El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, ha asegurado que su país se incautará esta semana de unos 1.000 millones de dólares en criptomonedas vinculadas a Irán, fondos que, según Washington, se han utilizado para esquivar las sanciones internacionales. Si se confirma, será una de las mayores operaciones de este tipo ejecutadas por un Estado contra activos digitales.
Bessent lo dijo el jueves en el NPolicy Summit, un encuentro celebrado en Washington y retransmitido por Newsmax. Su mensaje fue tajante: ‘Sabemos dónde está’. Añadió que su departamento ya no habla de una campaña de presión máxima, sino de ‘aislamiento absoluto’, y dejó la cifra sobre la mesa: ‘Probablemente incautemos 1.000 millones en cripto esta semana’.
Lo que el Tesoro no ha detallado es qué monedas piensa bloquear ni con qué mecanismo. Y ahí está la clave técnica de todo el asunto: el bitcoin no se puede congelar. Una stablecoin emitida por una empresa, en cambio, sí. Bessent ya apuntó en declaraciones anteriores que el dinero intervenido hasta ahora estaba en forma de moneda estable, no de bitcoin.
El rastro se remonta a febrero de 2025, cuando la Casa Blanca firmó un memorando de seguridad nacional que puso al Tesoro a perseguir la banca en la sombra iraní, el blanqueo de capitales y las redes de evasión de sanciones. Desde entonces, la presión ha ido subiendo por fases. Primero fueron las carteras. Después, los intermediarios.
Qué hay detrás de los 1.000 millones y por qué llega ahora
En abril, las autoridades estadounidenses empezaron a marcar direcciones vinculadas al régimen iraní, según reconoció el propio secretario del Tesoro. Seis meses después, el discurso ha pasado de la vigilancia al anuncio de una incautación concreta y con cifra.
Irán, por su parte, lleva años buscando atajos. Según publicó el Financial Times hace unas semanas, el país utiliza bitcoin para liquidar operaciones transfronterizas a través de exchanges locales, después de que su banco central animara a los ciudadanos a hacer lo necesario para sostener la economía. Este mismo año, el régimen puso en marcha un servicio de seguros respaldado por bitcoin para sus compañías navieras. Dicho de otro modo: cuando el sistema financiero tradicional se cierra, se busca una puerta lateral.
Congelar cripto es sencillo cuando el dinero duerme en un exchange centralizado. El problema empieza cuando sale de ahí.
Por qué el bitcoin no se puede congelar y una stablecoin sí

El bitcoin vive en una red descentralizada que no depende de ninguna empresa ni de ningún banco central. Nadie puede entrar en esa contabilidad y borrar unas monedas, igual que nadie puede rectificar a mano un libro mayor que miles de ordenadores copian a la vez. Para mover fondos hace falta la clave privada, la contraseña que abre cada cartera. Sin ella, no hay incautación posible.
Con las stablecoins (monedas digitales diseñadas para mantener un valor estable, normalmente anclado al dólar) el panorama cambia por completo. El USDT de Tether se emite desde una empresa que mantiene una lista negra de direcciones: cuando la justicia lo pide, bloquea los fondos y los inmoviliza. Ya lo ha hecho en otras ocasiones. El mecanismo se parece bastante al de un banco que congela una cuenta por orden judicial, solo que aquí la orden se ejecuta sobre una dirección de la red.
De ahí que la pregunta relevante no sea cuánto se incauta, sino en qué se ha convertido ese dinero. Si sigue en bitcoin fuera de una plataforma de intercambio, el Tesoro tendrá que explicar cómo lo hace. Si está en USDT, basta una orden. Puedes consultar el detalle de las competencias sancionadoras en la web de el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Precedentes, riesgos y qué mira ahora el mercado
No es la primera vez que Washington usa la infraestructura cripto contra un objetivo concreto. En 2022, la OFAC, la oficina del Tesoro que gestiona las sanciones, incluyó a Tornado Cash en su lista negra: un mezclador de transacciones, es decir, una herramienta que difumina el rastro del dinero en la red. La decisión dejó una idea incómoda para el sector. No solo se pueden sancionar personas o empresas; también software. Un año después, en 2023, Binance aceptó pagar 4.300 millones de dólares a las autoridades estadounidenses por fallos en sus controles contra el blanqueo.
La lectura que hace el sector es ambigua. Por un lado, demuestra que las sanciones se pueden aplicar con precisión sobre activos digitales, algo que hace una década era impensable. Por otro, coloca a un puñado de empresas privadas como jueces de facto: Tether, Circle o cualquier emisor con capacidad de congelar direcciones acaban decidiendo, en la práctica, quién puede usar su dinero. Eso concentra un poder enorme en muy pocas manos. Un ejemplo rápido de manual: en la Wikipedia tienes la definición de qué es una stablecoin y por qué su diseño permite ese control.
Para el inversor europeo, el episodio llega en un momento delicado. El reglamento MiCA, la norma que ordena el mercado de criptoactivos en la Unión Europea, exige a los emisores de monedas estables autorización y reservas auditadas, y ya ha empujado a varias plataformas a retirar el USDT de su catálogo. Cada bloqueo ordenado desde Washington refuerza esa tendencia: la moneda digital que imita al dólar es, cada vez más, una extensión de la política exterior estadounidense.
Hay además una derivada práctica para quien tenga cripto en un exchange español o europeo. Las reglas de identificación de clientes y el rastreo de fondos son cada vez más estrictas, y una dirección marcada por la OFAC puede terminar bloqueando una cuenta entera. No es alarmismo: es exactamente lo que ocurre en la banca tradicional con las listas de sanciones.
Lo que viene ahora depende de un detalle. Si el Tesoro confirma esta semana la incautación y detalla las monedas afectadas, el mercado tendrá por primera vez una radiografía de cómo Irán mueve su dinero. Si no lo hace, la advertencia quedará en el aire y la cifra sonará a titular sin respaldo. De momento, toca esperar.
Eso sí, en una red pública cualquier movimiento deja rastro. Si las monedas se mueven, se verá. Y si alguien intenta moverlas desde una cartera marcada, lo más probable es que se queden donde están.



