La bolsa de Moscú está lista bitcoin, ether y USDT el 1 de diciembre pese a las sanciones de EE.UU.

El operador y su cámara de liquidación arrastran sanciones del Tesoro desde junio de 2024, lo que deja a USDT en una posición delicada. Los inversores minoristas no cualificados tendrán un tope de 300.000 rublos al año.

La Bolsa de Moscú abrirá el 1 de diciembre el primer mercado organizado de criptomonedas de Rusia. Allí cotizarán bitcoin, ether y USDT, la stablecoin (una criptomoneda diseñada para mantener el valor estable, anclado al dólar en este caso) más usada del mundo. La paradoja salta a la vista: el mismo operador que el Tesoro de Estados Unidos sancionó en junio de 2024 pondrá ahora bitcoin en la pantalla donde los rusos compran acciones de Sberbank o Gazprom.

Qué se podrá comprar y cómo funcionará el mercado

El funcionamiento imita al de la renta variable. Las órdenes se ejecutarán sobre la tecnología que la plaza ya emplea para las acciones, en el mismo horario del parqué moscovita, de 6:50 a 23:50 hora local, según los detalles que el operador trasladó al diario Vedomosti. La cámara de liquidación del grupo, el National Clearing Centre, compensará cada operación, y el cliente podrá liquidar en el mismo día o al siguiente. Habrá también permutas para gestionar liquidez.

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Para arrancar, la bolsa habla de un piloto. Los participantes se irán conectando a medida que estén listos y, según la propia plaza, el interés procede de miembros ya existentes, de sus clientes y de empresas que ya usan monedas digitales para invertir y liquidar pagos. La custodia, es decir, el servicio que guarda las claves de las monedas, recaerá en depositarios digitales asociados, una figura nueva creada por la normativa rusa. El listado de instrumentos crecerá con activos rusos e internacionales.

El detalle del inversor particular es el que mejor retrata el diseño. Un cliente no cualificado tendrá que superar un test antes de comprar y no podrá pasar de 300.000 rublos al año, unos 3.700 dólares, a través de un solo bróker. Los cualificados no tienen tope. La bolsa ha explicado que los activos cotizarán en dos modalidades, con dirección y sin dirección, un esquema previsto en la norma local que el operador no ha detallado del todo.

El paraguas legal es la Ley Federal 282-FZ, sobre monedas digitales y derechos digitales, cuyas principales disposiciones entraron en vigor el 1 de septiembre de 2026. El texto mantiene la prohibición de pagar con cripto dentro de Rusia, aunque permite usarla para liquidar comercio exterior. En paralelo, el banco central autorizó a Sberbank para operar con activos digitales semanas antes y los legisladores entregaron la supervisión del sector a los reguladores de valores el mes pasado.

Moscú no abre un exchange: abre una ventanilla del parqué, con el mismo bróker, la misma cámara y un Estado que por fin puede ver y gravar cada operación.

Las sanciones de EE.UU. y la pregunta incómoda sobre USDT

Aquí aparece la contradicción que nadie en Moscú ha querido abordar en público. El Tesoro estadounidense bloqueó en junio de 2024 a la Bolsa de Moscú y a su cámara de liquidación dentro del paquete de medidas contra el sistema financiero ruso por la guerra de Ucrania. Eso convierte al National Clearing Centre en una entidad sancionada que, a partir del 1 de diciembre, liquidará USDT de sus clientes. El alcance de esas medidas se puede consultar en la lista de sanciones de la OFAC.

Tether, el emisor de la stablecoin, congela con regularidad carteras vinculadas a direcciones que figuran en las listas de Washington. La pregunta es qué hará si el saldo llega a través de una estructura sancionada. Ni la bolsa ni la empresa han respondido públicamente. Nadie ha dado una explicación. Bitcoin y ether, en cambio, no tienen un emisor que pueda bloquear saldos: no hay a quién pedir permiso ni a quién reclamar.

La elección de USDT llama la atención en un mercado construido, en parte, para operar fuera del sistema del dólar. También es la opción más práctica: es la moneda estable con más liquidez del sector y la que muchos rusos ya usan para mover valor entre plataformas. El grueso del volumen, hoy, sigue en exchanges offshore y en operaciones entre particulares, fuera del radar fiscal.

Del exchange offshore al parqué: qué gana y qué arriesga Moscú

La fórmula no es un invento ruso. Que un bróker tradicional ofrezca bitcoin sin montar su propia infraestructura ya se ha probado en otros mercados regulados: la entidad conecta con la plaza, la plaza pone la tecnología y la liquidación, y el inversor ve una línea más en su cartera. Para los bancos y casas de bolsa rusas el ahorro es evidente, porque se libran de desarrollar su propio sistema de custodia y de casación de órdenes. La infraestructura ya está montada. Solo hay que enchufar.

Lo nuevo es el contexto. Rusia lleva años regulando el sector a trompicones, entre la prohibición de pagar con cripto en casa y la autorización para usarla en el comercio exterior. La ley 282-FZ resume esa ambivalencia: permite operar, prohíbe pagar internamente y deja la puerta abierta a las exportaciones. El objetivo declarado es repatriar una actividad que hoy ocurre en plataformas extranjeras y en chats de mensajería, donde el Estado no ve nada ni cobra nada.

Los riesgos son tres y ninguno es menor. El primero es la liquidez: un mercado con tope de 300.000 rublos anuales para el minorista puede quedarse pequeño y no atraer a creadores de mercado internacionales. El segundo es el cumplimiento: con sanciones de por medio, pocas entidades extranjeras querrán aparecer operando en una plaza bajo medidas del Tesoro. El tercero es Tether, cuya política de congelación podría dejar a clientes rusos con saldos inmovilizados de la noche a la mañana.

A mí, lo que más me llama la atención es la velocidad. La ley que lo permite entró en vigor el 1 de septiembre y dos meses después la plaza ya tiene fecha de estreno. El calendario manda: el 1 de diciembre es la fecha oficial, pero el dato que de verdad importará llegará semanas después. Cuántos brókers conectan, cuánto volumen se mueve y si el precio que se forma en Moscú se parece al internacional o vive en su propia burbuja. Si el experimento cuaja, Rusia tendrá una puerta supervisada y fiscalizable. Si no, el dinero volverá a las plataformas de siempre, esas que nadie vigila.


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