plasencia sin observar esta hermosa y curiosa figura en lo alto del ayuntamiento. La campana, además, suena cada hora, como es habitual en los pueblos más conservadores e históricos. Plasencia es, sin duda alguna, uno de los mejores sitios para desconectar y aprender.
La Muralla de Plasencia

Aunque no se conservan enteras, lasantiguas murallas defensivas de la ciudad destacan por su buen estado de conservación, o al menos así de bien lucen en los tramos que quedan en pie. Es cierto que no son tan monumentales como, por ejemplo, las murallas de Ávila, pero también tienen su encanto y dar un paseo por sus jardines exteriores resulta bastante agradable.
Es precisamente por eso por lo que La Muralla de Plasencia aparece en todas las guías de turismo de la ciudad. No tienen ningún desperdicio, especialmente por sus jardines exteriores y por imaginar todo lo que esas murallas pudieron defender.
El Acueducto de Plasencia

El acueducto medieval es otro de los muchos monumentos que hay que ver en Plasencia. Se encuentra en el lado norte de la ciudad, comunicando el casco histórico con el famoso Parque de los Pinos, el parque más popular y bonito de Plasencia. Con una longitud de más de 300 metros, este acueducto cuenta con 55 arcos en total, lo cual no está nada mal.
Es cierto que no es el Acueducto de Segovia, pero es también un verdadero lujo poder ver y contemplar estos edificios históricos que se remontan a siglos pasados. El acueducto es, sin duda alguna, una de las obras maestras que encontramos en la ciudad.
Puerta del Sol

La Puerta del Sol (que no tiene absolutamente nada que ver con la de Madrid) es la más importante de todas las puertas de la muralla que daban acceso a la ciudad vieja. Se llama así por su orientación, ya que se encuentra en el lado sur de la muralla.
Es de estilo más bien renacentista, y cuenta con una virgen en la hornacina de la parte superior. Frente a ella se erige una escultura ecuestre del rey Alfonso VIII, que tampoco tiene desperdicio.