Las empresas detrás de la marca blanca de Mercadona, Carrefour o Dia: Campofrío o García Baquero, detrás de los productos más vendidos de los supermercados españoles

Las marcas blancas ya no son solo la opción barata del supermercado: en buena parte de los lineales españoles, el producto que lleva la etiqueta del distribuidor sale de las mismas fábricas que elaboran algunas de las enseñas más conocidas del país. Detrás de una pizza fresca, una lata de atún o un detergente puede estar una empresa líder de su sector, con planta propia y capacidad industrial, cuyo nombre rara vez aparece en el envase que el cliente se lleva a casa.

La lista que te dejamos a continuación reúne siete fabricantes con actividad en España que cumplen dos condiciones: venden con marca propia y, además, producen para las cadenas de distribución. El criterio no es el volumen de facturación, sino la constatación de que su capacidad industrial abastece a los supermercados, en categorías que van de la pizza refrigerada a la droguería. Hay grupos muy visibles, como Campofrío o Lactalis, y otros que el gran público desconoce pese a llenar carros enteros, como Grupo Siro o Persán.

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Casa Tarradellas: las pizzas frescas de Mercadona y de otras cadenas salen de sus fábricas

Pocas marcas blancas tienen un fabricante tan reconocible: Casa Tarradellas es la empresa que elabora las pizzas de Hacendado, y su logotipo de la masía aparece en el propio envase. La compañía catalana, con sede en Gurb (Barcelona) y fundada en 1976, fue pionera al lanzar la pizza fresca —precocinada y refrigerada, no congelada— en el mercado español en la segunda mitad de los años noventa, y desde entonces se ha convertido en proveedora de referencia de Mercadona no solo en pizzas, también en jamón york, bacon, loncheados, patés, mixtos y el popular espetec. El efecto en el bolsillo es fácil de medir: la pizza mediana de 415 gramos de Hacendado se vende a 2,50 euros, mientras que la equivalente con la marca Casa Tarradellas ronda los 3,19-3,29 euros en Eroski y Carrefour, pese a salir de las mismas factorías.

Detrás de ese volumen hay un grupo de primer nivel. Casa Tarradellas cerró 2025 con una facturación de 1.582 millones de euros, un 5,3% más, y 117 millones de euros de inversión industrial; en 2024 había alcanzado 1.501 millones (un 8,9% más) y un beneficio neto de 38,4 millones, un 12% superior. Alrededor de la mitad de su producción son pizzas y masas frescas y la otra mitad, cárnicos, con más de 3.200 empleados, cerca del 90% en la comarca de Osona. Su apuesta por controlar la cadena desde el origen es singular: puso en marcha un segundo molino harinero con una inversión de 25 millones de euros que muele 12,5 toneladas de trigo por hora y, junto al primero, alcanza las 30 toneladas, algo que ningún otro fabricante europeo de pizzas frescas hace, según la empresa. A ello se suma la compra de la planta de Pascual en Gurb para elaborar su propia mozzarella y el control del 100% de Herta tras adquirir a Nestlé el 40% restante.

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