Porsche Design ha inaugurado en Grenchen, Suiza, una nueva manufactura de relojes. La planta, abierta en 2026, ocupa un edificio construido en 1955 y renovado durante 18 meses. La compañía fabrica allí relojes personalizados y aplica principios de producción que también utiliza en sus vehículos.
En la zona de preparación, el jefe de producción Christoph Fröhlicher reúne en un carrito los componentes indicados para cada pieza: desde la caja y la correa hasta los tornillos. Cada relojero recoge los elementos necesarios en este espacio, organizado como un almacén, antes de iniciar el montaje.
Relojes a medida
Rolf Bergmann, CEO de Porsche Design Timepieces Manufaktur, señala que alrededor de tres cuartas partes de los relojes se personalizan según las preferencias de los clientes. En la planta baja, estos pueden elegir colores y materiales para que el reloj combine con su Porsche 911 o Cayenne, incluido el cuero de los asientos y el color de la carrocería.
El rotor de los modelos mecánicos reproduce el diseño de una llanta, aunque su funcionamiento requiere un desequilibrio. Bergmann explica que se incorporan pesos de tungsteno para que el rotor dé cuerda al mecanismo automático. El directivo trasladó a Suiza su experiencia en la integración de opciones personalizadas en la producción de automóviles.
Una manufactura en el triángulo relojero
La nueva planta sustituye a las instalaciones de Soleura, que habían alcanzado el límite de su capacidad. Sus 3.600 metros cuadrados se adaptaron a una logística de recorridos cortos y a una línea de producción en forma de U. El proceso pasa por la preparación de pedidos, diez estaciones de relojería en una sala blanca con certificación ISO y el control de calidad.
El edificio también está ligado a la historia de la marca: entre 1998 y 2014, Eterna fabricó allí relojes de Porsche Design bajo licencia. La sede se encuentra en Grenchen, localidad que forma parte del triángulo relojero suizo y que desarrolló su industria relojera a partir del siglo XIX.
Montaje y control de calidad
La manufactura cuenta con un equipo de diez relojeros que rota por las distintas estaciones de producción. Fröhlicher, que dirige el equipo, destaca que cada profesional está capacitado para trabajar en todas ellas. Antes de llegar a la planta, los componentes deben superar los requisitos de calidad de Porsche Design; el pulsador del cronógrafo, por ejemplo, debe resistir al menos 10.000 pulsaciones.
Durante el montaje, los relojeros comprueban la marcha del mecanismo y colocan manualmente la esfera y las agujas. Después, el reloj se somete a pruebas de precisión, reserva de marcha y hermeticidad, además de una inspección visual. El proceso incluye el grabado personalizado de la caja y la colocación de la correa elegida.
La fabricación de cada reloj a medida dura varios días. Bergmann describe una diferencia entre los dos sectores en los que ha trabajado: en un reloj, el tictac es un indicio de calidad; en un automóvil, se considera un ruido no permitido.





