Las aplicaciones que funcionan sobre Solana ingresaron 144,25 millones de dólares durante septiembre, el 31% de toda la facturación registrada por las apps on-chain del sector ese mes. Es el mejor dato de la red en ocho meses y confirma una idea que cuesta explicar con otras métricas: cuando se mide lo que los usuarios pagan de verdad por usar productos cripto, Solana vuelve a comer sola en buena parte de la mesa.
El dato sale de DefiLlama, el agregador de referencia para métricas de finanzas descentralizadas. Su panel rastrea 356 cadenas y en septiembre sumó 467,66 millones de dólares en ingresos de aplicaciones, un 27% más que el mes anterior y la cifra más alta desde octubre del año pasado.
Por detrás de Solana se colocó Robinhood Chain, con 84,39 millones, tras un mes de salto que casi triplicó su registro de agosto. Hyperliquid, donde casi todo el ingreso viene de la negociación de futuros perpetuos, sumó 60,56 millones, mientras que Ethereum cerró cuarto con 55,43 millones. Binance Smart Chain completó el top cinco con 38,71 millones.
Qué cuenta como ingreso de una app (y qué no)
Cualquiera que cambie un token o abra una posición en una plataforma de derivados on-chain paga una comisión. Una parte de esa comisión va a los proveedores de liquidez y, según la aplicación, otra porción puede acabar en manos de prestamistas o creadores de tokens. Lo que la app se queda después de repartir todo eso es lo que DefiLlama cuenta como ingreso de aplicación.
El detalle importa porque excluye tres cosas: los emisores de stablecoins, los protocolos de staking líquido (los que permiten delegar SOL y recibir un token que sigue generando recompensas) y las comisiones de red. Esas últimas van a la blockchain y a sus validadores, no a las aplicaciones. Quedarse solo con el ingreso de las apps deja una lectura bastante directa de la demanda real.
Dicho de otro modo: una app solo cobra si alguien la usa y paga por hacerlo. Eso la convierte en un termómetro más honesto que el valor total bloqueado (el archiconocido TVL, la suma de fondos depositados en un protocolo) o que el número de wallets activas, dos métricas que se pueden inflar con capital aparcado o con cuentas creadas al vuelo.
El ingreso de aplicaciones no premia al que tiene más dinero aparcado, sino al que logra que la gente lo use y pague por hacerlo.
StonkFun, los memecoins y el regreso del volumen a Raydium

Buena parte de los 144,25 millones salieron de las plataformas de lanzamiento y del trading de memecoins. El protagonista del mes fue StonkFun, un launchpad que se estrenó a finales de julio y permite a los creadores emparejar un token nuevo con acciones tokenizadas, participaciones pre-IPO u otros activos cripto en lugar de con SOL.
A principios de septiembre, StonkFun trasladó sus lanzamientos a las curvas de cotización de LaunchLab, el sistema de Raydium, uno de los mayores puntos de negociación de Solana. Eso canalizó todo el volumen nuevo hacia un DEX con años de tráfico detrás y engordó la facturación del mes.
Conviene ponerlo en contexto. Estos 144,25 millones son su mejor dato desde enero de este año, pero quedan lejísimos del pico de enero de 2025, cuando las apps de Solana llegaron a generar unos 650 millones de dólares en plena fiebre de los memecoins. Traducido: la máquina funciona, solo que a una velocidad muy inferior a la de su mejor momento.
Solana vuelve a facturar, pero a años luz del pico de 2025
La lectura fácil es que Solana ha recuperado el liderazgo. La lectura útil es más incómoda. Que el 31% del ingreso de apps del sector venga de una sola red dice tanto del tirón de Solana como de la fragilidad del resto: Robinhood Chain casi triplicó su cifra en un mes apoyándose en el negocio de las acciones tokenizadas, y Hyperliquid y Ethereum apenas se sacan unas décimas en un negocio donde el volumen de derivados manda.
Hay un asunto de fondo que conviene vigilar. La facturación de septiembre está sostenida en gran medida por lanzamientos especulativos y trading de memecoins, un negocio que infla los ingresos mientras dura y que se enfría con la misma facilidad con la que se calienta. Ya pasó tras enero de 2025: Solana facturó cifras récord y después encadenó meses de corrección. El uso real de la red no crece a base de lanzamientos, sino de aplicaciones que la gente sigue usando cuando la fiebre baja.
A eso se suma la dependencia de unos pocos protocolos. Raydium, Jupiter, y un puñado de plataformas de trading concentran buena parte del volumen, y cualquier tropiezo en uno de ellos se nota de inmediato en el ingreso agregado. Es la misma fotografía que el ecosistema arrastra desde 2024: mucha actividad, pero repartida entre pocos actores.
El próximo dato mensual del panel de DefiLlama dirá si septiembre fue un suelo desde el que crecer o un repunte puntual antes de otro enfriamiento. De momento, la foto es clara: Solana sigue siendo donde más se paga por usar cripto, aunque el listón de su mejor año esté todavía a una distancia considerable.





