Las multas a patinetes eléctricos en Gavà suman 154 denuncias entre enero y octubre de 2026. Solo en octubre, la Policía Municipal tramitó 47, casi un tercio del total acumulado en el año.
No es una cifra casual. Ese mes coincide con el refuerzo de la vigilancia en la Rambla y en las zonas peatonales del municipio, espacios donde los vehículos de movilidad personal tienen prohibida la circulación, y con la aplicación de las nuevas medidas municipales sobre estos vehículos.
Qué infracciones castiga el Ayuntamiento y en qué orden
El desglose que maneja el consistorio dibuja un mapa bastante claro de por dónde se rompe la norma. Estas son las cinco categorías que la Policía Municipal de Gavà ha registrado entre enero y octubre:
- Medidas de seguridad y distracciones: 50 denuncias. Incluye circular sin casco homologado, usar el teléfono móvil o llevar auriculares y reproductores de sonido.
- Circulación en zonas no permitidas o conducción temeraria y negligente: 44 denuncias.
- Dos personas a bordo del mismo patinete: 29 denuncias.
- Desobedecer las indicaciones de los agentes: 7 denuncias.
- Otras infracciones de tráfico: 24 denuncias, entre ellas saltarse semáforos en rojo, incumplir la señalización o conducir bajo los efectos del alcohol y otras sustancias.
El grupo más numeroso, el de las medidas de seguridad, tiene una explicación sencilla: son conductas que reducen la atención de quien conduce y disparan el riesgo de accidente. Quien circula con el móvil en la mano o con música a todo volumen no está mirando la calzada. Ahí coincide el criterio del Ayuntamiento con el de la DGT.
Un patinete no es un juguete ni un peatón: comparte calzada, responde a las normas de tráfico y en Gavà ya se vigila como cualquier otro vehículo.
Las 44 denuncias por circular donde no se debe o por conducción temeraria confirman el punto más conflictivo. La Rambla y las zonas peatonales concentran la mayoría de esas actas, porque es allí donde el patinete compite por el espacio con el peatón. Y las 29 sanciones por llevar a un segundo ocupante responden a una evidencia física: el VMP está concebido para una sola persona y su frenada no admite más peso.
Cuánto cuesta cada multa: de 80 a 300 euros según la infracción

El importe base que aplica el Ayuntamiento es de 200 euros con carácter general. La cifra se modula según el comportamiento. Las infracciones relacionadas con el uso del casco se sancionan con 100 euros, la mitad que la tarifa general. Las vinculadas a la falta de documentación obligatoria —el registro del vehículo ante la Dirección General de Tráfico o el seguro— oscilan entre 80 y 300 euros, en función del incumplimiento concreto.
Esa horquilla tiene letra pequeña. Circular sin seguro no cuesta lo mismo que llevar el certificado caducado, y el registro del VMP en la DGT es un trámite que buena parte de los usuarios aún no ha completado. El procedimiento y las obligaciones del vehículo se pueden consultar en la web de la Dirección General de Tráfico.
Con estas cuantías, un control complicado sale caro. Tres sanciones de 200 euros superan el precio de un patinete de gama media. Y el casco homologado, que es la multa más barata, cuesta bastante menos que la sanción.
Edad mínima, casco y chaleco: las obligaciones que más se olvidan
El listado de exigencias que se comprueba en cada control es el que recoge la ordenanza municipal, publicada en la web del Ayuntamiento de Gavà. Son estas:
- 15 años como edad mínima para conducir un VMP.
- Casco homologado obligatorio en todo momento.
- Prohibido circular por aceras, zonas peatonales y espacios no autorizados.
- Prohibido el teléfono móvil y los auriculares durante la conducción.
- Un único ocupante por vehículo.
- Chaleco reflectante por la noche o con visibilidad reducida; obligatorio a cualquier hora si el patinete se usa como herramienta de trabajo.
- Inscripción del vehículo en la DGT, certificado vigente y seguro obligatorio.
Hay dos puntos que generan más dudas en las charlas que imparten los agentes. El primero es el chaleco: muchos usuarios lo asocian solo a la bicicleta y desconocen que en un patinete también se exige de noche. El segundo es la documentación. Comprar el patinete no basta; el vehículo debe estar inscrito en el registro de la DGT y contar con un seguro en vigor.
Rambla, institutos y pantallas: la otra mitad de la estrategia
El Ayuntamiento no se ha limitado a denunciar. La campaña de información y sensibilización se despliega en carteles de centros educativos y equipamientos municipales, folletos con las normas de circulación, pantallas informativas en la calle, soportes publicitarios tipo opis y pantallas de establecimientos comerciales. Incluso la pantalla de la Biblioteca Marian Colomé emite contenidos específicos.
El ámbito educativo es el que más peso tiene. Agentes de la UISE de la Policía Municipal imparten charlas al alumnado de ESO y bachillerato para explicar las obligaciones, las normas de circulación y las consecuencias de un uso inadecuado. La lógica municipal es simple: muchos de esos jóvenes son los usuarios actuales o futuros de un VMP y todavía no conocen el reglamento.
Análisis: el control funciona, pero la norma se incumple por desconocimiento
154 denuncias en diez meses no son muchas ni pocas: son las que corresponden a un municipio que ha decidido mirar. Lo relevante es la concentración. Que 47 lleguen en un solo mes, justo cuando se refuerzan los controles y se estrenan las medidas, indica que la norma no se estaba cumpliendo porque nadie la vigilaba, no porque los usuarios la conocieran y la desafiaran.
Ahí está el detalle que conviene mirar con calma. La sanción por llevar el móvil en un coche son 200 euros y seis puntos del carnet. En un patinete son 200 euros y ningún punto, porque el conductor de un VMP no responde con su permiso. La multa es igual de cara, pero el efecto disuasorio se queda a medias. Es una anomalía del sistema que el Ayuntamiento no puede corregir por sí solo: la reparación depende de la normativa estatal.
El riesgo a vigilar en los próximos meses es doble. Si el ritmo de octubre se mantiene, el municipio cerrará el año con más del doble de actas que en 2025, y eso suele traducirse en presión vecinal para endurecer el control. Y la sanción que más va a pillar por sorpresa es la de la documentación: entre 80 y 300 euros por circular sin el registro de la DGT o sin seguro, cuando muchos patinetes se compraron antes de que esas obligaciones fueran exigibles.
La medida es proporcionada y fácil de cumplir. El problema no es la cuantía, es la información. Hoy, lo que puede hacer un usuario de VMP para no llevarse una sanción es concreto: inscribir el vehículo en la DGT, contratar el seguro, llevar casco homologado y chaleco de noche, y evitar la Rambla y cualquier zona peatonal. Nada de eso requiere obra pública ni un desembolso enorme. Solo requiere saberlo.
🚨 Ficha de la Normativa
- Infracción / Novedad: Circular con un patinete eléctrico incumpliendo las obligaciones municipales de Gavà: sin casco, por zonas peatonales, con dos ocupantes o sin registro en la DGT y seguro.
- Sanción económica: 200 euros con carácter general; 100 euros por no llevar casco; entre 80 y 300 euros por falta de registro en la DGT o de seguro.
- Puntos del carnet: No aplica. Las sanciones a VMP no restan puntos del permiso de conducir.
- Entrada en vigor: Ya vigente. El refuerzo de controles y las nuevas medidas municipales se aplican desde octubre de 2026.




