La Unidad de Cultura Científica y de la Innovación de la Universidad de Cádiz (UCA) participa en el Foro Blue Zone InnovAzul 2026 con una exposición interactiva de cerca de 160 metros cuadrados. La muestra reúne juegos, materiales educativos, publicaciones, exposiciones y experiencias sensoriales para acercar la investigación a la ciudadanía.
La ciencia está en juego presenta propuestas sobre biodiversidad marina y conservación de ecosistemas, además de contenidos de arqueología, historia de la ciencia y educación en la primera infancia. Entre sus impulsores están Leila Carmona, investigadora posdoctoral Ramón y Cajal; Juan Lucas Cervera, catedrático del Departamento de Biología, y Alejandro Centeno, profesor titular del Departamento de Biomedicina, Biotecnología y Salud Pública.
Juegos para divulgar la biodiversidad
Cervera explicó que su trabajo divulgativo comenzó en 2014, tras una propuesta de la UCC+i para organizar un taller escolar sobre invertebrados. La experiencia en actividades posteriores le mostró, según relató, el escaso conocimiento general sobre la biodiversidad marina gaditana. El proyecto BIOCALETA permitió desarrollar materiales para acercar de forma lúdica la biodiversidad local, especialmente a niños y jóvenes, y el proyecto GIBMAR-BB sirvió para crear un juego sobre especies invasoras.
Carmona contó que la maternidad influyó en su interés por explicar la ciencia de manera comprensible para el público infantil. Junto a Centeno adaptó la Guía de la Caleta para niños en el cuento ¡No en mi poza! y creó Invasores a la vista a partir de un juego que tenía en casa.
Centeno destacó el uso del juego en distintas edades. Entre los materiales figuran dos ediciones de Dale la vuelta, dirigidas a estudiantes de primaria, y el juego de cartas Leyendas del tiempo, pensado para estudiantes de los últimos cursos de secundaria en adelante y basado en 40 hitos científicos.
Investigación y conservación marina
Cervera y Carmona trabajan en Zoología y estudian, entre otros aspectos, la diversidad de las babosas marinas mediante taxonomía integrativa, que combina la información disponible sobre las especies, incluidos datos genéticos y análisis bioinformáticos. BIOCALETA amplió los grupos de animales marinos estudiados y propició nuevas colaboraciones.
El proyecto GIBMAR-BB incorporó metodologías moleculares y bioinformáticas para determinar la diversidad de los fondos marinos y detectar cambios asociados al cambio global y la llegada de especies no autóctonas. Según explicaron, estas técnicas se emplean en el proyecto BENTO y se aplicarán desde el año siguiente en BlueBio, financiado recientemente por la Junta de Andalucía a través de una propuesta de la Fundación CEI Mar.
Centeno señaló que sus líneas de investigación se centran en aplicar técnicas genéticas a la gestión de recursos naturales y al estudio y conservación de la biodiversidad. Colidera con Manuel Alejandero Merló el proyecto CALLIPOP, que investiga las vías de introducción del cangrejo azul en las costas mediante aproximaciones genómicas y técnicas de ADN ambiental. Estas últimas también se utilizarán en BlueBio para monitorizar la biodiversidad marina del entorno.
Especies aún por descubrir
Los investigadores estimaron que entre el 70 % y el 80 % de las especies marinas están todavía por descubrir y describir. También señalaron que en el litoral gaditano, incluida La Caleta, se han identificado nuevas especies para la ciencia en los últimos 10 o 15 años, y que su grupo tiene pendiente describir varias halladas en esa zona.
Entre las amenazas para los ecosistemas marinos mencionaron la destrucción de hábitats, la introducción de especies exóticas, la sobreexplotación de caladeros y zonas de recolección, y los vertidos. También apuntaron que los sedimentos arrastrados por los ríos durante periodos de lluvias intensas y DANAs llegan al mar y alteran las condiciones de los ecosistemas costeros.
Como contribuciones de la investigación a la conservación, plantearon ampliar el conocimiento sobre las especies, desarrollar metodologías de seguimiento de los cambios y transmitir información a los gestores. También destacaron la educación ambiental y la divulgación en la ciudadanía y los centros escolares.
Materiales accesibles y colaboración
Los investigadores explicaron que, para diseñar materiales divulgativos, consideran a quiénes van dirigidos, qué conocimientos pueden tener y qué objetivos buscan. También indicaron que colaboran con profesorado y que procuran combinar actividades diferentes y entretenidas con los objetivos educativos sobre biodiversidad y conservación. La calidad de las ilustraciones es otro aspecto al que dan importancia.
Cervera, Carmona y Centeno defendieron la colaboración entre especialidades porque permite complementar conocimientos e ideas. Según explicaron, el trabajo conjunto puede enriquecer los materiales y las actividades divulgativas, y favorecer la creación de nuevas propuestas.
Sobre el propósito de la exposición, Cervera señaló que le gustaría que los visitantes conocieran mejor la biodiversidad marina de la costa y la necesidad de preservarla. Carmona expresó su interés en mostrar a la ciudadanía parte de la biodiversidad con la que convive, mientras que Centeno destacó la importancia de promover conciencia medioambiental y capacidad crítica.


