5Qué hacer con un aviso que llega 20 años antes: a quién consultar y qué factores de riesgo sí se pueden modular
Ante un cambio sutil en el habla —más pausas, dificultad para encontrar la palabra exacta, perder el hilo de una conversación— no hay que esperar a que se convierta en un olvido evidente, pero tampoco entrar en pánico: la mayoría de esos signos aislados no desembocan en demencia. El primer paso es el médico de familia, que puede descartar causas reversibles de deterioro cognitivo (depresión, hipotiroidismo, déficit de vitamina B12, efectos de fármacos sedantes, apnea del sueño) con una analítica y pruebas de cribado como el MMSE o el MoCA. Conviene acudir acompañado de un informador fiable, alguien del entorno que corrobore si el cambio es real y persistente, en general durante al menos tres o seis meses. Si se mantiene la sospecha o aparecen señales de alarma —desorientación en lugares conocidos, problemas para gestionar las finanzas, que sea la familia y no la persona quien note el deterioro—, procede derivar a neurología, geriatría o una unidad de memoria para una valoración más detallada.
Lo que sí está en la mano es reducir el riesgo modulable. El informe de 2024 de la Comisión Lancet sobre demencia eleva a 14 los factores modificables —añade el colesterol LDL alto y la pérdida de visión no tratada a la lista de 2020, que ya incluía menor educación, hipoacusia, hipertensión, tabaquismo, obesidad, depresión, sedentarismo, diabetes, alcohol en exceso, traumatismo craneoencefálico, aislamiento social y contaminación atmosférica— y estima que actuar sobre todos ellos podría prevenir o retrasar hasta el 45% de los casos. La franja de mediana edad, entre los 18 y los 65 años, es la más rentable: controlar la tensión y la glucemia, tratar el colesterol y la depresión, corregir la audición y la vista, dejar de fumar, moderar el alcohol, mantener un peso saludable y hacer ejercicio de forma regular. Ningún indicio aislado equivale a un diagnóstico, pero adelantar estas medidas décadas antes es la única palanca verificada para inclinar la balanza.



