7El ciclo del producto viral: de TikTok a la estantería vacía
El patrón se repite con precisión casi mecánica: un creador de contenido prueba el producto ante la cámara, el vídeo acumula visualizaciones y, en cuestión de días, el lineal queda con huecos. Ocurrió en septiembre con los cereales rellenos de leche Hacendado bañados en chocolate blanco, un formato de 125 gramos a 1,75 euros que se agotó en numerosas tiendas apenas una jornada después de llegar y cuyas fotografías de estanterías vacías circularon por TikTok, Instagram y X. El propio anuncio de las Rebuenas de chocolate blanco, a 1,45 euros el paquete de medio kilo, superó el millón de reproducciones antes de que el producto estuviera a la venta. La renovación de temporada, con 136 referencias nuevas solo en septiembre, alimenta ese circuito cada pocas semanas.
La otra mitad del ciclo no ocurre en la pantalla, sino en la trastienda. Mercadona opera con un surtido ajustado, sin multiplicar referencias ni acumular stock de seguridad, así que un pico de demanda desborda la previsión y convierte la viralidad en rotura de stock. Esa escasez percibida, el miedo a quedarse sin el producto, acelera la compra impulsiva y desactiva la comparación de precios; el efecto se multiplica cuando se trata de una edición limitada, como ocurrió con el chocolate Fussion de pistacho. El circuito llega incluso al mercado paralelo: hubo un espray corporal que pasó de 4 euros en tienda a revenderse por 20 en Vinted. Cada hueco en la estantería funciona como escaparate gratuito y como prueba social de que merecía la pena ir a buscarlo.



