Despidos en Canva: 1.271 empleados afectados, el 22% de la plantilla y su peor momento en 13 años

La compañía australiana ejecuta su primer ajuste de calado en trece años y admite que su estructura de costes creció por encima de la facturación. El recorte deja la plantilla en el tamaño de 2022 y abre la duda sobre su valoración de 26.000 millones.

Canva elimina 1.271 puestos de trabajo, el 22% de su plantilla global, en la mayor reestructuración desde que Melanie Perkins fundara la compañía en 2013. Es el primer ajuste de calado de una empresa que hasta ahora había crecido sin apenas recortes y que ahora se ve obligada a reconvertir su estructura para sostener el ritmo.

Claves de la operación

  • Reorganización con dos vías, no solo despidos. La dirección habla de cambios de rol y de traslados obligatorios a centros de trabajo centralizados; los despidos completan el ajuste hasta afectar a 1.271 personas.
  • El 22% de la plantilla, un recorte sin precedentes. Canva no había ejecutado un expediente de este tamaño en sus trece años de historia, ni siquiera tras la compra de Affinity o en los peores trimestres de 2023.
  • El objetivo declarado es una refundación. Perkins defiende volver a equipos pequeños y autónomos para no perder velocidad frente a Adobe, Microsoft Designer y los generadores de imagen de OpenAI.

La comunicación interna no esquiva el tono amargo. La cofundadora y consejera delegada califica el momento como el más difícil de los trece años de la empresa y reconoce que la decisión llega después de haber explorado alternativas más suaves, descartadas por insuficientes. La traducción financiera es directa: Canva admite que su estructura de costes había crecido por encima de lo que su negocio puede absorber con la rentabilidad que exige un inversor de capital privado.

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La compañía australiana no cotiza, pero su valoración sí se mueve al ritmo de las expectativas del mercado. En 2021 alcanzó los 40.000 millones de dólares en una ronda liderada por T. Rowe Price; un año después, sus accionistas recortaron la referencia interna hasta los 26.000 millones. Ese viaje de ida y vuelta resume el problema que ahora intenta resolver la dirección con menos organigrama y no con más producto.

La plantilla crece más rápido que los ingresos recurrentes

Canva construyó su ventaja sobre una promesa sencilla: diseño razonable para usuarios sin formación gráfica y un modelo freemium que convirtió la herramienta en estándar ofimático en colegios, pymes y equipos de marketing. La base de usuarios supera los 200 millones de cuentas activas mensuales. El negocio, sin embargo, descansa sobre una porción pequeña de esas cuentas: las suscripciones Canva Pro y Canva Teams.

La plantilla pasó de 3.000 a más de 5.700 empleados en cuatro años, según los datos que la propia empresa ha publicado en su web de empleo y en sus notas de prensa. El aumento del 90% coincidió con la incorporación de una suite ofimática completa, la compra de la firma británica Affinity y el desarrollo de herramientas de IA generativa dentro de la plataforma. Cada producto nuevo exige ingeniería, soporte y ventas. El ajuste responde a esa acumulación.

El recorte del 22% deja la plantilla en torno a los 4.400 trabajadores, un tamaño equivalente al de 2022. La dirección sitúa el punto de equilibrio operativo en el segundo semestre de 2027, cuando confía en que la productividad por empleado vuelva a los niveles previos a la expansión.

Un ajuste que se anuncia como refundación es la forma más diplomática de admitir que el organigrama se construyó más rápido que la facturación.

La comparación con el sector arroja una lectura incómoda para los entusiastas del crecimiento indefinido. Figma recortó en 2023 antes de su salida a bolsa; Adobe redujo alrededor de 1.000 puestos el mismo ejercicio y después endureció sus previsiones. Canva llega tarde al ciclo de austeridad, o llega en el momento exacto: los márgenes de las herramientas creativas se estrechan a medida que los modelos generativos de imagen se abaratan.

Por qué el ajuste llega ahora y no en 2023

El calendario no es casual. En 2023 las herramientas de generación de imagen eran una curiosidad con coste elevado por consulta. En 2026 se han integrado en los sistemas de Adobe, en Microsoft 365 y en plataformas independientes que ofrecen resultados aceptables sin diseño previo. La capa de captación que Canva dominaba, el usuario no experto con una necesidad puntual, es precisamente la que los asistentes conversacionales absorben con más facilidad.

