Salir a bolsa abarata la financiación de las pymes: 2,3 puntos menos que la banca

El informe compara más de cien cotizadas del Continuo y de BME Growth con homólogas no cotizadas entre 2018 y 2024. Las que salen al mercado presentan una ratio de endeudamiento 9,8 puntos superior y su deuda cuesta 2,3 puntos menos, aunque su ROE no mejora.

Las pymes que salen a bolsa pagan 2,3 puntos porcentuales menos por su deuda que las que permanecen al margen del parqué. La cifra no procede de una estimación de despacho: está en el estudio que Bolsas y Mercados Españoles (BME) publicó el pasado viernes, firmado por investigadores de la Universitat de València.

La muestra está construida con criterio. Más de cien compañías cotizadas, del Mercado Continuo y de BME Growth, comparadas una a una con homólogas no cotizadas del mismo sector y tamaño. El periodo analizado abarca de 2018 a 2024, siete ejercicios que incluyen la pandemia, la crisis energética y la vuelta de la inflación.

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Un ahorro de 2,3 puntos que acaba en la cuenta de resultados

El mensaje central admite pocos matices: la transparencia y las exigencias regulatorias del estreno bursátil son una carga, pero se amortizan. Y se amortizan, sobre todo, en la factura financiera.

Los datos que sostienen el argumento son cuatro. La ratio de endeudamiento de las cotizadas es 9,8 puntos porcentuales superior a la de sus comparables cerradas al mercado. La inversión en capex supera a la de estas últimas en 6,5 puntos. El crecimiento de las ventas, en casi 9 puntos. Y el coste de la deuda se queda 2,3 puntos por debajo.

La lectura de los autores es institucional. La cotización impone auditoría, estructuras de control y reporte periódico, y ese armazón funciona como señal ante el prestamista. Menos opacidad, menos prima exigida. El banco cobra menos porque sabe más.

La bolsa no abarata la deuda por arte de magia: la abarata porque obliga a ordenar las cuentas y somete a la empresa a un escrutinio que el prestamista descuenta en el tipo de interés.

De 158 a 167 cotizadas en BME Growth y el Continuo casi plano

BME Growth

El informe aterriza en un mercado que lleva años intentando romper su sequía de estrenos. En 2026 ha habido dos debuts en el Mercado Continuo: el de la asturiana TSK, en mayo, y el de Digi Spain, en julio. BME Growth ha pasado de 158 a 167 compañías cotizadas en lo que va de año, nueve más, mientras el Continuo apenas ha sumado cuatro, de 119 a 123.

Bjorn Sibbern, consejero delegado de Six, la matriz suiza de BME, sostenía el pasado mayo que España ha sido uno de los mercados europeos con más estrenos en los últimos tiempos y atribuía el freno a la incertidumbre del conflicto en Oriente Medio. Su diagnóstico tenía un matiz relevante: no se estaban viendo cancelaciones, sino retrasos de varios meses.

El estudio tampoco es ajeno a los nombres propios. Entre los pares analizados aparecen Adolfo Domínguez, Deoleo, Talgo, y Laboratorio Reig Jofre, comparados respectivamente con Punt Roma, El Pozo Alimentación, Aernnova y Aldo Union. En todos los casos, la cotizada sale mejor parada en acceso a financiación y en ritmo inversor.

Más inversión y más ventas, pero el ROE no mejora

Hay una trampa estadística que conviene despejar antes de sacar conclusiones. Comparar cotizadas con no cotizadas del mismo sector y tamaño reduce el sesgo, pero no lo elimina. Las empresas que deciden dar el salto suelen ser, de partida, las que ya tienen escala, un consejo profesionalizado y cuentas presentables. Parte de esos 2,3 puntos puede ser premio al proyecto previo y no al hecho de cotizar. A mi juicio, el informe acierta al asumir ese límite, aunque no pueda cuantificarlo.

El segundo matiz es más incómodo. Ni el ROE ni el ROA de las cotizadas son superiores a los de sus pares. Invertir más y facturar más sin mejorar la rentabilidad sobre recursos propios describe a una compañía en fase de expansión, no a una máquina de retorno inmediato. Encaja con lo que se ve en el BME Growth: empresas que salen para financiar un plan a cinco años y que tardan en convertir ese plan en valor para el accionista.

Tampoco desaparece el coste de cumplimiento. Auditoría, comités, hechos relevantes que se remiten a la CNMV y restricciones sobre información privilegiada: la estructura que abarata la deuda se paga cada mes, y para una compañía de 30 millones de euros de facturación esa factura pesa mucho más que para un peso pesado del IBEX 35. Es el argumento que esgrimen casi todos los empresarios que descartan el estreno. Y es un argumento razonable.

Queda, además, el interés de quien firma. BME es el operador del mercado y su negocio crece con cada nueva cotizada. Eso no invalida los datos, porque la muestra es amplia y el periodo es largo, pero obliga a leerlos con la distancia que merece cualquier informe impulsado por una parte interesada.

En mi lectura, el termómetro real no es el número de debuts anuales, sino la permanencia de los que ya están. BME Growth suma 167 valores y el Continuo, 123. Si esas cifras aguantan los próximos trimestres sin bajas relevantes, el mensaje del estudio tendrá recorrido comercial: no hace falta un pelotón de estrenos cada año, basta con que quienes llegan no se arrepientan.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: La noticia no tiene un valor protagonista, pero sí un efecto agregado medible: BME Growth ha pasado de 158 a 167 cotizadas en 2026 y el Mercado Continuo, de 119 a 123. TSK y Digi Spain son, por ahora, los dos únicos debuts del año en el Continuo.

Clave técnica: El diferencial de 2,3 puntos sobre un préstamo medio de cinco millones de euros equivale a unos 115.000 euros anuales de ahorro en intereses, una cantidad que cubre buena parte del coste de mantener la estructura de cotización en BME Growth.

Apunte macro: Los 2,3 puntos de ventaja se midieron entre 2018 y 2024, un periodo que va de los tipos negativos al ciclo de subidas de más de 400 puntos básicos del BCE. Con tipos a la baja, ese diferencial relativo podría estrecharse.


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