CoreWeave, Nebius y Nscale se quedan sin compradores: la financiación IA bonos se cierra

El interés que exige el mercado por la deuda de CoreWeave ha pasado del 9,75% al 15% en menos de un año, y Nscale ya ha movido a diciembre su salida a bolsa. Los proyectos españoles de centros de datos dependen de que ese grifo no se cierre del todo.

La financiación de la IA mediante bonos se ha encarecido hasta el bloqueo. CoreWeave, Nebius y Nscale llevan semanas sin colocar deuda para construir centros de datos y el mercado exige ya rentabilidades superiores al 15%, cuando CoreWeave emitió a comienzos de año al 9,75%.

Claves de la operación

  • El interés exigido sube más de cinco puntos en un año. CoreWeave colocó deuda al 9,75% a comienzos de 2026 y hoy los compradores de esos mismos bonos piden rentabilidades por encima del 15%.
  • Nscale aplaza su salida a bolsa hasta diciembre. Quienes iban a financiar su centro de datos para Anthropic han endurecido las condiciones y la compañía ha preferido esperar.
  • QTS pagará hasta 6 millones más de intereses al año. El operador tanteaba hace seis meses una emisión de 800 millones de dólares que ahora le sale bastante más cara.

Del 9,75% al 15%: el mercado ha dejado de comprar megavatios

El diagnóstico ya no admite discusión. Las neoclouds —operadores que levantan centros de datos para alquilar potencia de cálculo— han crecido durante dos años firmando contratos con hyperscalers y modelos de IA, y pagando el hormigón con deuda. Ese circuito se ha gripado. Según el relato del Wall Street Journal que recoge Xataka, CoreWeave, Nebius y Nscale acumulan varias semanas sin vender bonos, su principal canal de financiación mayorista.

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El termómetro más limpio es QTS. Hace seis meses estudiaba pedir 800 millones de dólares; ahora busca prácticamente lo mismo y le costará entre 4 y 6 millones más de intereses cada ejercicio. El mismo edificio, el mismo inquilino y una factura distinta.

Con CoreWeave el salto se ve a simple vista. Colocó deuda a principios de 2026 pagando un 9,75% y quien compra hoy esos títulos en el mercado secundario exige más del 15%. Más de cinco puntos de interés se han comido el margen. La compañía no ha emitido un profit warning ni ha revisado contratos: simplemente, el precio al que puede refinanciarse ha dejado de ser el precio al que diseñó su plan de negocio.

Los motivos que alegan los inversores son tres y ninguno es técnico. Temen que las protestas vecinales retrasen las obras, que los beneficios de la IA tarden más de lo prometido, y, sobre todo, que ya tienen demasiado dinero metido en el mismo sector. Cabe recordar que a finales de 2025 Deutsche Bank y Morgan Stanley buscaban cómo protegerse de la deuda que ellos mismos habían concedido para levantar centros de datos.

El cuello de botella ya no es el silicio ni la luz: es la disposición de alguien a prestar dinero a un edificio que aún no existe.

Conviene no confundir sequía con carestía. Hasta septiembre, las empresas de IA habían captado 466.000 millones de dólares en deuda, más de cuatro veces la cifra de un año antes, según Morgan Stanley. Lo que escasea no es el capital, es el capital barato. Y escasea, sobre todo, para quien todavía no factura lo suficiente como para pagarse la obra.

Alquilar el edificio a Microsoft ya no es ser Microsoft

La distinción que ha aparecido en el mercado es quirúrgica. QTS ha construido un centro de datos para Microsoft y la deuda ligada a ese proyecto concreto se ha encarecido desde abril, mientras la del propio Microsoft apenas se ha movido. Prestar a Microsoft no es prestar a quien le alquila el edificio. El comprador de bonos ya no compra el nombre del inquilino: compra el activo y su capacidad de generar caja el día que el inquilino se marche.

burbuja inteligencia artificial

Hubo avisos. Hock Tan, consejero delegado de Broadcom, advirtió en octubre de que el dinero podía convertirse en un freno mayor que la falta de chips o de electricidad, y situó la relajación del suministro de semiconductores en 2028 o 2029, con voces que empujan la fecha hasta 2030. Elon Musk fue más lejos y anticipó muertes y consolidaciones ‘a nivel extremo’ entre las neoclouds.

Nscale es el primer caso donde el encarecimiento ya tiene consecuencias visibles. La compañía ha movido a diciembre su salida a bolsa porque quienes iban a financiar su centro de datos para Anthropic piden condiciones más duras. El presidente de EQT ha bautizado en Semafor estos anuncios como bragawatts: megavatios firmados en un comunicado que nadie garantiza que lleguen conectados a la red.

Merlin, Iberdrola y el dinero que sí llega a España

La comparación con el mercado español resulta reveladora. Merlin Properties, el vehículo del IBEX 35 con mayor cartera de centros de datos en desarrollo en Madrid, Barcelona y Lisboa, se financia con el respaldo de ladrillo y contratos de alquiler de largo plazo, no con la promesa de rentar GPU que se deprecian en tres años. Su coste de deuda no se parece al doble dígito de CoreWeave. La diferencia no es de tamaño: es de naturaleza del colateral.

Hay una segunda capa. Los proyectos españoles dependen de la red eléctrica y de los plazos administrativos, pero también del precio global del dinero: si los operadores de cómputo no encuentran financiación, los contratos de alquiler que sostienen la tesis de inversión llegan más tarde y con precios a la baja. Las grandes eléctricas del selectivo, Iberdrola y Endesa, tienen en los centros de datos un cliente industrial en crecimiento. El riesgo español no es la falta de sol, sino de comprador.

Nos llama la atención que el discurso oficial del sector siga hablando de escasez de chips cuando el primer cuello de botella documentado es financiero. Broadcom puede seguir vendiendo silicio a quien consiga pagarlo; el problema aparece cuando ese quien no existe. La resaca no será un desplome súbito, sino una criba lenta: proyectos que se retrasan un trimestre, luego otro, hasta que el alquiler se revisa a la baja y la burbuja de las punto-com vuelve al manual de historia.

Quedan dos pruebas en el calendario. La primera es el debut bursátil de Nscale en diciembre, si no vuelve a moverse. La segunda llegará con los resultados del cuarto trimestre de CoreWeave, cuando el mercado pueda medir cuánto le cuesta de verdad refinanciar su deuda a un tipo del 15%. Hasta entonces, la pregunta que ordena el sector es una sola: cuánto dinero barato queda y a quién se lo van a prestar. La respuesta, como casi siempre, está en la letra pequeña de las emisiones que estos operadores presentan ante los inversores.


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