La respuesta de la compañía ha sido ampliar ecosistema: Canva Studio, control remoto de marca para equipos corporativos, integraciones con LinkedIn para perfiles profesionales y un entorno de desarrollo para plantillas propias. Todo suma funciones. El riesgo de sumar funciones sin sumar ingresos es que el coste fijo se multiplique mientras el precio de la suscripción permanece anclado.

Nuestro análisis es que el movimiento pretende proteger dos cosas a la vez: por un lado, la valoración de 26.000 millones que sus inversores mantienen como referencia; por otro, la opción de salir a bolsa cuando la ventana del mercado de las herramientas de diseño se reabra. Para llegar a esa ventana, la empresa necesita mostrar una senda de beneficio operativo creíble, y los números actuales no la sostenían.

El impacto en España: talento, sedes y rivales locales

España no es el mercado principal de Canva, pero sí un foco de expansión: la firma ha ido contratando perfiles de producto y localización para el mercado español y latinoamericano desde su oficina europea. Las cifras exactas de afectados en el país no están confirmadas. Sí lo está la lógica del ajuste: centralizar equipos en los centros que la compañía denomina hubs implica reducir estructura distribuida.

El trasvase de talento diseñador y de producto puede beneficiar a competidores que sí mantienen plantilla en el sur de Europa. En el IBEX 35 no hay competidor directo, porque Canva no opera una licencia industrial que cotice en ese índice. Cabe recordar que el último gran ciclo de recortes en la región se produjo en 2023 en Salesforce y en 2024 en Telefónica, sin que el empleo tecnológico destruido se recuperara después en los mismos perfiles. Los recortes en herramientas de diseño no son fácilmente reversibles: los equipos se redimensionan y el conocimiento se dispersa.

La refundación como tesis de gestión, y sus costes ocultos

La carta de Perkins insiste en la idea de volver a ser una empresa de equipos pequeños. Es una tesis de gestión razonable en un negocio de producto: menos capas permiten decidir más rápido. Pero también es la primera vez que Canva reconoce públicamente que la escala alcanzada trabajaba contra ella.

Hay una contradicción que conviene señalar. La compañía anuncia centralización de equipos mientras vende una promesa de colaboración distribuida a sus clientes. No es grave, y no hay obligación de coherencia estética entre la organización interna de una empresa y su producto. Pero transmite un mensaje a su mercado corporativo: la herramienta facilita el trabajo entre sedes; la empresa, en cambio, concentra a su gente.

El precedente inmediato es claro. En 2025, la plataforma de diseño sufrió el escrutinio de sus inversores cuando la valoración chocó con un mercado de software más selectivo. La diferencia respecto a otros ajustes es que Canva no atribuye los despidos a la IA. Los atribuye a la necesidad de ser más rápida. Ese matiz importa para el relato del sector: no todos los recortes del momento son automatización.

Lo que observamos es un ajuste defensivo, no ofensivo. Canva no está despidiendo porque un modelo generativo haga el trabajo de 1.271 personas, sino porque su estructura se ha vuelto más cara de lo que el crecimiento de la facturación sostiene. Cuando una compañía de software madura llega a esta fase, la pregunta deja de ser cómo crecer y pasa a ser cómo demostrar margen.

Qué mirar a partir de ahora

La empresa no ha publicado el calendario completo de ejecución ni la cifra de indemnizaciones. Tampoco ha detallado qué áreas quedan más afectadas. Los datos que sí han trascendido apuntan a que los equipos de ingeniería y marketing concentran buena parte del impacto. La compañía celebrará su presentación anual de resultados y hoja de ruta en 2027, y será entonces cuando se puedan contrastar las promesas de productividad con las cuentas.

Para el sector, el ajuste de Canva confirma un patrón que venimos siguiendo desde hace trimestres. Los falsos positivos del ciclo de la IA no están en las empresas que la desarrollan, sino en las que la adoptan sin transformar su coste base. La próxima prueba de fuego será la temporada de resultados del primer trimestre de 2027, cuando varias plataformas de software creativo presenten sus cifras con la nueva estructura de gastos.

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Perkins ha apostado su capital reputacional a que la escala pequeña vuelve a ganar. Si en dos años la compañía mantiene la valoración y mejora el margen operativo, el movimiento se leerá como una refundación en el sentido literal. Si no, será recordado como la poda que llegó cuando el árbol ya se había secado en algunas ramas.


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