El PIB en España: la economía acelera al 0,7% en el segundo trimestre y crece un 2,6% anual

La demanda nacional aporta 3,5 puntos al crecimiento interanual, mientras la demanda externa resta nueve décimas. El Ministerio de Economía mantiene el objetivo del 2,6% para el cierre del ejercicio.

El PIB de España acelera al 0,7% en el segundo trimestre y repite un 2,6% interanual. Los datos de Contabilidad Nacional del INE confirman la décima de mejora que Estadística había avanzado a finales de julio y dejan el crecimiento acumulado del año en el 2,2%.

El patrón se repite por vigesimocuarto trimestre consecutivo. La economía española encadena 24 trimestres con tasas intertrimestrales positivas y 21 con avances en términos interanuales, una racha que ya no se explica por el rebote posterior a la pandemia sino por el comportamiento del gasto interno.

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El consumo de los hogares y la inversión tiran del PIB

El consumo de los hogares aceleró nueve décimas en el trimestre, hasta el 1,2%, y en términos interanuales avanza al 3,5%, cinco décimas más que entre enero y marzo. La inversión creció un 1,4% trimestral, cuatro décimas por encima del trimestre anterior, con la propiedad intelectual subiendo un 3%, el doble que en el arranque del año. La inversión en vivienda y construcción se quedó en el 0,5%.

La demanda nacional aportó 1,1 puntos al crecimiento trimestral y 3,5 puntos en la comparativa interanual. La demanda externa restó medio punto en el trimestre y nueve décimas en el año. Las exportaciones avanzaron un 1%, mientras que las importaciones aceleraron 2,5 puntos hasta el 2,6%, un ritmo que estrecha el margen del sector exterior.

Con la ocupación en máximos históricos y los salarios creciendo por encima de la inflación, el gasto de las familias encuentra financiación sin necesidad de recurrir al crédito. Esa combinación explica que el consumo haya acelerado nueve décimas en un solo trimestre.

El gasto público, por su parte, mantuvo su crecimiento en el 0,5%. Con el 2,2% acumulado hasta junio, el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa sostiene que la previsión oficial del 2,6% para el conjunto de 2026 sigue siendo alcanzable. El departamento que dirige Carlos Cuerpo subraya la fortaleza de la demanda interna en un contexto internacional todavía marcado por la incertidumbre.

Veinticuatro trimestres de crecimiento ininterrumpido convierten a España en la economía avanzada que mejor resiste, pero también en la más dependiente del gasto interno para sostener el ritmo.

Lectura bursátil: sin sorpresa en el dato, foco en la composición

El 0,7% trimestral coincidía con el avance que el INE publicó en julio, y el 2,6% interanual se queda una décima por debajo de lo avanzado entonces e iguala la tasa del primer trimestre, que Estadística también ha recortado hasta ese mismo 2,6%. Sin margen para el sobresalto, el foco del mercado se desplaza al detalle: la aportación negativa de la demanda externa y el peso creciente del consumo.

Para las carteras españolas, la lectura sectorial importa más que el titular. Banca, consumo discrecional y turismo son los tres bloques que mejor capturan un escenario de gasto de los hogares al 3,5% interanual. Los sectores más expuestos a la exportación cargan, en cambio, con esa resta de nueve décimas que llega desde fuera de las fronteras.

Cabe recordar que la demanda externa ya restó en el primer trimestre y lo vuelve a hacer ahora con más intensidad. Para un inversor con cartera española, eso significa que la diversificación sectorial pesa más que la apuesta por el índice agregado.

Un crecimiento sólido con una grieta en el sector exterior

Hay una tentación evidente en leer el dato como una confirmación sin matices. El cuadro es bueno, pero está desequilibrado. De los 3,5 puntos que la demanda nacional aporta al crecimiento interanual, una parte sustancial procede del consumo de los hogares, y ese consumo crece al 3,5% gracias a un mercado laboral que hasta ahora ha aguantado sin fisuras. Si el empleo se enfría, la variable que sostiene todo el edificio se resiente con rapidez.

La segunda grieta es la externa. Que la demanda externa reste nueve décimas en términos interanuales no es un detalle contable: refleja una Europa que no arranca y unos costes laborales que han dejado de jugar a favor de la industria exportadora. En los últimos años hemos visto cómo el motor español se desplazaba del ladrillo y la exportación hacia los servicios y el gasto público, y este trimestre confirma esa deriva. La inversión en vivienda, con un 0,5%, apenas recupera terreno.

Hay además un matiz metodológico que conviene no pasar por alto. El INE ha recortado una décima el crecimiento interanual del primer trimestre, hasta el 2,6%, de forma que la aparente estabilidad entre los dos primeros trimestres del año se construye sobre una revisión a la baja. El grueso de las previsiones internacionales sitúan a España por delante de Alemania, Francia e Italia, y esa prima de crecimiento es real. Lo que no está tan claro es que sea sostenible con una demanda externa lastrando y un gasto público que ya no acelera.

España ha dejado atrás el debate sobre si crece, y ahora el debate es sobre cómo crece. La próxima entrega de Contabilidad Nacional, prevista para finales de octubre, dará la primera pista sobre si el tercer trimestre mantiene el 0,7% o si la debilidad europea empieza a filtrarse en el consumo. Ese es el dato que debería mirar cualquier inversor con exposición a la bolsa española.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El 0,7% trimestral y el 2,6% interanual llegan alineados con lo que el INE avanzó en julio, de modo que el dato no incorpora un catalizador nuevo para el IBEX 35. Sin sorpresa en la cifra, la reacción de la bolsa española queda a merced de otros factores de la sesión.

Clave técnica: La lectura operativa está en la composición: consumo de los hogares al 3,5% interanual frente a una demanda externa que resta nueve décimas. Esa brecha favorece a la banca doméstica, la distribución y el turismo, y penaliza a los valores con mayor peso exportador.

Apunte macro: El acumulado del año se queda en el 2,2%, a cuatro décimas del objetivo del 2,6% que el Gobierno mantiene para el cierre de 2026. La prima de riesgo española cotiza hoy más el diferencial de crecimiento con la eurozona que el dato concreto del trimestre.


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