Integrar la IA sin vaciar la cantera de líderes es el nuevo campo de minas de la mediana empresa. El informe de Baker Tilly avisa: el 57% de los ejecutivos ya prevé una crisis de liderazgo.
El dato que importa: 6 de cada 10 temen quedarse sin relevo
El informe ‘El laberinto del mid-market’ de Baker Tilly dibuja un escenario poco amable para la próxima década. Los líderes encuestados anticipan una regulación más exigente y cambiante, capital más caro y recursos críticos —talento, materias primas— cada vez más difíciles de conseguir.
En ese cóctel, la inteligencia artificial aparece a la vez como palanca de crecimiento y como foco de tensión. La ambición no es pequeña: 7 de cada 10 líderes creen que la tecnología contribuirá de forma significativa al crecimiento en los próximos cinco años.
El dinero sigue esa expectativa. El 60% sitúa la tecnología y la transformación digital como prioridad clave de inversión, un porcentaje que sube al 66% entre las organizaciones de alto crecimiento. La intención, sobre el papel, es clara.
La volatilidad institucional, sin embargo, rompe los planes. Más de un tercio de las organizaciones, el 35%, reconoce haber pospuesto o cancelado inversiones relevantes por cambios acelerados en las políticas públicas. Y el middle market, ese tejido de compañías que no son ni micropymes ni grandes corporaciones, es justo donde más duele: tiene la agilidad para decidir y la exposición para sufrir.
El talento es la principal barrera al crecimiento en el middle market. 6 de cada 10 ejecutivos señalan la competencia por atraer y retener talento de alto nivel como el mayor freno de la próxima década. La presión se concentra en perfiles críticos: inteligencia artificial, ingeniería de redes eléctricas, cadena de suministro y regulación.
Si la IA se come los puestos junior, la empresa deja de fabricar sus propios líderes. El relevo se compra caro o no llega.
Por qué la IA erosiona la cantera de líderes

Ahí aparece el riesgo que el informe subraya con más fuerza. Más de la mitad de los líderes, el 57%, prevé una futura crisis de liderazgo a medida que la IA transforma los puestos de nivel inicial e intermedio. La automatización de esos primeros escalones debilita las vías por las que antes se formaban los futuros directivos.
El 68% lo dice sin rodeos: los líderes que no sepan equilibrar tecnología y talento pondrán en riesgo sus organizaciones. Para quien pensaba que automatizar era solo una decisión de eficiencia, la conclusión incomoda.
El contrapeso humano que se convierte en ventaja
Aquí el informe apunta en la dirección contraria a la del hype tecnológico. En un mundo saturado de herramientas, siete de cada diez líderes creen que ganarán las organizaciones capaces de demostrar su valor humano. La eficiencia tiende a convertirse en commodity; el criterio, no.
El liderazgo ético es el otro vector que el estudio destaca. Casi tres cuartas partes de los líderes, el 73%, lo consideran un diferenciador crítico para la próxima década. Sin embargo, solo el 5% sitúa la toma de decisiones éticas entre sus tres principales fortalezas. Esa brecha es una vulnerabilidad en toda regla.
La propia dirección de Baker Tilly International pone el foco en el contexto. Francesca Lagerberg sostiene que la volatilidad política es hoy el principal factor que golpea la confianza empresarial, porque cuando las reglas del juego cambian a menudo se frena la innovación y se posponen las grandes apuestas. Es un patrón que el informe detecta sobre todo en algunas regiones de Europa.
Lo que enseña el caso: automatizar sin quedarse sin banquillo
El riesgo tiene precedentes. Cuando una firma elimina las tareas de aprendizaje de los perfiles junior para ganar eficiencia a corto plazo, se queda sin banquillo a medio plazo. La mediana empresa parte con ventaja estructural: acceso directo a los decisores, más agilidad y menos burocracia que una gran corporación. Pero esa agilidad no sustituye a un plan de talento.
Conviene un matiz que el informe deja caer. La tecnología no es neutra sobre las carreras. Si la IA absorbe el trabajo repetitivo del junior, ese tiempo liberado debe reinvertirse en criterio, análisis y trato con el cliente. Si solo se recorta plantilla, se ahorra hoy y se hipoteca el mañana. Es la misma lógica que aplica una startup de base tecnológica al diseñar su escalera interna: nadie sube al puesto de mando sin haber pasado por por las trincheras.
Para un founder de una compañía de 50 a 500 empleados, la lectura es directa. La IA no es el problema; el problema es integrarla sin preguntarse quién dirigirá la empresa en 2035. El relevo no se improvisa.
🚀 Hoja de Ruta para Emprender
- Rediseña el primer escalón, no lo borres: Antes de automatizar un puesto junior, define qué aprendizaje debe sobrevivir y cómo vas a medirlo.
- Mide el talento como mides la tecnología: Fija un OKR de promoción interna y revísalo cada trimestre, igual que el retorno de tus herramientas de IA.
- Entrena el criterio, no la herramienta: Los cursos de IA caducan rápido; los de toma de decisiones y ética, no. Reserva presupuesto para los segundos.
- Vigila la brecha ética: Si solo el 5% de los líderes declara fortaleza ética, un protocolo de decisión documentado te separa de tu competencia.





