4Lo que nota quien las compra: caducidad, sabor, textura y precio
Quien compra las croquetas congeladas de Mercadona no ha visto recortada su caducidad por la retirada de los conservantes. El producto sigue siendo ultracongelado y debe conservarse a -18 °C, una temperatura a la que el fabricante garantiza entre seis y doce meses de almacenamiento sin que el sabor ni la textura se deterioren. Es la propia cadena de frío, y no los aditivos, la que hace ese trabajo, de modo que el cliente puede seguir acumulando paquetes en el congelador sin miedo. En el bolsillo, el efecto es prácticamente nulo: el envase de croquetas de cocido ronda los 2,10 euros por 350 gramos, el de merluza se mueve en torno a los 2,10 euros y el de jamón, en formato de 500 gramos, se queda cerca de 1,40 euros. Son precios que mantienen a Hacendado entre las alternativas más económicas del lineal incluso después de reformular la receta.
En boca, lo que más se percibe es la desaparición de la sensación industrial. Las croquetas de cocido conservan una bechamel más cremosa, porque la leche aparece como segundo ingrediente, y dejan notar los hilos de pollo y de cerdo al morder, con una forma irregular que recuerda a las amasadas en casa. El rebozado es fino y crujiente, sin desprenderse ni soltar grasa de más, un detalle que agradece quien no quiere freír en abundante aceite. En las de merluza, el 40% de pescado y el empanado tipo tempura logran un interior suave y jugoso que se prepara igual en horno o freidora de aire en unos seis a diez minutos. No todo son elogios: en la comparativa de la OCU, las de cocido obtuvieron 58 puntos, por detrás de La Cocinera (61), y hay quien les echa en falta algo más de sal y pimienta.



