Desextinción en Australia: el plan para resucitar la rana que criaba a sus renacuajos en el estómago

El Proyecto Lazarus logró embriones en fase de blástula con ADN nuclear de la rana Rheobatrachus silus, extinguida en 1983. La Universidad de Newcastle reanudará la clonación cuando perfeccione la técnica con células frescas.

La desextinción de la rana de incubación gástrica australiana, extinguida en 1983, ha dado su primer paso real. Un equipo de la Universidad de Newcastle, en Australia, ha conseguido embriones en fase de blástula que contienen ADN nuclear de Rheobatrachus silus, la especie que criaba a sus renacuajos dentro del estómago y los paría por la boca. El hallazgo no devuelve aún ningún animal vivo a la naturaleza, pero demuestra que el material genético congelado durante más de cuatro décadas puede volver a replicarse.

Pocas desapariciones han sido tan vertiginosas como la de esta especie. La rana de incubación gástrica fue descrita formalmente a comienzos de los años setenta y pasó de ser un animal relativamente común en los arroyos del sureste de Queensland a extinguirse por completo en cautiverio en 1983. El culpable principal fue el hongo quítrido, un patógeno que ha arrasado poblaciones de anfibios en todo el planeta y que sigue siendo hoy una de las amenazas más serias para la biodiversidad.

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Contra ese borrado total se levantó el Proyecto Lazarus, una iniciativa multidisciplinar que se propuso devolver a la vida a la especie mediante técnicas de clonación. Al frente de la parte biológica está Michael Mahony, científico de la Universidad de Newcastle, que ha detallado los avances del grupo en declaraciones recogidas por medios especializados.

Del congelador a la blástula: cuando el ADN muerto vuelve a copiarse

El punto de partida era tan frágil como prometedor. Los investigadores disponían de un único ejemplar conservado en congelación profunda durante más de cuatro décadas en las instalaciones docentes de la universidad. No era un adulto, sino un juvenil sin gametos. Eso cerraba cualquier vía reproductiva convencional y les obligaba a trabajar exclusivamente con ADN nuclear somático, el material que forma el cuerpo pero no los óvulos ni los espermatozoides.

Aquel material, en teoría, estaba muerto. Y, sin embargo, volvió a funcionar. Tras aplicar la transferencia nuclear de células somáticas —implantar el núcleo de una célula del animal extinto en un óvulo vaciado de una especie emparentada—, el equipo obtuvo embriones en una etapa muy temprana, la fase de blástula. La comprobación llegó después: esos embriones contenían ADN nuclear de Rheobatrachus.

El ADN de una rana extinguida hace más de cuarenta años volvió a copiarse dentro de un óvulo vivo. No es un animal, pero ya no es un cadáver.

Como receptora de esos núcleos, los biólogos eligieron la rana barrada grande, Mixophyes fasciolatus, una especie cercana que presta sus óvulos como andamio celular. La confirmación de que los embriones portaban el genoma del animal desaparecido fue, según el propio Mahony, la primera prueba de que era posible replicar aquel ADN que llevaba décadas congelado.

Cómo se clona una rana que ya no existe

rana incubación gástrica

El proyecto cuenta con una ventaja poco habitual en el campo de la desextinción: dispone del genoma completo de la criatura. Eso elimina una de las incógnitas más incómodas, la de no saber exactamente qué se está intentando reconstruir. Pero el estado del tejido introdujo un problema que ninguna secuencia puede compensar.

Los embriones iniciales no lograron progresar hasta la fase madura de renacuajo. Y lo que hizo sospechar al equipo no fue el fracaso en sí, sino descubrir que los controles realizados con células frescas tampoco salían del todo bien. Si la técnica fallaba incluso con material reciente, no tenía sentido esperar milagros de núcleos congelados durante cuarenta años. Ahí estaba la pista.

Durante los últimos doce meses, los investigadores han trabajado en pulir el modelo con células actuales. El sistema ya produce clones de anfibio vivos que alcanzan la etapa de renacuajo. La idea es reanudar el intento con el tejido de Rheobatrachus solo cuando el procedimiento funcione en condiciones ideales.

Lo que el Proyecto Lazarus aún no puede hacer

Conviene medir el alcance del anuncio. Un embrión de blástula no es una rana. Es un conjunto de células que ha empezado a dividirse con el manual de instrucciones correcto dentro, pero que está lejos de tener estómago, boca y el comportamiento que hizo famosa a esta especie. La resurrección real, la que devuelve un animal funcional a un ecosistema, es un camino mucho más largo y, hoy por hoy, sin garantías.

La rana de incubación gástrica es un caso especial dentro del campo. A diferencia del mamut lanudo, cuya desextinción se persigue mediante edición genética sobre parientes vivos, aquí se trabaja con un ejemplar físico conservado, lo que permitiría una copia mucho más fiel si la técnica madura. En paralelo, proyectos en distintos países intentan recuperar otras especies perdidas, pero la mayoría choca con el mismo muro: la calidad del ADN antiguo y el desarrollo embrionario completo.

Esa es la limitación honesta de este hito. El ADN revive, sí, pero solo hasta cierto punto del desarrollo. Nadie ha demostrado todavía que un núcleo congelado durante cuatro décadas pueda sostener la formación de un organismo entero. El propio Mahony lo plantea sin adornos: mientras no se domine la clonación con células frescas, no tiene sentido esperar que funcione con las antiguas.

El siguiente hito será ese segundo intento de transferencia nuclear sobre el tejido de Rheobatrachus, pendiente de que el sistema experimental alcance la fiabilidad suficiente. Si el renacuajo llega, el Proyecto Lazarus habrá cruzado la frontera que separa el experimento de laboratorio de la promesa de desextinción. Y un animal que criaba a sus crías en el estómago volverá a existir, al menos, sobre una placa de Petri.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Embriones en fase de blástula con ADN nuclear de la rana de incubación gástrica, extinguida en 1983, obtenidos por transferencia nuclear de células somáticas.
  • Dónde: Laboratorios de la Universidad de Newcastle, en Australia.
  • Institución responsable: Proyecto Lazarus, con Michael Mahony (Universidad de Newcastle) al frente de la investigación biológica.
  • Cuándo: Resultados de la fase más reciente del proyecto, tras doce meses de optimización del sistema de clonación.
  • Impacto a futuro: Primer paso hacia la resurrección de una especie extinta y prueba de que el ADN congelado durante décadas puede volver a replicarse.

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