Uber se encuentra en una situación compleja. A pesar de la popularidad de la empresa en España y Europa, el paso de asumir los vehículos autónomos ha encendido las alertas entre usuarios y conductores por igual; pero lo cierto es que ya había problemas previos dentro de la industria, en particular por las tarifas dinámicas que marcan el famoso precio cerrado de las plataformas. Asimismo, el más reciente informe de la Confederación Europea de Sindicatos (CES) apunta a que esta medida ha subido el precio para los usuarios, a la par que reduce los ingresos de los conductores.
«La proporción de los ingresos del viaje que perciben los conductores ha disminuido desde la introducción del sistema de pago dinámico, mientras que la parte correspondiente a Uber ha aumentado. En Bélgica, la comisión mensual media de Uber por conductor pasó del 25% en septiembre de 2024 al 30,6% en enero de 2026, a pesar del compromiso de la empresa de que el pago dinámico no elevaría la comisión media por encima de la tarifa fija anterior del 25%. Por otra parte, una investigación independiente encargada por Stichting Worker Info Exchange International identificó pérdidas de unos 7.000 euros anuales para los conductores afectados en los Países Bajos, según una evaluación económica preliminar de los perjuicios», se explica en el documento.
La tercerización como problema
Según el mismo documento, esto se debe a la tercerización de los servicios de los conductores en buena parte de Europa, incluyendo España. «Los ingresos brutos a menudo guardan poca relación con el salario neto percibido. Muchos conductores trabajan a través de empresas intermediarias —ya sea como empleados o como contratistas— bajo condiciones contractuales que no reflejan la realidad de la relación laboral y con un poder de negociación limitado. Algunos deben alcanzar objetivos de facturación o cubrir los costes de alquiler del vehículo antes de recibir su pago, lo que genera presión para trabajar jornadas extensas, superando en ocasiones los límites legales de conducción», sentencia el texto.

Lo cierto es que el informe del sindicato europeo insista no solo en los problemas que ha generado esta tecnología para los conductores, sino también para los usuarios. Según la organización, antes de 2020, entre el 80% y el 85% de los viajes eran aceptados por el primer conductor al que se le ofrecían. En cambio, actualmente solo un 15% de los viajes de Uber en Europa son asumidos por el primer conductor al que se le ofrecen, lo que, según el informe, indica que cada vez hay más viajes que los conductores no consideran viables.
La falta de transparencia de los algoritmos de Uber
El mismo informe señala que la empresa no ha cumplido con las peticiones de transparencia sobre el funcionamiento de su algoritmo que han solicitado organizaciones sindicales y políticas en los últimos años. Es un reclamo permanente no solo alrededor de la empresa norteamericana, sino del resto de las plataformas de la llamada «nueva movilidad» que operan en el Viejo Continente.
«Uber afirma que su sistema de asignación de trabajo realiza un seguimiento de las recompensas colectivas en términos de utilización de la red y volumen de actividad, y que emplea técnicas de inteligencia artificial para predecir e influir en el comportamiento de los conductores. No obstante, la empresa no ha divulgado información suficiente para determinar cómo se ponderan los objetivos contrapuestos, cómo interactúa la remuneración dinámica con la asignación de trabajo o qué salvaguardias existen para proteger los intereses de los conductores», explica el informe.
«Nuestros datos indican que los conductores afectados por estos sistemas están sufriendo perjuicios. Uber no ha ofrecido la transparencia necesaria para verificar sus afirmaciones, ni ha presentado pruebas convincentes de que sus sistemas protejan a los conductores frente a una remuneración más baja, una asignación discriminatoria u otros resultados adversos», sentencian en el documento.
Uber defiende la forma de pagar a sus conductores
Mientras tanto, la empresa sigue considerando que la forma de calcular el pago a sus conductores se realiza de forma correcta. «Para ser claros y precisos: Uber no utiliza el comportamiento ni el desempeño individuales al asignar conductores a los usuarios. El proceso se basa en la ubicación y en las condiciones de la vía y del tráfico, en lugar de basarse en quiénes son las personas o en cómo se comportan o se desempeñan».
Al preguntársele específicamente sobre la remuneración, Uber declaró que «las insinuaciones de que Uber ofrece precios variables basados en la elaboración de perfiles de usuario carecen totalmente de fundamento y son fácticamente incorrectas», explicó la empresa al mismo sindicato a propósito de su informe en 2021.

Esta es una posición que defendió el consejero delegado de la empresa, Dara Khosrowshahi. En 2024 afirmó que lo que Uber podría «hacer mejor es, en realidad, asignar viajes específicos a distintos conductores en función de sus preferencias o de los patrones de comportamiento que nos muestran», lo cual resumió como «ofrecer el viaje adecuado, al precio adecuado y al conductor adecuado». Añadió que las tarifas fijadas de antemano habían evolucionado «de basarse simplemente en tarifas planas por tiempo y distancia a utilizar estimaciones puntuales para cada viaje concreto, adaptadas al conductor». Worker Info Exchange interpretó estas declaraciones como un indicio de una intención que la empresa había negado hasta ese momento.




