ArcelorMittal suspende de forma indefinida la actividad de su planta siderúrgica de Krivói Rog (Ucrania) tras cuatro ataques con misiles en cinco semanas y asumirá un cargo por deterioro no monetario de unos 1.000 millones de dólares, equivalentes a 878 millones de euros.
El anuncio, comunicado este 25 de septiembre, llega después de que las instalaciones hayan sido blanco de cuatro bombardeos en las últimas cinco semanas. El más reciente, registrado el pasado 21 de septiembre, se cobró la vida de cinco personas y dejó a 17 empleados heridos, uno de ellos en estado crítico, según el comunicado difundido por la compañía. La dirección del grupo ha explicado que la decisión responde a un criterio de seguridad: no existen condiciones para mantener la producción sin exponer a la plantilla.
El encargado de trasladar la decisión ha sido Mauro Longobardo, director general de ArcelorMittal en Krivói Rog, quien ha asegurado que la empresa ha llegado a la conclusión de que ‘ya no podemos operar ArcelorMittal en Krivói Rog de forma segura’. Longobardo ha subrayado que el personal ucraniano ha trabajado ‘incansablemente’ para mantener operativas las minas y la planta desde el inicio de la guerra, y ha calificado de ejemplar la valentía demostrada en circunstancias extremas.
Un cierre indefinido y sin calendario de reanudación
La suspensión es indefinida y no tiene fecha de vuelta. La compañía mantiene conversaciones con el Gobierno de Ucrania para definir el futuro de las instalaciones, unas conversaciones centradas en preservar la infraestructura para poder retomar la producción una vez finalice el conflicto. No hay, a día de hoy, ningún calendario público para esa eventual reactivación.
Desde febrero de 2022, el grupo ha destinado apoyo financiero por valor de hasta 700 millones de dólares, unos 615 millones de euros, para sostener la actividad de la planta ucraniana. La firma reconoce la resistencia de la plantilla de Krivói Rog durante el conflicto, pero el deterioro de la seguridad ha terminado por imponerse a cualquier cálculo económico.
Ninguna inyección financiera sostiene una planta convertida en objetivo militar: la suspensión indefinida es menos una decisión industrial que una retirada forzada.
El cierre tiene traducción inmediata en el balance. ArcelorMittal ha avanzado que registrará un cargo por deterioro no monetario de aproximadamente 1.000 millones de dólares, una cifra que la propia compañía sitúa en 878 millones de euros.
Qué significa un deterioro no monetario de 878 millones
El cargo es no monetario. No implica salida de caja, sino un ajuste del valor contable de los activos ucranianos. Su efecto se concentra en la cuenta de resultados del ejercicio, donde reduce el beneficio neto consolidado, y en el valor en libros de la división, sin impacto directo ni en la liquidez ni en la deuda financiera neta del grupo.
El deterioro reconocido, en torno a 1.000 millones de dólares, supera el apoyo financiero que el grupo ha destinado a la planta desde el arranque de la invasión, de hasta 700 millones de dólares. La comparación resume la ecuación del activo: mantenerlo operativo ha costado cientos de millones y ahora la compañía asume además el ajuste contable de una capacidad que no puede explotar.
| Concepto | Dólares | Euros |
|---|---|---|
| Deterioro no monetario | 1.000 millones | 878 millones |
| Apoyo financiero a la planta desde 2022 | 700 millones | 615 millones |
El acero europeo, entre la sobrecapacidad y la guerra
Krivói Rog no es un activo menor en el mapa del acero europeo. La planta formaba parte del complejo siderúrgico ucraniano que abastecía de productos semielaborados a varias cadenas industriales del continente, y su parada añade tensión a un mercado ya lastrado por la sobrecapacidad, los costes energéticos, y la competencia del acero asiático. Los grandes grupos del continente —Thyssenkrupp, Salzgitter, SSAB, Tata Steel o voestalpine— afrontan el mismo dilema: capacidad instalada por encima de la demanda y márgenes estrechos.
El precedente más duro es Azovstal, la acería de Metinvest en Mariúpol, destruida durante el asedio de 2022 y que nunca ha recuperado la producción. La diferencia es que ArcelorMittal ha optado por una suspensión ordenada, con la intención declarada de conservar los equipos para una eventual reactivación. En términos contables, esa decisión deja abierta la puerta a revertir parte del deterioro si las condiciones se normalizan, algo que el consenso no descuenta a corto plazo.
Para el conjunto del grupo, el golpe es acotado en caja y relevante en resultados. ArcelorMittal opera activos siderúrgicos en España —Asturias y el País Vasco—, Brasil, México, Canadá y Sudáfrica, una diversificación geográfica que amortigua el impacto de la parada ucraniana. La clave está en si la suspensión se convierte en cierre definitivo o si Ucrania vuelve a ser, cuando acabe la guerra, una pieza relevante de la producción del grupo.
Conviene mirar también el calendario. La compañía no ha fijado fecha para desglosar el deterioro en sus cuentas, y el mercado espera detalles sobre cómo se reparte el cargo entre las minas y la planta. Es ahí donde se medirá la magnitud real del ajuste y hasta qué punto el grupo mantiene valor contable en el país.
📊 Las Claves para el Inversor
- Qué vigilar: La evolución de las conversaciones con el Gobierno de Ucrania sobre el futuro de la planta y el desglose del deterioro en las próximas cuentas del grupo.
- Reacción del valor: Al tratarse de un cargo no monetario, el mercado vigila el efecto en el beneficio neto y si castiga la pérdida de capacidad productiva europea.
- Precedente sectorial: Azovstal, la acería de Metinvest en Mariúpol destruida en 2022, es la referencia de capacidad perdida que nunca ha vuelto al mercado.




