¿Aena pone techo al turismo en España? Las ampliaciones de Barajas y El Prat se quedan cortas antes de terminar

La compañía destina 4.000 millones a Barajas y proyecta hasta 80 millones de pasajeros en El Prat, pero la patronal aérea y los empresarios advierten de que las previsiones pueden quedarse cortas frente al crecimiento del turismo.

Aena ha destinado unos 4.000 millones de euros a la ampliación del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas. El paso se ha confirmado solo unos días después de que se aprobara el tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), donde se ha aumentado la tarifa que pagan las aerolíneas por pasajero, aunque no tanto como esperaba la empresa aeroportuaria española.

Sin embargo, la ampliación no deja a todo el mundo contento. Si todo va como espera Aena —que ya ha abierto el proceso de licitación para la ampliación de la T4 de Barajas— cuando se haya completado el proceso, el aeropuerto madrileño podrá recibir hasta 90 millones de pasajeros al año. Es una cifra que, en principio, parece una gran apuesta, pero en una ciudad como Madrid, que año tras año aumenta su número de visitantes y sigue apostando por grandes eventos, puede quedarse corta.

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Y es que el propio DORA III considera que, al finalizar su período de vigencia en 2031, el aeropuerto madrileño estará recibiendo unos 77 millones de pasajeros. El problema es que, como ha hecho notar la Asociación de Líneas Aéreas (ALA) durante la tensa negociación por las tarifas, la propia Aena suele infravalorar el número de pasajeros que acaba recibiendo año tras año. Es una realidad que no ha escapado al análisis de la patronal tras la aprobación del documento.

Viajeros en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, a 19 de diciembre de 2025, el más impprtante de AENA. Fuente: Agencias
Viajeros en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas, a 19 de diciembre de 2025, el más impprtante de AENA. Fuente: Agencias

«Reconocemos que se haya establecido una senda tarifaria moderada, aunque esperamos que no se traduzca de nuevo en un período en donde Aena obtenga un exceso de retorno regulado en detrimento de las compañías aéreas y los pasajeros. Ahora es importante preservar el espíritu de esta senda durante todo el período regulatorio, ya que sería contrario a ese objetivo el que dicha senda pudiera verse significativamente alterada por peticiones desproporcionadas e injustificadas de actualización de precios mediante algunos de los mecanismos previstos en el marco regulatorio», comentaba Javier Gándara en el comunicado emitido tras la aprobación del DORA III.

No hay rastro del segundo aeropuerto de Madrid

El problema es que, con un techo de 90 millones de pasajeros en el aeropuerto, es posible que, si Aena se queda corta de nuevo en su predicción, Barajas no tenga capacidad para cubrir esa demanda. Aunque es evidente que el crecimiento en el número de viajeros a la velocidad de los primeros años posteriores a la pandemia no es sostenible, no ha dejado de aumentar el total de pasajeros año tras año para las aerolíneas, incluso en un 2026 marcado por el aumento en el precio del combustible a raíz de la crisis en Irán.

De hecho, desde el sector empresarial en Madrid se ha insistido en la necesidad de construir un segundo aeropuerto comercial en la capital española. El proyecto más común sería adaptar el actual aeródromo de Casarrubios del Monte (Toledo), en la frontera con la Comunidad de Madrid. Pero, por ahora, no hay ningún avance al respecto y no aparece en el DORA III, donde hay previsto un plan de inversión de 13.000 millones de euros.

¿El problema de Aena se repite en Barcelona?

En cualquier caso, la empresa no solo se ve en la tarea de ampliar el aeropuerto madrileño. En la Ciudad Condal la situación no es muy distinta, con la empresa preparando el aeropuerto para que pueda recibir entre 70 y 80 millones de pasajeros anuales. Es cierto que parece haber más colchón entre las expectativas de Aena y la capacidad final del aeropuerto, pero también hay dudas sobre la ampliación.

Y es que el proyecto de ampliar el aeropuerto catalán ha sido controvertido desde el primer día. Incluso dentro del Gobierno, la idea de ampliar el aeropuerto ha sido clasificada como «negacionismo climático», y hay un límite en cuanto al número de visitantes que la capital parece dispuesta a recibir. De hecho, el pasado 20 de septiembre, un grupo de vecinos de Barcelona tomó las calles para frenar el proceso, al que se han destinado 321,6 millones de euros en los próximos años.

Aeropuerto del Prat en Barcelona.
Aeropuerto de El Prat en Barcelona. Fuente: Agencias

La ampliación del aeropuerto, cuya primera fase aprobó el Consejo de Ministros esta misma semana, es «negacionismo climático», según los organizadores. De llevarse a cabo, «agravará algunos de los principales problemas que tiene el país, como la crisis de la vivienda, la emergencia climática o la masificación turística», han denunciado, en declaraciones recogidas por elDiario.es.

El ambicioso plan de Aena

En cualquier caso, incluso si no han conseguido el aumento esperado en las tarifas de cara a las aerolíneas, el plan de Aena es profundamente ambicioso y costoso, aunque todavía debe llegar a buen puerto. Al mismo tiempo, decisiones como la de no plantear el segundo aeropuerto capitalino hacen que puedan quedarse cortos.

También es posible que desde el Estado se busque una reducción en el número de visitantes. La turismofobia ya forma parte del panorama nacional, por lo que es posible que se quiera limitar hasta cierto punto la cantidad de visitantes que reciben las grandes ciudades, con la idea de reducir la presión sobre los habitantes y limitar los efectos de la gentrificación derivada del turismo.


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