Rusia confisca activos de empresas francesas y convoca al embajador británico por Ucrania

Moscú recurre a la 'administración temporal' para tomar el control de Auchan, Leroy Merlin y el negocio ruso de Nestlé. Bruselas estudia una respuesta coordinada mientras Macron eleva la alerta por ataques híbridos.

Rusia confisca activos rusos de tres compañías francesas y de la suiza Nestlé en la represalia más dura contra los aliados de Kiev desde el inicio de la invasión. Lo he leído en el decreto que Vladímir Putin firmó en la noche del jueves: las filiales rusas de Auchan, Lemana Pro y FM Logistics, junto al negocio local de la multinacional alimentaria, pasan a una nueva sociedad, LEV Management, administrada por un general del Ministerio del Interior ruso, según ha documentado Novaya Gazeta Europe.

El movimiento se produjo el mismo día en que el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso convocó a la encargada de negocios británica en Moscú, Danae Dholakia, para protestar formalmente por el ‘aumento adicional’ del suministro británico de armas a Ucrania. La nota oficial no se anda con matices.

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‘Londres se está colocando en la posición de cómplice de las atrocidades sangrientas cometidas por el régimen de Kiev, que solo pueden calificarse como terrorismo y crímenes de guerra.’ — Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia, comunicado oficial, 18 de septiembre de 2026

Londres ha mantenido su apoyo a Kiev y sostiene que permanecerá ‘hombro con hombro’ con Ucrania, además de entregarle el material militar que necesite; el mes pasado anunció que compartirá con Kiev información clasificada sobre armamento. El pulso entre Moscú y Londres ya no se libra solo en el campo de batalla ucraniano.

De Nestlé a Auchan: qué activos quedan bajo administración temporal

El decreto presidencial convierte las operaciones rusas de las cuatro compañías en una nueva entidad, LEV Management, cuyo responsable es un general del Ministerio del Interior, según Novaya Gazeta Europe. Las firmas afectadas son estas cuatro:

  • Nestlé (Suiza), alimentación. La compañía asegura que sigue ‘evaluando’ la situación y sus opciones, pero que mantiene su compromiso de adoptar ‘todas las medidas necesarias’ para proteger sus derechos.
  • Auchan (Francia), distribución minorista de alimentación.
  • Lemana Pro (Francia), cadena de bricolaje y reforma, antes Leroy Merlin.
  • FM Logistics (Francia), logística y cadena de suministro.

Dmitry Peskov, portavoz del Kremlin, justificó la medida ante los periodistas con un argumento explícito: Nestlé y Auchan son compañías de países ‘hostiles’. Matizó, eso sí, que los activos quedan solo bajo ‘administración temporal’ y que no se han adoptado decisiones definitivas. La distinción importa, porque el instrumento de la administración temporal permite a Moscú tomar el control operativo sin decretar una expropiación formal, una vía que el Kremlin ya utilizó en 2023 con filiales de grupos occidentales.

‘La amenaza híbrida rusa contra los europeos y contra Francia se ha intensificado.’ — Emmanuel Macron, presidente de Francia, tras reunirse con responsables políticos franceses, 18 de septiembre de 2026

Lo que revela el pulso de Moscú: represalia económica y guerra híbrida

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Macron no se quedó en la declaración. Ordenó al Gobierno preparar un plan para proteger la infraestructura crítica y los emplazamientos ‘más sensibles’ de la industria de defensa y de tecnología frente a ataques con drones y ciberataques, y su ministro del Interior reunió a los prefectos regionales para elevar la vigilancia. Es la primera vez en esta guerra que París sitúa la amenaza híbrida al mismo nivel de urgencia que la confiscación de activos de sus empresas.

En paralelo, el primer ministro polaco, Donald Tusk, advirtió de que Rusia podría estar preparando ataques híbridos con drones y misiles contra los países que apoyan a Ucrania, presentados como accidentales, con el objetivo de deteriorar la disposición de los aliados a activar la defensa colectiva de la OTAN. Y en Kiev, Volodímir Zelenski preside hoy la primera cumbre de los llamados Ocho de los Cárpatos, con Rumanía, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Austria, Hungría y Serbia, mientras Bruselas discute la cooperación regional. Los bombardeos rusos de la pasada madrugada alcanzaron varias regiones del país.

Lo que veo en esta secuencia es una doble estrategia deliberada: golpear el capital occidental que aún opera en Rusia y, al mismo tiempo, elevar el coste político del apoyo militar a Kiev. Hungría y Eslovaquia ya se han negado a enviar ayuda militar directa, mientras Polonia y Rumanía mantienen su respaldo. La contradicción que los datos no resuelven es la naturaleza jurídica de la medida: Peskov habla de administración temporal, pero la gestión ya está transferida a un general del Ministerio del Interior, y las cuatro compañías han perdido el control efectivo de sus negocios rusos. Esa ambigüedad deja a las empresas sin una vía clara de reclamación y a la Unión Europea sin un precedente cómodo con el que responder. El hito que conviene seguir es la respuesta que articule Bruselas a lo que, en la práctica, funciona como una expropiación sin decreto.

🌍 El impacto en España y Europa

La confiscación de activos obliga a mirar el canal por el que esta escalada llega a España. El impacto directo es limitado: el comercio bilateral con Rusia es residual desde 2022 y ni el IBEX ni las exportaciones españolas dependen hoy del mercado ruso. El efecto real viaja por la energía y por el tono del BCE.

  • Euríbor: la medida no mueve el índice por sí sola, pero si la escalada empuja de nuevo el gas europeo y la inflación, el Euríbor a 12 meses trasladaría esa tensión a las hipotecas variables con cierto retraso.
  • Inflación: la presión sobre el precio del gas europeo (TTF) es la vía más rápida hacia el bolsillo del consumidor español, sobre todo en electricidad y transporte.
  • Empresas: las compañías españolas con filiales o socios en Rusia afrontan el riesgo de que Moscú extienda la fórmula de la administración temporal a otros sectores.
  • BCE: una escalada prolongada complica la senda de recortes y refuerza el argumento de prudencia que ya defiende el Banco Central Europeo.

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