Negociaciones Irán EEUU: Teherán se planta con China y Rusia y el conflicto se atasca

Los analistas de Negocios TV describen un pulso sin salida: Teherán exige que Washington acepte sus condiciones y Trump responde con amenazas. El estrecho de Ormuz y las bases del Golfo marcan el nuevo equilibrio de la región.

Irán no se sentará a negociar con Estados Unidos mientras Washington no acepte sus condiciones. Esa es la conclusión que dejaron los analistas invitados al plató de Negocios TV, que describieron el escenario como un callejón sin salida: un conflicto irresoluble en el que las amenazas de Donald Trump no mueven una sola pieza sobre el tablero. El detonante del debate fueron las declaraciones del presidente estadounidense desde Nueva York, donde mezcló la oferta de diálogo con la promesa de arrasar el país.

Trump amenaza y ofrece diálogo en el mismo discurso

Para Carlos Paz, analista político, el discurso del presidente estadounidense no aporta nada nuevo. Sostiene que Trump ha convertido en costumbre decir una cosa y su contraria con pocos días de diferencia, y que las últimas declaraciones, pronunciadas además en una sede que se presenta como defensora de los derechos humanos, bordean lo que él no dudó en calificar como una llamada al aniquilamiento de todo un pueblo. En su lectura, ese tipo de pronunciamientos no tienen consecuencias prácticas cuando quien los firma es Washington.

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Paz va más allá y cuestiona incluso la capacidad de análisis del propio Trump: se pregunta si el presidente sabe lo que ocurre a su alrededor o si su estado mental está alterado, porque no encuentra otra explicación a la retórica empleada. Según él, hace tiempo que no concede ningún valor a sus palabras.

El estrecho de Ormuz y el fracaso de los objetivos

El analista Paco, especializado en redes y medios internacionales, coincide en el diagnóstico pero pone el foco en los hechos. Recuerda que cuando Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán perseguían dos metas: el cambio de régimen y el control absoluto del estrecho de Ormuz. Ni una ni otra se han cumplido. Al contrario asegura que el gobierno iraní sale del envite con más respaldo interno y que es Teherán, y no Washington, quien tiene hoy la llave del paso marítimo.

Ese punto, subraya, es la consecuencia más visible de la guerra: la principal vía de tránsito del petróleo del Golfo ha quedado bajo influencia iraní, lo que altera de raíz el equilibrio energético de la región.

Irán no se va a sentar nunca con Estados Unidos si Estados Unidos no acepta las condiciones que ha impuesto.

— Carlos Paz, analista político, en Negocios TV

Bases y aliados del Golfo, un castillo de naipes

El segundo argumento del análisis es material. Según Paco, buena parte de las instalaciones militares estadounidenses en el Golfo y en Oriente Medio, incluidas las de Jordania e Irak, han quedado seriamente dañadas y en algunos casos fuera de servicio. Se trata de una infraestructura que Washington fue construyendo desde el final de la Segunda Guerra Mundial para proyectar su dominio sobre la región y que, en palabras del analista, se ha derrumbado como un castillo de naipes.

El golpe se extiende a los aliados. Las petromonarquías del Golfo —Catar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y sobre todo Arabia Saudí— han quedado tocadas, y el analista advierte de que la aventura militar ha puesto en riesgo la propia supervivencia de esos regímenes. Paco llega a señalar que Emiratos podría encontrarse muy cerca de la desaparición si el conflicto se prolonga. Son valoraciones que él mismo presenta como escenario probable, no como hecho consumado.

China y Rusia sostienen a Teherán

El tercer eje del debate es el respaldo exterior. Los invitados sostienen que Irán se ha consolidado como potencia regional con el apoyo de China y Rusia, algo que, admiten, no era evidente antes de la ofensiva. Ese respaldo explica en parte por qué Teherán puede permitirse mantener posiciones firmes y esperar.

El balance que hacen es demoledor para la administración estadounidense: ninguno de los objetivos declarados se ha alcanzado, el rival ha salido reforzado y la arquitectura de alianzas construida durante ocho décadas se tambalea. En su opinión, todo lo hecho hasta ahora frente a Irán ha sido un tiro por la culata.

Por qué el atasco importa más allá de Oriente Medio

Más allá del detalle militar, el atasco tiene consecuencias que el lector nota en la factura energética. El estrecho de Ormuz canaliza en condiciones normales cerca de una quinta parte del petróleo que se mueve por el mundo, y cualquier duda sobre quién lo controla se traduce en primas de riesgo, seguros más caros para los buques y volatilidad en los precios. La paradoja que describen los analistas es que quien hoy administra esa llave no es el país que construyó su presencia militar para garantizarla.

Conviene recordar, además, que las tesis expuestas en el programa son opiniones de sus invitados. El propio análisis reconoce que las declaraciones de Trump han sido contradictorias y que no existe una hoja de ruta clara ni en Washington ni en Teherán. Esa ausencia de estrategia, más que un detalle, es el eje de todo el diagnóstico.

Lo que este atasco significa para el lector

Si el diagnóstico se sostiene, conviene prepararse para un escenario de tensión persistente más que para una escalada rápida o una paz negociada. Un conflicto que no se resuelve ni se cierra mantiene los precios de la energía en una banda alta, encarece el transporte marítimo y obliga a las economías importadoras a buscar rutas y proveedores alternativos. Europa, con su dependencia de los mercados internacionales de crudo y gas, es especialmente sensible a ese goteo constante.

Hay también una lectura política. Cuando la mayor potencia militar del planeta no logra imponer sus condiciones ni proteger sus bases, el mensaje que reciben otros actores regionales es que el paraguas de seguridad occidental ya no es lo que era. Eso abre espacio para que potencias como China y Rusia amplíen su influencia y para que los países del Golfo diversifiquen sus alianzas con más urgencia que nunca. La consecuencia práctica es un mundo más fragmentado, donde cada capital negocia por su cuenta y donde las declaraciones grandilocuentes valen menos que un barril de crudo asegurado.

Cierre: una mesa que sigue vacía

Queda por ver si Trump mantiene la amenaza, si Irán mueve ficha o si algún mediador logra sentar a las partes. Los analistas de Negocios TV lo tienen claro: sin un cambio de condiciones, la mesa seguirá vacía. La pregunta, quizá, no es cuándo habrá acuerdo, sino cuánto tiempo puede sostenerse un pulso que nadie gana y todos pagan.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV en YouTube.

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