5Por qué se agota: el fenómeno del Roscón Bombón frente al resto de roscones de Mercadona
El Bombón no compite en igualdad de condiciones con el resto de la gama, y ahí está buena parte de su tirón. Es el único roscón de Mercadona en el lineal desde el 5 de noviembre: los rellenos, el sin relleno y la versión sin gluten y sin lactosa no llegan hasta el 3 de diciembre. Durante casi un mes ocupa un hueco que no ocupa nadie, de modo que quien quiera adelantar el dulce navideño en la cadena solo tiene esta referencia, y toda la demanda temprana se concentra en un solo producto en lugar de repartirse entre cuatro. A eso se suma el efecto de siete años de ausencia: Mercadona lo retiró en su día y lo recupera ahora empujada por las peticiones que asegura haber recibido en sus canales de atención al cliente. La logística también juega: se fabrica en una única planta, la de Mercapastry en Talamanca del Jarama (Madrid), y se vende congelado, con lo que hay que descongelarlo cinco horas en nevera o una a temperatura ambiente antes de comerlo.
La segunda pata del fenómeno es la receta. Doble relleno —crema y base de nata— más cobertura de chocolate y virutas de cacao: la compañía justifica el formato por «la tendencia de consumo de roscones cubiertos», y los números del sector la respaldan. Las estimaciones de Asemac situaban la campaña en torno a 30 millones de unidades, y un estudio de Amazon Fresh indica que el 57% de los españoles elige la versión rellena, con nata y trufa como favoritas. El precio ayuda a que se perciba como capricho asequible: 9,50 euros por 550 gramos, frente a los 15,95 euros que cuesta el roscón bombón de nata de 600 gramos de Carrefour, según el seguimiento de Facua. Ese mismo informe sitúa la subida media de los roscones en el 6,8% en un año, con Mercadona en el 9,7%, un contexto en el que un producto distinto, goloso y con haba y figurita dentro se convierte en objeto de conversación en redes antes de que arranque la campaña.



