La moda de los chefs nos ha demostrado que la gastronomía es casi infinita y que hay platos elaborados deliciosos. Pero esos mismos defienden también no ya una receta casera y sencilla, sino la felicidad que da simplemente freír bien un huevo y disfrutarlo, o desayunar pan con aceite. Pero incluso en estos casos, tienen sus trucos y consejos para que esté de diez. Y es que hasta lo más simple puede derivar en disgusto, como el caso de querer untar en la yema de tu huevo frito y que se haya quedado «frita». Veamos cómo evitarlo.
EL HUEVO FRITO Y LA YEMA, LA DELICATESSEN MÁS SENCILLA Y BARATA

La cocina española está entre las más apreciadas del mundo, no solo por recetas elaboradas o tradicionales, complejas o sencillas, sino por cosas tan simples como un huevo frito. Y es que se pude considerar la base en parte de la alimentación, en el pasado y hoy en día, porque es socorrido, nutritivo, que gusta a todo el mundo, barato y que lo haces en dos minutos. Sin embargo, también está la frase de «no sé freír ni un huevo». Nos puede parecer una forma de escaquearse de la cocina o de no querer hacer nada, pero es cierto que incluso para freír un huevo, hay que saber, en este caso por el problema de la yema.
NO HAY HUEVO FRITO DE DIEZ SIN YEMA PERFECTA

No exageramos en la afirmación anterior de que todo tiene su ciencia porque incluso los más reputados chefs reconocen que freír un huevo adecuadamente tiene su arte y técnica. Otros en cambio, por vagancia o probar cosas nuevas, hacen que frases como «cómo hacer un huevo frito en el microondas» sea de lo más buscado en Google, cuando no «sin aceite», «al horno», «a la plancha»…
Pero nosotros nos vamos a centrar en lo clásico, lo de toda la vida, y además hacerlo bien. Coger una sartén, poner aceite, agarrar una espumadera y por supuesto sacar un huevo y proceder a freírlo. Querrás que quede bien hecho y con la yema jugosa e ideal para untar. Pues veamos cómo pero antes la calidad de esa materia prima es fundamental…
¿CÓMO SÉ QUÉ HUEVO ES DE MEJOR CALIDAD?

Lo bueno del huevo es que puedes elegir y optar por la excelencia porque es un alimento barato, incluso en sus variedades digamos más exclusivas. Si fríes bien un huevo quedará perfecto, pero si además ya ese huevo era de la máxima calidad, mejor sabrá. En este sentido, escoge huevos de gallinas camperas que se alimentan de pienso ecológico, además de vivir en semi libertad, sin estar encerradas, al aire libre. Teniendo ya la mejor materia prima, vamos al cocinado…
LA PRIMERA CLAVE, EL ACEITE

Antes de nada, tener una sartén antiadherente para evitar que logres una yema perfecta y cuando vas a sacar el huevo se rompa porque resulta que se había pegado. Y lo siguiente es llenarla de abundante aceite y que este alcance la temperatura adecuada, que es muy, muy caliente, aunque no pueda gustar por las dichosas salpicaduras y esa escena típica de toda la cocina perdida solo para freír un huevo. Ah, y por supuesto que sea aceite de oliva de calidad.
EL HUEVO Y LA PUNTILLA

Es lo que se busca, y sin aceite por supuesto que no hay puntilla. Estábamos en que el aceite tiene que estar muy caliente, casi previo a humear, momento de cascar el huevo y a la sartén. Saltará, si, pero es la única forma de lograr esa puntilla. Aparece en pocos segundos y con ello conseguirás el aspecto que tiene que tener un huevo de diez, con ese toque crujiente de la clara pero con la yema jugosa, que es lo que pretendemos. Obviamente al hacerse con el aceite tan caliente hablamos de que prácticamente así la fritura dura unos segundos, concretamente entre 15 y 20.
¿Y CUBRIR LA YEMA CON ACEITE?

Te vendrá a la mente y seguro que lo haces, ese gesto de mientras se fríe el huevo con la espumadera ir echando por encima aceite, como si con ello es como se hace bien todo el conjunto. Pero si el aceite está cómo tiene que estar no es necesario. Incluso será contraproducente porque lo único que haces es que la yema se pueda acabar solidificando. Sin embargo, muchos consideran que es un toque justo para que quede todo homogéneo, siempre y cuando sea breve y así que por dentro la yema se mantenga bien líquida.
Y QUÉ HAY DE LA SAL

Obviamente hay que echarla para conseguir ese sabor de huevo frito que encanta, pero la clave es el momento idóneo. En este caso, sería incorporar la sal justo al echar el huevo a la sartén y siempre sobre la yema. Con ello lograrás eso otro toque maestro para que ya todo sea perfecto y disfrutar de un huevo frito que te sabrá a gloria y te hará olvidar cualquier receta deliciosa. Tu pan, tu huevo frito y un buen vaso de vino, agua, refresco… Pero igual en tu caso te falta algo más, esa guarnición que siempre apetece con él. Veamos algunas ideas…
ACOMPAÑANTES DEL MEJOR HUEVO FRITO

Es muy habitual que al final el huevo frito forme parte de otra receta o sea el protagonista pero rodeado de una guarnición igualmente apetecible. Lo mejor es que combina con todo pero el clásico entre los clásicos son las patatas fritas. Muchos chefs de prestigio reconocen que unos huevos fritos con patatas es superado por nada y es su plato favorito. Pero tienes la opción del jamón, el arroz blanco, algunos embutidos…

















































