Para muchos, la soja no deja de ser un alimento de moda más. Sin embargo, los nutricionistas insisten en los grandes beneficios de la soja para la dieta, siempre y cuando, matizan, ésta sea equilibrada y se acompañe de ejercicio habitual moderado o intenso. Te vamos a mostrar cómo adelgazar varios kilos con este elemento en tu dieta de forma fácil.
Como cualquier otro alimento, por sí solo no es responsable de la pérdida de peso o de la reducción de las probabilidades de sufrir una enfermedad cardiovascular, pero ayuda. Además, gracias a su versatilidad, que da pie a algunos derivados interesantes, hace que sea muy fácil introducirla en la dieta. ¿Qué aporta realmente la soja a la alimentación? ¿Cuáles son esos beneficios que la han catapultado como alimento de moda? Ahora vemos todo.
Qué es la soja
La soja forma parte de las legumbres. Como éstas, la soja contiene tanto toxina naturales y beneficiosas como antinaturales o perjudiciales. De ahí que sea imprescindible que su consumo en la alimentación humana se produzca tras el adecuado tratamiento. Solo así conseguiremos extraer todos los beneficios de este alimento para nuestro organismo.
Ahora bien, un elemento en el que insisten los profesionales de la nutrición, la soja no es un alimento que aporte grandes dosis de nutrientes como sí lo hace otros productos de origen animal (ya sea huevos, carne o los lácteos). Por tanto, qué beneficios concretos tiene para nuestra dieta. Ahora lo vemos.
Por qué la soja te ayuda a adelgazar

Algunos nutricionistas consideran la soja como el «adelgazante del siglo XXI». Y es que la soja ayuda a adelgazar por dos motivos fundamentales:
Por un lado su alto contenido en proteínas le da un potente poder saciante. Este efecto lo producen todas las proteínas, y como ya hemos visto en otros artículos tiene más poder saciante 100 gramos de un alimento rico en proteínas como podría ser un filete de pechuga de pollo que la misma cantidad de un alimento rico en hidratos de carbono como podría ser el pan.
El otro factor importante que hace que la soja nos ayuden a perder peso, son las isoflavonas que contiene. Son un tipo de fitostrogenos, es decir, componentes vegetales no esteroideos que son similares a los estrógenos humanos que pueden actuar como estos, de esta forma es como se activa el metabolismo para que nuestro cuerpo gaste más energía. Al activarse gracias a la presencia de las isoflavonas, se induce a los adipocitos de la grasa marrón a que quemen los ácidos grasos presentes en su interior, es decir de la grasa almacenada, para producir calor. De esta forma se quema más cantidad de grasa y se pierde peso de forma más eficiente cuando realizamos una dieta hipocalórica.
Beneficios para nuestro organismo

Ante cualquier cambio en la alimentación, se aconseja acudir previamente al dietista para planificar cómo se introducirá el nuevo alimento y cómo puede afectar a nuestro organismo -no todos lo asimilamos igual-. Más allá de estas precauciones, además de sumar el ejercicio moderado regular y hacer una dieta equilibrada, repasemos cuáles son sus mayores beneficios.
El primero es que esta legumbre se ha demostrado como muy positiva para la piel. No en vano, muchas cremas actuales incorporan el extracto de la soja como un potente hidratante, además de tener cualidades para aliviar y revertir los daños del sol. Al mismo tiempo, actúa como catalizador de las grasas. Su alto contenido en isoflavonas hace que la soja favorezca la reducción de arrugas y líneas de expresión, especialmente entre mujeres de entre 30 y 40 años. Veamos más.
La soja, buena para tu salud cardiovascular y contra la osteoporosis

Del mismo modo que puede capturar las grasas que se acumulan en los poros de la piel, en su consumo como ingesta actúa igual pero con el colesterol que quiere adherirse a las arterias y obstruir la circulación sanguínea. También actúa sobre los famosos triglicéridos, disminuyendo, además, la tensión arterial, por lo que se recomienda para pacientes con hipertensión o con tendencia a sufrirla.
En cuanto a la osteoporosis, diversas investigaciones recientes apuntan a que esta legumbre también actúa sobre la salud de los huesos. Se ha estudiado en diversas mujeres en el periodo menopáusico y se ha llegado a la conclusión de que sí ayuda a minimizar la pérdida ósea asociada a este ciclo vital. Es más, se ha revelado como un alimento ideal para aliviar algunos otros síntomas de la menopausia.
Cómo incorporar la soja a tu dieta para perder kilos
A pesar de todos estos grandes beneficios, también hay que tener en cuenta, como explicamos al inicio, que tiene una parte oscura o negativa. Por ello, los nutricionistas remarcan que, para introducir la soja en la dieta, ha de ser siempre de forma progresiva, variada y complementada con otros alimentos.
Encontramos soja en productos como bebidas vegetales, hamburguesas veganas, brotes de soja, tofu, aceite e incluso postres. Lo importante en cualquiera de estos alimentos es comprobar la proporción de soja que contienen y si son bajos en grasas saturadas, colesterol y azúcares.
Asimismo, se ha de procurar consumir siempre brotes que presenten un aspecto fresco. Las semillas envejecen y se oxidan rápidamente, perdiendo una parte importante de sus propiedades e incentivando esos aspectos negativos que pueden llevar a sentarnos mal.
De qué forma tomarla

Como el resto de legumbres, es un alimento muy versátil que permite prepararla de infinidad de formas para su consumo:
- Tofu: muy utilizado en oriente, preparado en una especie de requesón y que se usa con tanta asiduidad como en Occidente el pan.
- Leche o el yogur de soja: tomando dos vasos de bebida de soja de unos 200 ml cubriríamos las necesidades de soja y nos aportarían unos 80 mg de isoflavonas que es la cantidad óptima de las mismas y nos ayudaría a equiparar la cantidad e proteínas de origen animal con proteínas vegetales en nuestra dieta.
- Brotes de soja: aunque en este caso apenas nos proporcionan isoflavonas ya que al ser la semilla germinada no contiene las mismas propiedades nutritivas que cuando la semilla está totalmente intacta.
- Lecitina de soja: es uno de los suplementos nutricionales más conocido para bajar de peso. Se puede consumir en distintas presentaciones como son perlas, polvo, cápsulas o granulados.

































