Volkswagen Navarra arranca la producción del ID. Cross: 1.000.000 de eléctricos al año

El primer SUV eléctrico de batería ya sale de las líneas de Landaben, con 155 kW y venta en 34 países. La planta navarra prevé 360.000 unidades en 2027 y hasta 1.000 contrataciones.

Volkswagen Navarra arranca la producción en serie del ID. Cross en su planta de Landaben. El primer eléctrico de batería ensamblado en Pamplona sale de la línea en plena negociación del grupo alemán con sindicatos, con gobiernos y con un fondo israelí que quiere reconvertir Osnabrück en fábrica de armamento.

La noticia admite dos lecturas. La buena: Landaben entra en la liga reducida de fábricas que ensamblan dos tecnologías a la vez, eléctricos y combustión, algo que Thomas Schäfer, primer ejecutivo del grupo, describe como una capacidad que muy pocas plantas del mundo pueden igualar. La mala: el telón de fondo es el de un fabricante que prepara un recorte de 50.000 empleos y un ahorro de 1.000 millones en costes antes de que acabe la década.

Publicidad

Claves de la operación

  • El cuarto modelo de la ofensiva eléctrica urbana. El ID. Cross cierra una familia lanzada en solo nueve meses, con el Cupra Raval y el ID. Polo en Martorell y el Škoda Epiq compartiendo línea en Navarra.
  • Más de 1.000 millones invertidos solo en Pamplona. La partida se integra en un paquete de 10.000 millones que incluye la gigafábrica de baterías de Sagunto y 29,5 millones en ayudas públicas canalizadas por el PERTE VEC.
  • La meta de 360.000 unidades en 2027. El objetivo exigiría hasta 1.000 contrataciones nuevas y acercaría Landaben a su récord histórico de 353.353 vehículos, alcanzado en 2011.

De media planta a referencia: el pulso por llenar las líneas de Landaben

El primer ID. Cross que ha salido de la factoría es una unidad con acabado Life, motor eléctrico de 155 kW (211 CV) y pintura ‘Nori Green’ destinada a Alemania. El vehículo se venderá en 34 países. El SUV llega para plantar cara a la ola de marcas chinas que desembarca en Europa.

Landaben ha operado cerca de la mitad de su capacidad durante buena parte del periodo de adaptación, y la transición se gestionó con un ERTE que ahorró unos 21 millones de euros en salarios y cotizaciones. Pese a la caída del 14% en los ingresos, Volkswagen Navarra cerró el último ejercicio con un beneficio neto de 77,7 millones de euros.

Navarra respira por Landaben.

Las previsiones apuntan a que la factoría ensamblará alrededor de 264.000 vehículos en 2026, un 17% más que el año anterior, aunque todavía por debajo de los niveles de 2024. El salto de producción más ambicioso llegará a partir de 2027. La planta opera ahora con cuatro modelos y en en dos tecnologías a la vez.

La planta navarra no vende coches: vende certeza industrial en un grupo que lleva dos años discutiendo qué fábricas cierra y cuáles salva.

La respuesta europea a la marea china se ensambla en Navarra

El ID. Cross forma junto al Cupra Raval, el ID. Polo y el Škoda Epiq la nueva familia de SUV eléctricos urbanos asequibles de Volkswagen. Los cuatro comparten la misma plataforma para vehículos eléctricos pequeños, desarrollada bajo el paraguas de SEAT y Cupra, y se han lanzado en apenas nueve meses.

La jugada tiene una lógica defensiva clara. El segmento asequible es exactamente donde los fabricantes chinos han ganado terreno en Europa, y es ahí donde el grupo alemán necesitaba un producto propio y competitivo en precio. Volkswagen juega en Navarra su capacidad de respuesta al competidor que más rápido crece.

El precio será la prueba de fuego. Volkswagen insiste en que estos eléctricos urbanos deben ser asequibles para plantar cara a los rivales asiáticos, y el ID. Cross no es una excepción. De su tarifa depende que el producto funcione o se quede parado en los concesionarios.

El precio lo decide todo.

El reparto geográfico no es casual. Martorell asume el Raval y el Polo; Landaben, el Epiq y el Cross; y Portugal se incorporará en 2027 con el ID.1. La península ibérica aspira a superar el millón de vehículos anuales, un volumen que representaría más del 10% de la producción global de Volkswagen.

Ese es el nudo de la operación.

Navarra, el 6% del PIB y una dependencia que no admite otro tropiezo

Landaben emplea a unas 5.500 personas y representa aproximadamente el 6% del PIB de Navarra. Esa cifra explica por qué la comunidad sigue cada anuncio de la planta con la respiración contenida. También explica por qué la palabra ‘deslocalización’ no se pronuncia en voz alta en Pamplona.

El efecto se extiende a la cadena de suministro. Buena parte de la industria auxiliar española cotiza en el IBEX 35, con Gestamp y CIE Automotive como referencias, y los volúmenes de Landaben condicionan sus pedidos. Un fabricante que produce menos arrastra a decenas de proveedores que producen para él.

El riesgo real de Landaben es la concentración. La planta depende de un único grupo, de una única plataforma y de una demanda de eléctricos que en Europa avanza más despacio de lo previsto. El propio grupo admite que el futuro de varias fábricas europeas sigue abierto, y que el acuerdo para convertir Osnabrück en fábrica de armamento es una salida de emergencia, no un plan industrial.

Ahí está la trampa.

Michael Hobusch, presidente de la planta, habla de ‘la culminación de una transformación’ que asegura el empleo. La frase es cierta hoy y frágil mañana. André Kleb, director de producción del grupo para la península ibérica, fija el próximo hito: superar el millón de unidades anuales entre España y Portugal. La cifra quedará sobre la mesa cuando Volkswagen presente sus cuentas y el mercado compruebe si el ID. Cross vende lo suficiente como para llenar Landaben.


Publicidad