Virgin Media O2 ultima miles de despidos para recortar costes en Reino Unido

Las fuentes elevan el techo del ajuste a 4.000 puestos, una cuarta parte de la plantilla de 16.000 personas. La teleco acumula una deuda de 22.000 millones de libras y sus bonos cotizan con descuentos de hasta el 60%.

Los despidos de Virgin Media O2 apuntan a miles de salidas sobre una plantilla de 16.000 personas en Reino Unido. Las fuentes consultadas por Sky News elevan el techo a 4.000 puestos, una cuarta parte del total.

La joint venture al 50% entre Telefónica y Liberty Global no ha confirmado el plan. Un portavoz declinó hacer comentarios. El calendario, en cambio, no admite silencios: las cuentas del tercer trimestre se presentan el martes 3 de noviembre y en esa cita se fijará un objetivo de reducción de costes en términos financieros, no en número de cabezas.

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Un recorte del 25% que evita al cliente

El grueso del ajuste recaería sobre el personal sin contacto directo con el cliente: funciones de soporte, tecnología, administración y estructuras intermedias. En paralelo, la compañía que dirige Lutz Schuler ya ha movido piezas en la alta dirección, según las mismas fuentes, y estudia revisar el recurso a contratistas y proveedores externos como palanca adicional de ahorro.

La secuencia importa. VMO2 no anunciará un número de despidos, sino una meta de costes; los miles de salidas son la consecuencia aritmética de esa meta. Así lo trasladan las fuentes consultadas por el canal británico, que sitúan la decisión en los próximos meses y que admiten que la cifra exacta todavía no está cerrada.

Una deuda de 22.000 millones y bonos con descuentos del 60%

El problema de fondo es el balance. La operadora arrastra una deuda de 22.000 millones de libras y sus bonos llevan meses enviando señales incómodas: los tramos más seguros cotizan a 71 peniques por libra, un descuento cercano al 30%, mientras que los títulos con menos protección alcanzan descuentos del 60%. Traducido: el mercado de crédito está descontando la posibilidad de impago, no la de crecimiento.

Una teleco no recorta 4.000 empleos porque tenga un mal trimestre, sino porque sus acreedores han empezado a dudar de que pueda pagarle el siguiente.

El ajuste de plantilla llega acompañado de un repliegue en red. Según el Financial Times, la compañía ha congelado los nuevos despliegues de fibra hasta el hogar (FTTH) y recurrirá a la red de su gran rival, BT, en las zonas donde no tiene huella propia. También ha parado la migración de su red de cable HFC —la misma tecnología que en España tuvieron Ono o Euskaltel— hacia fibra completa.

En julio, el diario británico ya adelantó que VMO2 estudiaba recortar dividendo e inversión en 600 millones de libras para aliviar la deuda. Lo que entonces era una opción sobre la mesa se ha convertido en el eje de la hoja de ruta.

Hay otro frente abierto, y es regulatorio. La CMA bloqueó de hecho la compra de Netomnia por parte de Nextfibre, firma participada por Telefónica, Liberty e Infravía, y dejó caer que prefería a CityFibre como comprador. El golpe no es solo estratégico: la operación iba a inyectar unos 1.100 millones de libras, cerca de 1.200 millones de euros, en virtud del compromiso de usar a largo plazo las redes de Nextfibre.

Sin ese dinero, el margen de maniobra se estrecha. Los analistas citados por la prensa británica vinculan directamente el veto —y la consecuente pérdida de la inyección— con la aceleración del plan de recorte: menos capex, acuerdo de acceso con BT y tijera en plantilla. A eso se suma el malestar por la compra de TalkTalk por parte de BT, una operación de emergencia que VMO2 considera que consolida el poder de Openreach y que la CMA, en cambio, ha visto con buenos ojos.

Telefónica Reino Unido

La fibra ya no se gana desplegando, sino aguantando el balance

Hay una lectura de fondo que trasciende a VMO2. Durante una década, el negocio europeo de telecomunicaciones se midió en hogares pasados, kilómetros de fibra y velocidad de despliegue. Ese indicador ha caducado. Con los tipos altos y la deuda cara, el nuevo marcador es el coste del capital, y ahí compañías como VMO2 —sin red propia completa, con un socio industrial a cada lado y un regulador que no le facilita compras— parten en desventaja frente a los antiguos monopolios.

Mi impresión es que el caso británico anticipa lo que veremos en otros mercados donde Telefónica opera junto a un socio financiero: la consolidación ya no se hace comprando competidores, sino apagando inversiones. Es una forma más silenciosa de reestructurar el sector, y también más difícil de contestar políticamente, porque no hay una fábrica que cierre ni un expediente con foto.

El riesgo evidente es ejecutivo. Un recorte del 25% de la plantilla mientras se externaliza red y se depende del rival para llegar a nuevos clientes puede mejorar el margen a corto y deteriorar la capacidad comercial a medio. Y la contradicción no resuelta es la del regulador: Ofcom y la CMA dicen querer competencia en fibra, pero la decisión sobre Netomnia deja a la compañía sin 1.100 millones de libras y sin alternativa de escala.

La primera prueba llega el 3 de noviembre, con las cuentas del trimestre y, previsiblemente, un objetivo de ahorro sin cifra de empleo adherida. La segunda, en el primer trimestre de 2027, cuando se sepa si el acuerdo de acceso a la red de BT se firma en condiciones razonables o se convierte en una dependencia cara.


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