Hester Peirce deja la SEC el 2 de octubre sin cerrar la regulación cripto

La comisionada republicana cierra casi una década en la agencia con la ley Clarity bloqueada en el Senado. Tras su salida, Atkins y Uyeda quedan como únicos integrantes de la comisión, que los demócratas quieren completar.

Hester Peirce dejará su puesto en la SEC el próximo 2 de octubre. Se marcha a la docencia después de casi una década en la agencia, con una parte de la normativa cripto ya aprobada, con otra pendiente y con la ley llamada a ordenar el mercado estadounidense bloqueada en el Senado.

La comisionada republicana presentó su renuncia en una carta dirigida al presidente Donald Trump. A partir de noviembre enseñará derecho de valores y redacción en la Regent University School of Law, en Virginia.

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Su reproche principal no va contra el sector, sino contra la forma de regularlo. Peirce sostiene que la industria estadounidense gastó demasiado tiempo y demasiado dinero en disputas regulatorias y en acciones de cumplimiento que, en su opinión, podían haberse evitado.

Una agenda cripto que se queda a medias

En su despedida, la comisionada enumeró lo que no le ha dado tiempo a cerrar. Quedan por definir las normas de custodia para asesores y compañías de inversión, las reglas que fijan cómo deben guardar y proteger el dinero de sus clientes, y la regulación de los agentes de transferencia, las entidades que mantienen el registro de quién es dueño de cada valor.

Otro frente abierto es el borrador conocido como Reg Crypto, que ya había empezado a recibir comentarios públicos, y la exención de innovación: un salvoconducto de cinco años para probar productos sin asumir el peso completo del registro. Peirce quería convertir ese permiso temporal en la base de normas permanentes.

La ley que debía poner orden, la Clarity Act, recibió un golpe el 15 de septiembre, cuando el Senado rechazó el proyecto, según informó NPR. La comisionada se declaró optimista, aunque reconoció que su aprobación no parecía probable a lo largo de este año. En paralelo, respaldó las declaraciones internas que aclaraban el tratamiento del staking, el mecanismo por el que se bloquean monedas para sostener una red a cambio de recompensas.

Se va sin la ley que pedía, pero deja una idea clavada: cuando un país tarda años en decidir, el talento acaba construyendo en otra parte.

Con su marcha, el presidente de la SEC, Paul Atkins, y el comisionado Mark Uyeda quedan como únicos integrantes de la comisión, mientras los demócratas presionan a la administración de Trump para completar un órgano bipartidista de cinco miembros. Peirce, por su parte, restó importancia a su propia salida: el trabajo de la agencia seguirá sin ella.

Qué cambia para el inversor que compra cripto desde España

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Para quien tiene bitcoin o ether en cartera, la salida de Peirce no altera ninguna regla de un día para otro. Cambia el tono y cambia la velocidad. Durante años, buena parte de de la política cripto de la SEC se decidió a base de expedientes y demandas más que de normas escritas.

El hueco importa por un detalle práctico. Con solo dos comisionados en el órgano, las decisiones que afectan a exchanges y gestoras se toman con menos contrapesos internos. Enfrente, Europa ya tiene su marco en vigor con MiCA, el reglamento de criptoactivos de la UE, lo que deja a las plataformas que operan en España bajo un relato regulatorio distinto.

Peirce también dejó una puerta abierta que el sector lleva años empujando: que la CFTC, el regulador estadounidense de los derivados, asuma la regulación del mercado al contado. Es una hipótesis, no una decisión.

Desarrolladores, privacidad y la frontera entre protocolo e intermediario

La primera prioridad que quería dejar planteada es la protección de quienes escriben código. Su tesis es sencilla de resumir y difícil de aplicar: un desarrollador no debería responder de forma automática si un tercero usa una herramienta legítima para cometer un delito, aunque la cosa cambia si el propio creador participa en el abuso. Si construir en Estados Unidos implica riesgo legal por el mal uso ajeno, el talento se irá a otro sitio.

El segundo frente es la privacidad financiera. La comisionada reconoció que las autoridades necesitan herramientas eficaces contra el blanqueo de capitales, pero cuestionó un sistema que parte de la idea de que nadie debería tener privacidad en su vida financiera. Las tecnologías cripto, dijo, permiten buscar métodos más eficientes que protejan mejor los datos sin bloquear la investigación de delitos.

Su tercera advertencia tiene que ver con las palabras. Si una empresa controla los fondos de sus clientes, puede robarlos, gestionarlos con negligencia o sufrir un hackeo, y por eso debe responder ante reglas acordes con ese riesgo. De ahí su reproche a los servicios que se presentan como descentralizados cuando en realidad dependen de un intermediario. Defendió la autocustodia y operar sin terceros, con una condición incómoda: quien asume ese riesgo no debería esperar la misma protección que ofrece el sistema regulado.

El apalancamiento, invertir con dinero prestado, le sirvió de ejemplo: amplifica las ganancias y también las pérdidas. Por eso insistió en la educación del usuario.

Análisis: lo que enseña una década de disidencias

Hester Peirce llegó a la SEC cuando los activos digitales eran un asunto marginal y se marcha como una de las voces más reconocibles de la agencia. Coincidió con tres presidentes —Jay Clayton, Gary Gensler y el actual, Paul Atkins— y pasó de disidente recurrente a referencia interna para todo lo que oliera a cripto.

Regular por expedientes no es regular por normas. Es la diferencia entre dirigir un partido a base de tarjetas amarillas y escribir el reglamento antes de que ruede el balón. Lo primero es más rápido, pero deja al árbitro y al jugador adivinando cada jornada. Lo segundo tarda años y, a cambio, entrega la única cosa que necesita quien invierte o construye: previsibilidad.

Europa eligió ese camino con MiCA, con la ventaja de la seguridad jurídica y el coste de una carga de cumplimiento que exprime a los proyectos pequeños. Estados Unidos sigue a medio camino: quiere ser la capital mundial del sector mientras su marco depende de un Congreso que acaba de rechazar su proyecto de ley. La durabilidad de las reglas no depende solo del texto, como admitió Peirce, sino de que la gente construya y use cosas dentro de él.

Queda por ver quién ocupa su silla, si Reg Crypto llega a norma definitiva y si la Clarity Act vuelve a la Cámara en una próxima legislatura. Mientras eso se decide, en noviembre Peirce estará al otro lado, explicando a estudiantes cuándo una actividad cae bajo las leyes de valores.

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