Robo de cobre en Rodalies: 15.000 minutos de retrasos y ya es la primera causa de incidencias en Renfe

Adif atribuye a los ladrones de cable 250 horas de afectaciones y un sobrecoste de 20 millones solo en la R3. Los Mossos han elevado el fenómeno a prioridad y Transportes ya habla de endurecer el Código Penal.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Los robos de cable de cobre causaron 15.000 minutos de retrasos en Rodalies en septiembre, el equivalente a 250 horas, y ya son la primera causa de incidencias de la red catalana.
  • ¿Quién está detrás? Adif, propietario de la infraestructura, y Renfe, operador de los trenes. El Ministerio de Transportes y la Generalitat comparecen juntos ante un fenómeno que los Mossos d’Esquadra han marcado como prioridad policial.
  • ¿Qué impacto tiene? Miles de viajeros afectados a diario en Cataluña, un sobrecoste de 20 millones de euros en la R3 y retrasos que alcanzan también al AVE entre Barcelona y Girona.

Un septiembre de récord: 35 robos, más que en todo 2022

Los robos de cobre en Rodalies causaron 15.000 minutos de retrasos en septiembre y ya lideran las incidencias de la red catalana. Adif atribuye a los ladrones de cable una cifra equivalente a 250 horas, más de diez días completos de afectaciones acumuladas para los viajeros. El Ministerio de Transportes lo sitúa ya por encima de los fallos habituales de infraestructura y de los propios trenes de Renfe.

La secuencia no es nueva, pero el ritmo sí. En septiembre se contabilizaron 35 robos, un solo mes que supera las denuncias registradas en todo 2022. El acumulado del año hasta finales de septiembre alcanza los 315 casos, frente a los 152 que se habían contabilizado hasta junio. En tres meses la cifra se ha doblado y ha pulverizado todos los registros previos.

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El valor del material explica buena parte del fenómeno. El cobre cotiza en máximos de la última década y eso convierte cada tramo de cable en un objetivo rentable para bandas organizadas que trabajan con método industrial, no con la improvisación de un hurto callejero. Los asaltos se producen tanto en trazados rurales como en entornos urbanos, y golpean por igual a Rodalies y a la alta velocidad.

La R3, el filón: 70 kilómetros de cable y 20 millones de sobrecoste

La palma se la lleva la R3, la línea de Vic. Las obras de desdoblamiento mantienen buena parte del trazado sin circulación de trenes, una circunstancia que las bandas aprovechan para actuar con tranquilidad y sin testigos.

Este año han saqueado hasta 70 kilómetros de cable en ese corredor. La reposición del material en el tramo en obras se traduce ya en un sobrecoste de 20 millones de euros.

El cobre se ha revalorizado hasta máximos de una década y la red catalana paga el precio: cada metro sustraído es un convoy parado y un viajero esperando en el andén.

No es un problema exclusivo de la R3. El mismo viernes en que el secretario de Estado de Infraestructuras, José Antonio Santano, y la consellera de Territori, Sílvia Paneque, visitaban el centro de regulación de circulación de Adif para presentar estos datos, el AVE Barcelona-Girona acumulaba retrasos por un robo entre La Sagrera y Mollet. Horas antes había sido la línea convencional entre les Borges Blanques y Juneda. La respuesta policial empieza a notarse: la mitad de las detenciones practicadas este año se han concentrado entre agosto y septiembre.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

El impacto se mide en minutos y en dinero, pero se siente en el andén. Los 15.000 minutos acumulados equivalen a más de diez días de afectaciones repartidas entre miles de viajeros de la red catalana. La zona cero es Cataluña entera, con la línea de Vic como epicentro y el corredor Barcelona-Girona como víctima recurrente. El dato que resume el trimestre es doble: los robos se han doblado desde junio y su reposición ya cuesta 20 millones de euros solo en un tramo en obras.

Conviene recordar el reparto de responsabilidades. Adif es el administrador de la infraestructura y Renfe el operador de los trenes, dos organismos distintos que comparecen juntos cada vez que desaparece el cable. Esa dualidad complica la respuesta, porque vigilar la vía no es lo mismo que vigilar el tren. El propio Ministerio reconoce que la delincuencia organizada contra la infraestructura ferroviaria no ha dejado de crecer en los últimos cuatro años y que desde hace unos meses se ha disparado.

El precedente inmediato está en el propio calendario: 2022 cerró con menos robos en doce meses que los registrados en un solo septiembre de 2026. Santano considera que el castigo penal actual se queda corto y ha planteado un endurecimiento del Código Penal, con el argumento de que no se trata de un hurto de material, sino de un ataque con consecuencias graves, sobre un servicio público esencial. La próxima ventana crítica llega con el otoño, cuando las obras de la R3 mantengan tramos sin servicio y el precio del cobre siga alto. Si la reforma penal no aterriza antes, la red catalana seguirá pagando cada día el peaje de un delito que ya no es menor.


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