Santander e Inditex cierran el miércoles 28 de octubre el plazo para comprar acciones con derecho a dividendo. Las dos mayores compañías del Ibex 35 por capitalización pagan el lunes 2 de noviembre y, desde el jueves 29, cotizarán sin derecho a la retribución.
Quien compre el jueves no cobra. La mecánica del ex date es implacable: en la sesión siguiente al último día con derecho, el precio de la acción se ajusta a la baja en la cuantía del pago. El calendario bursátil del otoño coloca así dos citas en la misma semana y con los mismos protagonistas: la mayor empresa española por valor bursátil y el mayor banco del país.
El calendario: del 28 de octubre al 2 de noviembre
Inditex abonará 0,88 euros brutos por acción. A los precios actuales, ese pago equivale a una rentabilidad cercana al 1,60%. El grupo textil cotiza en el entorno de los 56 euros, más de un 5% por debajo del máximo que marcó el 10 de agosto, y esa caída engorda el rendimiento porcentual: cuanto más baja la acción, más pesa el mismo cupón.
El consenso de analistas que recoge FactSet proyecta un beneficio superior a los 6.700 millones de euros en el ejercicio en curso, por encima de los 8.200 millones en 2027 y cerca de los 9.000 millones en 2028. Con una capitalización de unos 175.000 millones, la media del mercado recomienda comprar y fija el precio objetivo en 61 euros, un recorrido del 9% desde los niveles actuales. El detalle de la retribución al accionista está en la web de relación con inversores de Inditex.
Santander distribuirá 0,13 euros brutos por acción, un rendimiento del 1,1% sobre los 11,5 euros en los que se mueve ahora. Es el único banco español que conserva una recomendación media de compra, y el consenso le concede un recorrido del 22% hasta los 14 euros. La entidad presidida por Ana Botín vale en bolsa unos 167.000 millones.
Traducido a una cartera corriente, mil títulos de Inditex generan un cobro bruto de 880 euros; otros tantos de Santander, 130 euros. La comparación directa entre ambas cifras engaña si no se pone en relación con el precio pagado: para igualar los 56.000 euros que cuestan esos mil títulos del grupo textil hay que comprar cerca de 4.900 acciones del banco.
El inversor que persigue rentabilidad por dividendo no cobra por esperar, cobra por llegar antes del jueves.
El castigo al sector bancario europeo lastra a Santander
La foto de octubre ayuda a entender por qué el banco rinde más que el grupo textil pese a pagar menos por título. Santander cede un 7% en el mes, arrastrado por un sector bancario europeo que se deja un 10% en el Stoxx Banks mientras el Stoxx 600 se queda prácticamente plano. De los casi 60 integrantes del índice sectorial, 58 caen en bolsa este mes. No es la corrección de una entidad: es la corrección de todo un negocio.
El origen está en Francia. La devaluación de las carteras de deuda pública pasa factura a los balances bancarios, y el bono francés a diez años ha llegado a tocar el 5,13% de rentabilidad, lo que se traduce en pérdidas por precio para quien lo tiene en cartera. Ahí no hay dividendo que compense.
Con todo, la valoración fundamental de Santander sigue apuntando hacia arriba. Los analistas esperan superar los 15.700 millones de beneficio neto este año y rebasar los 20.000 el que viene, frente a una cotización de 11,5 euros y un precio objetivo medio de 14. La información corporativa y las cuentas pueden seguirse en la página de Santander para inversores.

Por qué un 1,6% de rentabilidad no es dinero gratis
Un dividendo no es un regalo: es un traspaso de valor de la acción al bolsillo del accionista, con Hacienda de por medio. Quien compre Inditex el 28 de octubre para cobrar ese 1,6% verá cómo la acción amanece el jueves 29 con un descuento equivalente al pago. El cupón no se regala. La operación solo tiene sentido si se espera que el valor recupere el hueco y siga subiendo después. En un título que ha cedido un 5% en diez semanas, eso es una apuesta, no una certeza.
Dicho lo anterior, las dos compañías llegan a la cita con perfiles opuestos. Inditex es calidad a múltiplo alto: el mercado le paga por el crecimiento del beneficio, que el consenso sitúa cerca de los 9.000 millones en 2028, y su retribución pesa poco en la tesis. Santander es otra cosa. Un banco cíclico, expuesto a la deuda soberana europea, que reparte más y cotiza con descuento porque el mercado no termina de fiarse del ciclo. Mismo calendario, dos lógicas distintas.
El riesgo que menos se comenta es la concentración de fechas. Cuando dos pesos pesados del Ibex pagan la misma semana y el calendario de retribuciones se aprieta, los fondos que replican índices ejecutan ajustes simultáneos y la volatilidad del ex date se amplifica. El efecto no es nuevo en las fechas grandes del mercado español, pero cada año mueve más volumen.
Habrá un primer test el lunes 2 de noviembre, cuando los pagos se hagan efectivos. Si ambas acciones recuperan en pocas sesiones el hueco del ex date, la demanda por dividendo seguirá mandando en la bolsa española. Si no lo hacen, la cita del 28 de octubre habrá servido para confirmar que el inversor minorista mira cada vez más la rentabilidad total y menos el cupón del calendario.




