Como todo el mundo está hablando del hotel Son Vell, hemos decidido recopilar los puntos clave para que decidas si es tan maravilloso como todos dicen.
Seguro que te ha sucedido en más de una ocasión: de repente solo escuchas y lees bondades de un sitio, local o producto. Te preguntas cómo es posible que personas tan dispares tengan la misma opinión (positiva) de algo. Pues bien, eso es precisamente lo que nos pasó con el hotel Son Vell, en Menorca. Desde que se inauguró, solo hemos escuchado cosas buenas, así que decidimos ir a visitarlo para comprobar de primera mano si era oro todo lo que relucía o no.
Así, después de tres días en el hotel, podemos elaborar una radiografía completa de lo que ofrece este alojamiento, el cual, por cierto, se está convirtiendo en uno de los principales reclamos de la isla desde que abrió sus puertas, hace apenas unas semanas.
Las razones que han hecho triunfar al hotel Vestige Son Vell, en Menorca
La verdad, nos llevamos una grata sorpresa, pues pensábamos que las reseñas que habíamos leído hasta el momento y las bondades que habíamos escuchado por el boca oreja eran demasiado optimistas. Pues nada más lejos de la realidad:
1) Puro encanto y singularidad desde que entras
En la actualidad, es un regalo para los sentidos encontrarse con lugares que rezuman encanto y personalidad. Y Vestige Son Vell es uno de ellos.
De hecho, nada más entrar en la prominente finca en la que se encuentra el hotel, te topas con unos maravillosos jardines, olivaros, cítricos e incluso un huerto. Y al fondo, te topas con una elegante casa solariega original del siglo XVIII y edificios tradicionales de labranza.
¿Y el hotel? Nos preguntamos. Pues es precisamente esa elegante casa, que ha sido reconvertida tras un arduo y respetuoso proceso de restauración para dar paso a lo que es hoy.

2) La propia historia del hotel
Y relacionado con el punto anterior, pasamos al segundo ‘pro’, que es precisamente la historia del hotel Son Vell. La mayoría de hoteles no la tienen. Es decir, un empresario compra el terreno, pide los permisos, contrata a operarios,… y se ponen a construir. No hay más.
Pero en Son Vell la historia, nunca mejor dicho, es completamente diferente, pues, como te decíamos, era una casa solariega del XVIII que estaba en desuso, condenada a morir abandonada en el olvido. Pero, por fortuna, el equipo que hay tras una iniciativa que se dedica a rescatar y restaurar tesoros arquitectónicos del patrimonio español, la vio y la adquirió, con el compromiso de cuidarla y hacer que todos podamos disfrutar de ella. Así, Son Vell pasó a tener una segunda oportunidad y a formar parte del sello de Vestige Collection, en el cual también encontramos, por ejemplo, el mítico Palacio de Figueras.

3) El impecable trabajo de restauración
Este hotel no es como los que te sueles encontrar en la isla, que imitan otras épocas para tratar de transmitir cierta nostalgia y esa estela menorquina. En Son Vell eso viene de serie, y se ha mantenido gracias a un delicado proceso de restauración.
Cuando uno va a un hotel no se fija tanto en las paredes, los cuadros, los acabados, los techos… pero es que este alojamiento es una obra de arte en sí misma. Más tarde nos informamos y, efectivamente, el proceso de restauración fue arduo: duró años y trabajaron en él desde arquitectos a museístas, pasando por paisajistas, historiadores, interioristas y académicos, entre otros.

4) La habitación suite
El mismo encanto que hay en el hall del hotel se encuentra en cada una de sus habitaciones. La que elegimos nosotros (la Garden Junior Suite), particularmente, nos encantó, ya que teníamos un patio y un jardincillo con vistas a la naturaleza que rodea la finca. En cuanto al resto de suites, las vimos antes de elegir esta, y todas, la verdad, tenían muy buena pinta.

5) La piscina, los cócteles y los restaurantes
Y acabamos la sección de pros con la piscina del hotel, los maravillosos cócteles que nos tomamos junto a ella (los pedimos en los bares de Son Vell) y los dos restaurantes de la finca. Comimos en Sa Clarissa platos típicos de Menorca (buenísimos) y cenamos en Vermell comida gourmet (pedimos un menú degustación).


6) Muy tranquilo y apacible
Si vas a viajas a Menorca y lo que buscas es jaleo, fiesta y alboroto, Son Vell no es para ti, pues lo que más nos llamó la atención fue la tranquilidad y calma de cada uno de sus rincones, así como de los otros huéspedes que estaban alojados.

7) Ideal para parejas
Obviamente, puedes viajar con niños a Son Vell, pero por lo que vimos está especialmente destinado a parejas y a grupos de amigos reducidos. De hecho, las habitaciones son para dos personas.

8) No apto para todos los públicos
Y, por último, como contra también podemos señalar que no es un hotel al uso y que, por tanto, no será del gusto de todo el mundo. Así que solo te lo recomendamos si te gusta y sabes apreciar la belleza, la singularidad, los sitios con historia, la naturaleza, la calma y la buena comida y bebida.




























