Las elecciones en Alemania se celebran hoy en Berlín y Pomerania con la AfD en máximos. Lo que veo en los primeros datos de participación es un electorado movilizado que no está mirando hacia otro lado, con Friedrich Merz jugándose algo más que dos parlamentos regionales.
Estaban llamados a las urnas alrededor de 1,3 millones de votantes en el estado del noreste y unos 2,5 millones en la capital. Los colegios abrieron a las ocho de la mañana y cierran a las seis de la tarde, hora local; a partir de ahí llegarán los sondeos a pie de urna y, más tarde, el recuento.
Mecklemburgo-Pomerania Occidental y Berlín: los datos de la jornada
Las cifras de las autoridades electorales permiten comparar con precisión. A las dos de la tarde había votado en Mecklemburgo-Pomerania Occidental el 40,7% del censo, frente al 32,5% registrado a esa misma hora en 2021. En Berlín, a mediodía, la participación era del 27,9%, 4,5 puntos por encima del 23,4% de 2023.
- En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la AfD ronda el 37% y el SPD de Manuela Schwesig, el 33%.
- La CDU de Merz se mueve cerca del 7%, apenas por encima del umbral del 5% necesario para entrar en el parlamento regional; en 2021 logró el 13,3%.
- Berlín reúne a 17 partidos, frente a la mitad en 2023, y cuenta con 2.542 colegios electorales.
- El precedente inmediato: hace dos semanas, la AfD fue primera en Sajonia-Anhalt con casi el 44%.
Por primera vez, los jóvenes de 16 y 17 años han votado en ambos estados. Ese detalle amplía el censo y complica cualquier proyección construida sobre series históricas.
Pomerania Occidental: el pulso Schwesig-Holm y el umbral del 5%
En el estado del noreste el duelo es directo. Manuela Schwesig, presidenta regional del SPD, ha convertido la campaña en un plebiscito sobre la AfD, con un mensaje económico explícito: la extrema derecha, sostiene, dañaría la industria y la cohesión del land.
“La situación es grave. La AfD perjudicaría nuestra economía; perjudicaría nuestra cohesión social.” — Manuela Schwesig, ministra-presidenta de Mecklemburgo-Pomerania Occidental, entrevista con DW

Su rival en las urnas, Leif-Erik Holm, votó algo más tarde en Schwerin y no ocultó su optimismo.
“Las nubes se han abierto y el cielo se vuelve azul.” — Leif-Erik Holm, candidato de la AfD a presidir Mecklemburgo-Pomerania Occidental, ante la NDR en Schwerin, 20 de septiembre de 2026
El punto crítico está, con todo, en la CDU. Si los conservadores no alcanzan el 5%, se quedarían fuera del parlamento regional y la presión sobre Merz sería difícil de gestionar dentro de su propio partido. Su candidato en el land es Daniel Peters.
Lo que veo: Merz, el cordón sanitario y un motor económico en cuestión
Analizo el patrón. La AfD sube en casi todas las citas electorales, pero rara vez gobierna, porque el resto de partidos mantiene el llamado cordón sanitario. Un resultado excelente para la extrema derecha puede traducirse, por tanto, en una aritmética parlamentaria bloqueada, con coaliciones frágiles y ejecutivos débiles.
Para Alemania, el problema no es solo político. Hablamos de la mayor economía de la eurozona y de su principal contribuyente neto. Cuando su política interna se fragmenta, la capacidad de Berlín para liderar decisiones fiscales o energéticas en Bruselas se resiente, y esa parálisis acaba notándose en el conjunto del bloque.
Hay una contradicción que los datos de hoy no resuelven. La alta participación sugiere un electorado movilizado, pero no aclara si esa movilización favorece a la AfD o a quienes quieren frenarla. Sin los sondeos a pie de urna no hay manera de asignarle una dirección.
Tampoco conviene sobrerreaccionar. La AfD ganó en Sajonia-Anhalt, sí, pero extraer conclusiones nacionales de dos elecciones regionales es arriesgado. La prueba para Merz será mantener unido al bloque conservador. El umbral del 5% en Schwerin es la primera señal a vigilar.
🌍 El impacto en España y Europa
Para el lector español, el efecto de esta jornada es indirecto, pero conviene situarlo. Alemania es uno de los principales socios comerciales de España y referencia de la política fiscal europea; una Alemania políticamente inestable resta impulso a la eurozona y complica acuerdos clave en Bruselas.
- Euríbor e hipotecas: no existe un canal directo entre unas elecciones regionales alemanas y el índice, pero el Euríbor se mueve con las expectativas de crecimiento y de tipos del BCE; más incertidumbre sobre el motor alemán empuja a la cautela.
- Inflación y consumo: si Berlín se repliega, el debate sobre la política fiscal europea se encona y se retrasan decisiones que afectan al poder adquisitivo.
- Empresas y exportación: para el tejido español que vende a Alemania —automoción, componentes, servicios industriales—, una Alemania más frágil es un cliente menos previsible.
- BCE: el banco central sigue de cerca el riesgo político; la estabilidad institucional de la eurozona forma parte de sus escenarios.





