La nicotinamida ribósido triplica el NAD+ en sangre, pero el ensayo que su propio fabricante presenta como un éxito no supera al placebo cuando se compara grupo contra grupo. El matiz lo cambia todo.
El estudio lo financió Niagen, uno de los grandes fabricantes de nicotinamida ribósido (NR), y se publicó en eClinicalMedicine, la revista de acceso abierto de The Lancet. Tras la publicación, la compañía destacó que los efectos dentro del grupo tratado habían sido notables y describió el trabajo como un éxito del compuesto.
El dato que sí importa: mirar entre grupos, no dentro
Vamos por partes. En cualquier ensayo con placebo, el grupo que recibe la pastilla inerte también mejora: por regresión a la media, por expectativa y porque el tiempo pasa para todos. Por eso la cifra que decide no es cuánto mejoró el grupo tratado, sino cuánto mejoró frente al placebo. La comparación entre grupos es la única que responde a la pregunta de si el suplemento aporta algo.
Y ahí el resultado es plano. Las diferencias entre el grupo de NR y el grupo placebo no fueron significativas en ninguna de las pruebas cognitivas aplicadas (ECog, RBANS y TMT-B), con valores p de 0,47 a 0,74. Tampoco las hubo en las puntuaciones de energía y fatiga percibida (p = 0,59) ni en la calidad del sueño declarada (p = 0,69). Ningún contraste se acercó al umbral habitual de 0,05.
Nada de eso significa que el compuesto no hiciera nada. Lo hizo, y bien: los niveles de NAD+ se multiplicaron entre 2,6 y 3,1 veces a las 5 y a las 10 semanas de suplementación, respectivamente, y seguían elevados a las 20 semanas. El problema es el de siempre: un marcador intermedio no es un resultado. Elevar NAD+ en sangre es fácil; traducirlo en más energía, mejor descanso o más foco es otra cosa.
Subir el NAD+ es fácil; lo difícil es demostrar que ese ascenso cambia algo en tu energía, tu sueño o tu claridad mental.
¿Y por qué el mensaje comercial sonaba tan bien? Porque los datos intra-grupo lucen espectaculares cuando se presentan solos. Si el grupo tratado mejora un 20 % en una escala y el placebo un 19 %, la diapositiva del fabricante muestra ese 20 %; el 19 % se queda fuera del gráfico. La mayoría de los fabricantes de NR presentan el dato interno como si fuera un resultado. No es un detalle estadístico: es la diferencia entre un producto que funciona y un producto que se vende.
Un ensayo no se lee por lo que mejora el grupo tratado, sino por lo que mejora frente al que no tomó nada.
Cómo auditar un suplemento de NAD+ antes de pagarlo
Conviene cambiar el orden de las preguntas antes que descartar el NR de por vida. Estas cinco filtran cualquier bote de la estantería en menos de dos minutos:
- Busca la comparación entre grupos. Si la web solo habla de mejoras dentro del grupo, no hay nada que evaluar.
- Mira el valor p y el tamaño del efecto. Un p de 0,59 no es un empate técnico: es ausencia de señal.
- Comprueba quién paga. Un ensayo financiado por el fabricante no es inválido, pero exige replicación independiente antes de creérselo.
- Distingue marcador de desenlace. NAD+ elevado es un dato de laboratorio; energía, fuerza o descanso son lo que notas tú.
- Lee la dosis y la duración. Sin dosis y semanas concretas en la ficha, el estudio no es replicable.
La letra pequeña del envase merece su propio apartado. ‘Nicotinamida’ a secas no es nicotinamida ribósido: es niacinamida, un compuesto distinto y mucho más barato que aparece en fórmulas de reclamo. Y un bote que anuncia NAD+ en grandes letras no está vendiendo el precursor que se ha estudiado, sino un nombre que suena a lo mismo. Antes de comprar, busca el nombre completo, la forma química y un análisis de terceros que certifique la cantidad real por cápsula.
📊 La pauta en cifras
- Lo que subió: NAD+ entre 2,6 y 3,1 veces a las 5 y 10 semanas, y todavía elevado a las 20.
- Lo que no cambió: pruebas cognitivas con p de 0,47 a 0,74 entre grupos.
- El criterio de compra: ensayo con placebo, comparación entre grupos y financiación independiente.
- Lo que no debes esperar: que un marcador elevado se traduzca por sí solo en más energía.

Lo que la evidencia sostiene sobre los precursores de NAD+
El mercado de precursores lleva años creciendo con dos nombres propios: NR y NMN. La literatura en humanos del NR es más amplia y más antigua que la del NMN, y eso ha permitido algo valioso: acumular ensayos con placebo y empezar a ver dónde se cae la promesa. Este es un buen ejemplo de por qué conviene leerlos completos. La subida de NAD+ está documentada y es reproducible; el salto a la sensación de energía, no.
Nuestra lectura, después de revisar fichas técnicas y protocolos, es que el NR funciona como lo que es: un precursor eficaz de un marcador biológico. Ni más, ni menos. Quien busque un cambio perceptible en su día a día debería exigir la misma vara que se aplica a cualquier otro suplemento: comparación frente a placebo, resultados entre grupos y replicación por un equipo sin conflicto de interés. Si esa cadena no existe, el precio mensual no compra evidencia, compra una hipótesis.
Para quién encaja, entonces. Encaja en quien disfrute siguiendo la literatura y quiera participar de una línea de investigación abierta, con expectativas bajas y presupuesto holgado. No encaja en quien espere resolver su falta de energía con una cápsula: sueño, fuerza y comida siguen explicando la mayor parte de la varianza. Esto es divulgación sobre optimización del estilo de vida, no consejo médico; ante cualquier circunstancia personal, se consulta con un profesional.
⚡ Rutina de Optimización Diaria
- Audita tu estantería: coge el bote y busca la expresión ‘entre grupos’ en su web; si no aparece, no renueves.
- Prioriza el marcador que sientes: registra energía y sueño durante dos semanas antes de atribuir ningún cambio a la cápsula.
- Revisa la etiqueta: exige el nombre completo (nicotinamida ribósido), los miligramos por cápsula y un análisis de terceros.




