Crecimiento global UNCTAD: la rebaja al 2,6% en 2026 pone en jaque al comercio asiático

El informe Trade and Development Report 2026 constata que la fractura comercial entre Pekín y Washington ya ha recortado más del 20% de su intercambio. Las economías en desarrollo absorben el golpe y Europa hereda un exceso de capacidad que presionará los precios industriales.

He tardado dos lecturas en calibrar lo que implica la nueva rebaja de la UNCTAD. El crecimiento global se queda en el 2,6% para 2026 y el ajuste golpea con más fuerza a las economías en desarrollo que sostienen buena parte de la cadena de suministro mundial. La cifra llega dentro del Trade and Development Report 2026 y confirma una tendencia que llevo semanas viendo en los cierres de Tokio: la desaceleración ya no es un riesgo, es el escenario base.

No es un dato aislado. La conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo rebaja sus proyecciones por segundo ejercicio consecutivo y sitúa el crecimiento global en el 2,7% para 2027. Lo relevante, para quien mira Asia desde Europa, es de dónde viene el recorte. Viene de las economías en desarrollo, precisamente las que han absorbido el reshoring y el nearshoring de los últimos años.

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Las cifras de la rebaja: del 2,9% al 2,6%

  • Crecimiento global: 2,6% en 2026 y 2,7% en 2027, frente al 2,9% de 2025.
  • Economías en desarrollo: caen al 4%, desde el 4,7% del ejercicio anterior.
  • Comercio mundial: alcanzó un récord de 35 billones de dólares en 2025.
  • Comercio entre China y Estados Unidos: se ha reducido más del 20% desde 2024.
  • Asia: se mantiene como la región exportadora más dinámica, con un comercio intrarregional al alza.

Llama la atención un detalle que el informe subraya: los valores comerciales de 2026 suben, pero lo hacen por precios, no por volúmenes. El shock energético infla las facturas mientras la cantidad física de mercancías intercambiadas se estanca. Es la misma trampa que llevo meses señalando en el SCFI: fletes que parecen recuperarse cuando en realidad solo recogen el encarecimiento del combustible.

La reconfiguración del comercio deja ganadores parciales. Algunas economías en desarrollo pueden emerger como proveedores alternativos o como hubs intermediarios, pero el propio informe advierte de que sostener esas ganancias exige capacidad productiva, regulatoria e institucional que muchas no tienen.

El acceso a los mercados y la capacidad de avanzar hacia actividades de mayor valor dependen ahora más de la tecnología, las finanzas y la geopolítica.» — Trade and Development Report 2026, UNCTAD

El documento es explícito: los gobiernos utilizan cada vez más las políticas industriales, comerciales, financieras y tecnológicas para perseguir objetivos económicos y de seguridad nacional. Los controles de exportación, el escrutinio de inversiones y las condiciones de la cadena de suministro cierran la puerta a los nuevos entrantes en los sectores estratégicos.

La geopolítica como nuevo arancel

Lo que veo aquí es un cambio de régimen, no un bache cíclico. Durante tres décadas el comercio global se organizó por coste: quien producía más barato, vendía más. Ese principio se ha roto. Ahora se organiza por alineamiento tecnológico y geopolítico, y eso deja a Asia en una posición paradójica.

Asia es, al mismo tiempo, la región exportadora más dinámica y el epicentro de la fractura. El comercio entre China y Estados Unidos ha caído más del 20% desde 2024, pero Asia Oriental ha ampliado su intercambio con Pekín y con Norteamérica a la vez. El comercio Sur-Sur se profundiza. La consecuencia es una región que gana cuota global mientras pierde su mercado tradicional.

El riesgo que los datos no resuelven es el de la sobrecapacidad. Si Asia redirige hacia el Sur y hacia Europa los bienes que ya no coloca en Estados Unidos, la presión deflacionaria sobre los precios industriales europeos se intensificará. Es la misma dinámica que llevo meses describiendo con la deflación de fábrica china. El hito a seguir es la próxima actualización de la UNCTAD y los datos de comercio del Aduanas chino de octubre, que confirmarán si el desvío de flujos se consolida.

🌐 El efecto dominó en Occidente

Para el inversor europeo, la rebaja de la UNCTAD no es una abstracción. Un crecimiento global del 2,6% deja menos margen a las exportaciones alemanas y a las ventas europeas de semiconductores y automóviles en Asia, los dos motores que han sostenido al IBEX con exposición a la región. Si Asia importa menos, los fabricantes de maquinaria y de componentes notan el frenazo en los pedidos con dos trimestres de retraso.

  • Mercados: la rebaja refuerza el tono defensivo en la apertura europea, con los cíclicos y el lujo entre los sectores más expuestos.
  • Inflación en España: los bienes importados de Asia seguirán abaratándose, lo que contiene el IPC pero estrecha los márgenes de los productores locales.
  • BCE: menos comercio global y precios más bajos empujan hacia recortes adicionales del tipo de depósito, con efecto directo sobre el euríbor a doce meses.

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